Lavado de cerebro

Publicado el mayo 14, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.


Antes los soldados eran pueblo armado; hoy, con “lavado de cerebro”, son obedientes a sus superiores

Pedro Echeverría V.

1. En el ejército y la armada de México el “lavado de cerebro” a los soldados y marinos es total. El nivel escolar del 90 por ciento de los que ingresan es muy bajo y la cultura político-social de éstos está por los suelos. Por ello no olvido –o siempre tengo presente- las magníficas películas de Kubrick “Cara de Guerra” (1986) y la de Oliver Stone, “Pelotón” (1987). En esas cintas se puede observar la brutal “educación” que se imparte a soldados y marines (primero en Panamá, luego en los EEUU y de ser necesario en las bases militares) para que “destruyan”, sí, destruyan al enemigo (casi siempre comunistas, anarquistas, terroristas y delincuentes) de los gobiernos de cada país quienes pagan salarios, compran armamentos y están siempre “al servicio de la patria”.

2. Defender al gobierno (no al pueblo) es la misión sagrada de esas instituciones (el ejército y la marina); no se conoce con precisión el número de miembros de esas fuerzas armadas en México, pero lo seguro es de alrededor de dos millones. Con el “lavado de cerebro” que reciben en las escuelas militares olvidan de manera absoluta sus orígenes campesinos o proletarios y se convierten o se sienten dueños del poder y presumen por ello. Por eso cuando regresan a sus pueblos no los quieren y en vez de respetarlos les tienen miedo. ¿Por qué olvidaron al pueblo? Porque los compraron por el Estado pagándoles regulares salarios y poniéndolos un fuerte entrenamiento en poderosas escuela militares de los EEUU.

3. ¿Qué puede importarle al gobierno los asesinatos por el ejército, o no, de los campesinos de Tlatlaya, de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los de Nochistlán, de Iguala y hoy de Palmarito, si la orden superior es acabar con cualquier foco de rebeldía? Si soldados y marinos tienen una instrucción y una orden no pueden dedicarse a pensar lo que es justo; disparan simplemente o se deshacen de los que no acatan sus órdenes. Las famosas comisiones de derechos humanos y sus orientaciones a los militares valen un carajo. Como dicen los militares entrenados en la contraguerrilla: “primero les disparamos después averiguamos”. ¿Sabías que México está en primer lugar de asesinatos, por encima de Siria que sufre asesinatos y bombardeos yanquis?

4. Es la ideología del capitalismo la que agranda la distancia entre las clases sociales, entre ricos y pobres. Es el sistema de dominación capitalista el que fabrica las armas, los bombarderos, los trasatlánticos y los aviones de guerra. Lo único que han hecho los trabajadores explotados durante muchos siglos es resistir, es defenderse de la explotación, la miseria y el hambre. Sin esa terrible desigualdad no habría pobreza, delincuencia, migración, necesidad de drogas, mucho menos asesinatos, en el mundo. Por ello la batalla de los trabajadores nunca deberá ser contra los efectos: la llamada delincuencia o la venta de drogas, sino contra el sistema de desigualdad, las causas, que es el origen de todos los males. Por ello las fuerzas armadas nunca tendrán la razón porque ven el mundo de cabeza.

5. ¿Podremos convencer algún día a las fuerzas armadas de que deben defender al pueblo del que son originarios? Tengo la convicción de que sólo cuando seamos capaces de enterrar al capitalismo y sus representantes. Cuando eso sea –que pueden pasar algunas décadas- con un decreto desapareceremos al ejército y a sus privilegiados jefes y los pondremos a trabajar y producir en serio. ¿Para qué carajos vamos a necesitar ejército, marina, policías, abogados, tribunales si ya no habrá ricos, explotadores, empresarios, gobierno, a quien servir y cuidar? Si México ya no gastara en salarios del ejército y la marina, en policías, en armas, en droga y nadie, absolutamente nadie acumula riquezas, pues lo que queda es trabajar poco y divertirse mucho.

6. Los militares no son malos, como nadie es malo; cada quien lo único que hace es cumplir con su función. Si se les ordena acudir a todas las comunidades a trabajar la tierra, a construir caminos, parques, centro comunitarios, seguro que lo hacen; pero si por el contrario les dicen que deben perseguir a ciudadanos “malos” según una lista, y que si resisten se les debe pasar por las armas, pues también obedecen. Los soldados son como “robots” que sólo viven para obedecer y si quien les da la orden es un gobierno despótico, autoritario, fascista, pues ya le llevó al carajo al pueblo. Quizá por ello el pueblo ha comenzado a defenderse y apenas está en sus inicios. No sabremos lo que sucederá más adelante cuando el pueblo se requeté encabrite y esté dispuesto a todo. (11/V/17)

https://pedroecheverriav.wordpress.com

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