“Vivimos una época de quebrantos”: Villoro en la Filey

Publicado el Marzo 12, 2016, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

Juan-Villoro
aristeguinoticias
“El viento que se va, acaba ele volver”, estas son unas de las últimas líneas de Palmeras de la brisa rápida, la crónica donde Juan Villoro vuelve a sus raíces yucatecas, la tierra de su madre.

Villoro volvió a Mérida para recibir el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2016 que se entrega en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2016 (FILEY). El autor dedicó el reconocimiento a su madre, quien se encuentra hospitalizada y anunció que el monto del galardón lo donará a las comunidades indígenas zapatistas para contribuir a sus labores de salud y educación.

La ceremonia de premiación marcó el inicio de las actividades de la FILEY 2016, que se celebra del 12 al 20 de marzo en el Centro de Convenciones Yucatán 2016.

Para presentar a Villoro, nadie mejor que su amigo y colega, Jorge F. Hernández. “El mundo está al revés. Vengo un soleado Madrid a una Mérida lluviosa”, dijo.

Divertido y certero, hizo honor a capital yucateca y dedicó una bomba al homenajeado. Habló de importancia de José Emilio Pacheco, “generoso, maestro y amigo”, y enfatizó que “nada más sano para la cultura mexicana que el relevo generacional al que representa Villoro”. Como buen amante de la tauromaquia, Hernández lo nombró: “Figura del toreo verbal”.

Con la destreza de un maestro de filigrana, Jorge F. Hernández trazó en uno o dos párrafos, cuarenta títulos de Villoro, desde Albercas hasta el profesor Zíper. El abecedario bibliográfico del autor de El testigo e integrante de El Colegio Nacional, fue descrito incluye, crónica, ensayo, cuento y novela.

Al tomar la palabra Juan Villoro evocó a su abuelo, quien en busca del sol salió de España, llegó a Yucatán. “Aún falta la novela de los niños que viajaron de España a México”, comentó.

Reconoció que un premio que lleva el nombre de José Emilio Pacheco representa un privilegio y una responsabilidad. “La literatura es la ventanilla de quejas ante los oprobios del mundo”, expuso que México es un país donde se aprende geografía a partir de la tragedia: “Tlatelolco, Aguas Blancas, Tlatlaya, Ayotzinapa”.

“Vivimos una época de quebrantos”, dijo pero incluso en el horror hay algo que no es horror.

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