La batalla por la esperanza / Por @_marco_ramirez

Publicado el marzo 2, 2017, Bajo Columna de opinión, Política, Autor @Sociologuito.

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1 marzo 2017

Fuente: La batalla por la esperanza

En medio de un mar de encuestas sobre el proceso electoral para renovar al ejecutivo del Estado de México, hablar de una contienda competida o de una campaña reñida es una obviedad y una pérdida de tiempo, si tomamos en consideración que el descrédito de estos instrumentos va en aumento por sus últimos resultados.

Es importante también superar los discursos de los “líderes de opinión” tradicionales, que aseveran que quien gana el Estado de México gana invariablemente la Presidencia de la República. Haciendo una sencilla revisión de las dos elecciones inmediatas anteriores, nos damos cuenta del error en esta aseveración.

Por ejemplo, mientras Peña Nieto como candidato a gobernador en el 2005 obtuvo el 47% de la votación, el candidato del PRI a la presidencia Roberto Madrazo Pintado, obtuvo en el Estado de México solamente el 22 %, contra un 35% de Felipe Calderón y un 35% de Andrés Manuel López Obrador.

En 2011, la historia no fue distinta: mientras Eruviel Ávila Villegas, consiguió -con las peores prácticas-, el 61% de la votación, Luis Felipe Bravo Mena, sólo obtuvo el 12%, contra el 21% de Alejandro Encinas. Estos resultados tampoco tuvieron una traducción idéntica con la elección presidencial, donde Peña Nieto -con una campaña de compra del voto descarada-, obtuvo el 38%, y Andrés Manuel logró repuntar 11 puntos más que lo conseguido por Encinas.

Por supuesto que el resultado de la elección tendrá un efecto en la elección presidencial, pero más allá de ello, ¿qué es lo que verdaderamente se está disputando en la elección del 2017? Sin duda es la esperanza, la posibilidad real de cambiar el destino de la vida de más de 16 millones de mujeres y hombres que habitan en nuestro Estado.

Si lo que disputamos en el Estado de México es la esperanza, se disputa también, el derecho a la felicidad, y esto sólo puede conseguirse con autoridad moral. Por esta razón, se molestan mucho cuando repetimos, que no todos los políticos somos iguales, pero esa es la verdad.

Basta con mirar las propuestas del PRI-AN-RD para darse cuenta que no representan ninguna posibilidad de cambio. Vázquez Mota y Del Mazo, no soportarían el menor ejercicio de comparación con la Maestra Delfina Gómez Álvarez.

Y aquí debemos aclarar que no es sólo un asunto de nombres, también lo es de proyecto y de la forma de hacer política. Si bien, hoy la Maestra Delfina sintetiza y representa a Morena como precandidata, también ha reconocido en cada reunión con la militancia en su pre campaña, que lo más importante es el esfuerzo que realizan desde hace muchos años mujeres y hombres libres, que salen todos los días a tocar puertas para concientizar a la población sobre la importancia de participar en los asuntos públicos.

Hablar de la mística de la militancia, compromiso de los dirigentes y de la ética de los representantes populares, no es un asunto menor; es en realidad donde radica nuestra fuerza.

Nuestra militancia no sale a pedir credenciales de elector a cambio de dinero, los dirigentes no participan por un sueldo ni tienen horario de oficina, y los representantes populares están ajenos a las prácticas tradicionales del acuerdo con el régimen o al reparto de despensas o dádivas.

Insisto no les gusta que se hable de esto pero es la verdad.

Es por este círculo virtuoso de simpatizantes, militantes, dirigentes y representantes populares que Andrés Manuel López Obrador acompaña a la Maestra Delfina. Les duele la presencia de un dirigente con tal estatura moral recorriendo el Estado, les preocupa sus señalamientos y les irrita que les marque agenda.

Ya Vázquez Mota ha empezado a señalar que López Obrador es el “padrino” de la Maestra Delfina Gómez, ¿qué se esconde detrás de este señalamiento con aire de descalificación? Fundamentalmente dos cosas: frustración y miedo.

Frustración, porque saben que cualquier “liderazgo” nacional del PRI-AN-RD (que pudiera acompañar a sus candidatos) sería impresentable. ¿Quién va a apoyar estas campañas? ¿Los responsables del gasolinazo? ¿Los responsables del mayor baño de sangre en el país? ¿Los que firmaron el pacto contra México, convirtiéndose en cómplices de la entrega del sector energético y la venta de nuestro petróleo?

Están frustrados por que son impresentables.

Tienen miedo porque la presencia de Andrés Manuel López Obrador es al mismo tiempo, una garantía de ejercicio y vigilancia de un buen gobierno. Les da miedo segundos pisos gratuitos, pensiones para adultos mayores que sean ley y no moneda de cambio del gobernante en turno, les horroriza la idea de que los útiles escolares y los uniformes sean gratuitos, les da pavor que se construyan universidades para garantizar el derecho de los jóvenes a estudiar.

En síntesis, les da miedo que el pueblo no dependa de sus limosnas, les da miedo la felicidad de la gente. Esta es la disputa real en el Estado de México, y aunque hay condiciones inmejorables, no debemos confiarnos, no debemos echarnos a la hamaca.

Se debe evitar el discurso simplón de “somos imparables”, “ya ganamos”, eso no abona en nada al proceso de organización. Esta oportunidad reviste también retos, debemos concientizar a la población en general de la importancia de la participación en la política como actividad para transformar la realidad.

Hay que reforzar nuestras relaciones con los movimientos sociales (entendiendo que nos miren con reservas); debemos alejarnos del sectarismo, lo que se necesita en una tarea titánica como esta, son manos dispuestas a ayudar (las campañas no son asunto de grupos); es indispensable la actuación diligente en los órganos electorales; basta de repetir que están contra nosotros, eso ya lo sabemos, hay que ocuparse en lugar de preocuparse.

Finalmente, estoy convencido que el equipo de gobierno que se proponga debe ser incuestionable; es cierto que es de sabios cambiar de opinión, pero también lo es, que quienes han sido señalados o sancionados por actos de corrupción en la administración pública difícilmente tendrán una conducta distinta.

Estamos ya en la batalla por la esperanza; la batalla por la felicidad del pueblo. Estamos llamados a comportarnos a la altura de las circunstancias.

La utopía está en el horizonte, caminemos hacia ella.

*Artículo de opinión de Marco Antonio Ramírez Ramírez, Diputado Local por MORENA en el Estado de México.

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