El internet del odio . Keiser Report

Publicado el septiembre 9, 2017, Bajo Video, Autor LluviadeCafe.


En este nuevo programa Max y Stacy analizan los monopolios tecnológicos que están empezando a aparecer en Silicon Valley.
Stacy indicó que gran parte de la élite mediática perteneciente a la ideología demócrata, tras la humillación de Hillary Clinton en las elecciones, han exigido que “sus buenos amigos de Silicon Valley, los que dirigen Facebook y Google, empiecen a censurar la libertad de expresión de la gente que no les gusta”.

Sin embargo, Max apunta que “los algoritmos que controlan los comentarios que se hacen en Facebook y Twitter no los dicta una especie de comité para fomentar la libertad de expresión y defender la democracia, sino lo controlan las empresas y los anunciantes, que mediante esos algoritmos, intentan atraernos hacia sus productos”.

El Internet del odio

Respecto a los monopolios que han creado los gigantes tecnológicos en ámbitos como el de Internet (con ejemplos como los de Amazon, Google, Apple o el resto de las grandes empresas de Silicon Valley), existe, según Stacy, otro fenómeno peculiar: el cierre de las páginas web de los medios de la derecha alternativa.

Stacy explica que cuando Cloudflare ha bloqueado el acceso a Internet a Daily Stormer, una web de ideología neonazi, esto ha dado lugar al nacimiento no de una derecha o de una izquierda alternativas, sino de un sector tecnológico alternativo, para combatir esa censura.

Primero aparecieron páginas como Hatereon, una plataforma para dar apoyo financiero a ciertos escritores, ‘youtubers’ o ‘podcasters’. Hatereon es un lugar en el que se acepta a aquellos a los que no se les permite acceder a Patreon, por ser acusados de fomentar el odio.

Asimismo, había una aplicación de chat, Gab, que tampoco censuraba la libertad de expresión, por lo que se hizo muy popular entre la derecha alternativa y los neonazis. Sin embargo, la App Store de iPhone y Google Play, de Android, decidieron retirarla para que la gente no la pudiera seguir descargando.

“Aunque estemos de acuerdo con su eliminación, el hecho de que un puñado de empresas tengan la capacidad de expulsar a cualquiera de Internet debería hacernos reflexionar”, concluyó Stacy.

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