EL CASTILLO: INESPERADO PERO JUBILOSO RETORNO – @Lilia_Arellano1, 26 Dic 2016

Publicado el diciembre 26, 2016, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

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Para quienes tienen más de dos décadas de vivir en Quintana Roo, no hay renglones ignorados en la vida del ex gobernador Mario Villanueva Madrid. Los recién llegados pueden tener varias opiniones, todo dependerá de quien o quienes sean los relatores no sólo del tiempo de gobierno sino de la vida misma del chetumaleño.

Los registros nos llevan a su infancia, a las carencias sufridas por aquellos tiempos en muchas de las familias en el sur de la entidad. Sin embargo, todas ellas no lograban hacer grandes diferencias entre los infantes; no había escuelas particulares, tampoco gimnasios o clubes en donde se hicieran patentes las divisiones de clase. Jugaban en las mismas calles y con, prácticamente, los mismos juguetes, no había por entonces los de control remoto o los relacionados con computadoras, eran los cochecitos empujados por la uña del dedo en un afán de seguir por una carretera marcada en el piso con gis, los trompos, los baleros, los palos limados para intentar imaginar canchas de beisbol o las pelotas para el futbol, todo callejero.

Por lo tanto, no puede hablarse de sentimientos reveladores de envidias o complejos. Como nos sucede a todos, nos damos cuenta de la pobreza en la cual se vivía cuando crecemos y no por ello deja de admirarse toda esa alegría con la cual transcurrieron los primeros años y los primeros juegos y los amigos, y el hambre y las frutillas vendidas a la salida de la escuela.

Todo eso lo vivió Villanueva Madrid y su paso por la escuela también tuvo su esfuerzo. Integrarse a la clase política fue una labor iniciada desde abajo, desde el punto en donde daba comienzo la tarea partidista: pegar propaganda, correr detrás de los vehículos de los candidatos, ir formando su propio grupo de seguidores. La trayectoria en la política fue completa y su cercanía con la gente se profundizó. Como gobernador tuvo grandes aciertos y uno de ellos tiene clara referencia con la sensibilidad. Surgido de la clase humilde su identificación con quienes pasaban grandes apuros era real y los apoyos lo fueron aún más, al grado de seguir conservando simpatizantes a granel, sobre todo en la zona sur. No por ello se reconoce un despegue turístico importante y no sólo en Cancún sino también en el área conocida actualmente como Riviera Maya. También fue víctima de todos los elementos con los cuales se adquiere cerrazón y ceguera y de entre ellos el tener un carácter explosivo y vengativo fueron clave para contar con un buen número de enemigos.

El mantener un control prácticamente absoluto y hacerlo sentir a los ciudadanos, a los compañeros de partido, a los políticos, a quienes le rodeaban, atrajo muchas antipatías puestas de manifiesto de manera abierta cuando empezó un inesperado declive acompañado de acusaciones que lo llevaron a mantenerse prófugo. Ligarlo con el narcotráfico resultó mucho más sencillo a partir de la declaración de haber realizado una administración sin desvíos, sin alteraciones en las cuentas públicas. Dio la pelea y a una condena prácticamente imposible de cumplir le llegó otra y luego el desacierto de enviarlo a Estados Unidos por hechos ya juzgados. Considerado como otro error resultó el reconocer su participación en el lavado de dinero ante un juzgado en el vecino del norte, no hubo ningún trato y si una condena que ha terminado. Lo envían a México y si su extradición fue una alteración a las leyes de nuestro país al no cumplir la condena aquí dictada, más lo será mantenerlo en una de las prisiones mexicanas, sea cual sea, ya que ninguna goza del mínimo de servicios y de atenciones descritas en la legislación sobre derechos humanos.

Políticamente se desconocen las reacciones de su llegada. Su respaldo a la familia Joaquín e incluso su dicho sobre los problemas suscitados si se les cuenta entre los enemigos, habla de la posibilidad de injerencias. Falta conocer cuál será el sentido. Lo totalmente exigible es se le otorgue el beneficio de una reclusión en su domicilio. La edad y las enfermedades que lo acompañan así lo ameritan y de cumplirse con la Ley ya se verá el recibimiento de sus paisanos y con ello, para quienes tienen pocos años de vivir en la entidad, habrá material de sobra para normar su criterio.

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