Estado de los ESTADOS: Y… nos llevó el tren

Publicado el marzo 4, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Existe documentación suficiente para avalar otra de las desgracias sufridas en el país a raíz de las decisiones de vender patrimonios, activos, todo aquello en lo cual pudiera asegurarse un futuro promisorio. Los ferrocarriles, su historia, el significado actual de su servicio en los países del primer mundo o en los llamados “emergentes”, es claro: son indispensables para la comunicación humana, satisfacen requerimientos de transportación de las clases desprotegidas y son el elemento ideal para trasladar todo tipo de mercancías a un costo mínimo. Nuestros trenes, sus rutas, cubrieron durante décadas este papel al tiempo de permitir a muchas generaciones de mexicanos conocer palmo a palmo su país, sus costumbres, sus formas de expresión, la vestimenta, la gastronomía. El tren, llevaba, entre sus vagones, historia y cultura.

 

Sus deficiencias, ante la falta de modernización se fueron sumando, sin embargo no se encontraban al extremo de su liquidación. No mientras no fueran sustituidos con otra transportación igualmente económica en todos los terrenos. De las últimas inversiones ferroviarias aparecieron los “trenes turísticos”.
Era la misma máquina, llevaba iguales cargas y sus categorías subieron al carro dormitorio, al comedor y hasta un área de fumadores. Nuestra gente de escasos recursos económicos –había pobres pero no miserables como en el presente- utilizaba este medio para retornar a sus lugares de origen. Enganchados, uno y otro y otro vagón transportaban gasolina, carbón, alimentos, etcétera. Entre más largo era el tren, más importante la ruta.

Sólo que llegó el momento de hacer más y más negocios y entre ellos, las pipas, las empresas de transporte terrestre, las sociedades entre gobierno y camioneros y tomaron la decisión de desaparecer el tren. De ocupar el lugar utilizando carreteras y caminos cuyo estado ya representaba un fuerte riesgo. Al tiempo se presentaron las autopistas de paga, para dejar en los caminos federales la carga de esa otra transportación. Ligaron un negocio con otro y con otro y pusieron “en venta” a los ferrocarriles sin contar siquiera con un registro patrimonial. Las estaciones se han convertido en centros de refugio de indigentes y en zonas redituables en plazas comerciales, como sucede con la ex Buenavista. Ninguna ruta ha sido sustituida a cabalidad. Recorren algunos puntos, los interesantes por las ganancias que reportan, sólo con carga.  Y de todo esto hay pruebas y pasado.

El gobierno de Enrique Peña Nieto fijó octubre de 2015, como la fecha máxima en que concluiría el proceso de liquidación de Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales). Pero el Plan de Liquidación fue ajustado y terminará presuntamente hasta 2017, por errores, ineficiencia y corrupción implicados en el proceso, cuyo costo supera, hasta el cierre del año pasado, 28 mil 171 millones de pesos. “Se trata de un proceso de liquidación deficitario que presenta problemas de liquidez. La ejecución del Plan de Liquidación implica la necesidad de recursos y, por lo tanto, está sujeta a disponibilidad presupuestal”, señala el último informe de Avance y Estado que guarda el Proceso de Liquidación de Ferronales.

Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) fue un organismo público descentralizado de México, creado por Porfirio Díaz en 1907, nacionalizado por Lázaro Cárdenas del Río en 1937 y puesto en liquidación por Vicente Fox Quesada tras la desincorporación del Sistema Ferroviario Mexicano iniciada por Ernesto Zedillo Ponce de León en 1997, uno de los principales responsables y beneficiarios de que México perdiera la columna vertebral del transporte terrestre del país, la cual era fundamental para el desarrollo de las economías regionales.

Tras la terminación de la Segunda Guerra Mundial, en México se estableció la llamada política de estabilidad económica, consistente en promover la industrialización y la sustitución de importaciones. Hubo grandes inversiones en construcción de vías y compras de locomotoras y carros. El tráfico de pasajeros cubrió prácticamente todo el territorio nacional y dio servicio a los mexicanos de más escasos recursos. El tráfico de carga creció con una capacidad superior a la necesaria. Pero en la década de los ochenta los tecnócratas en el poder decidieron cambiar esto con la excusa de pérdidas crecientes en el manejo de Ferronales.

Entre 1991 y 1994, los FNM establecieron un Programa de Cambio Estructural. En 1995 reformaron el cuarto párrafo del Artículo 28 de la Constitución Política y los ferrocarriles dejaron de ser área estratégica en manos exclusivas del Estado, para permitir la participación social y privada en esta actividad. Tras analizar las alternativas de apertura al sector privado, la SCT tomó la decisión de adoptar el modelo de segmentación regional de la red, para ser operada por empresas privadas integradas verticalmente.  Vinieron las licitaciones y las concesiones se entregaron a empresas públicas regionales y luego a empresas privadas.

El 4 de junio de 2001 se acordó la extinción de Ferrocarriles Nacionales de México. El 14 de julio de 2010 se designó al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes como liquidador. En octubre de 2012 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes aprobó el plan de liquidación. El 20 de mayo de 2013 se incluyó el plan de liquidación en el Plan Nacional de Desarrollo.

EPN PROMESAS INCUMPLIDAS

Los proyectos de Enrique Peña Nieto en materia de construcción de vías ferroviarias quedaron sólo en promesas. Su administración, al igual de las de sus antecesores panistas, Vicente Fox y Felipe Calderón y la de Ernesto Zedillo, no percibe la importancia del ferrocarril como herramienta imprescindible en cualquier plan estratégico para el desarrollo nacional y regional, tanto en lo económico como en el acercamiento poblacional.

Los países más desarrollados del mundo vuelcan enormes sumas de dinero en éste, el único sistema de transporte terrestre con enorme capacidad de transporte de personas y/o cargas sin atacar el medio ambiente, con muy poco consumo de combustible no renovable, sin accidentes y alta seguridad en el traslado. De ahí la importancia de incrementar la inversión y el mantenimiento de un sistema de transporte ágil, rápido y económico como es el ferrocarril, para el desarrollo de las economías regionales, la comunicación de los pueblos, el crecimiento de la nación y la complementación económica entre las diversas regiones del país.

LIQUIDACIÓN FRUSTRADA

El gobierno de Enrique Peña Nieto fijó octubre de 2015 como la fecha máxima en que concluiría el proceso de liquidación de Ferrocarriles Nacionales de México. Éste había costado al Estado 21 mil 639 millones 500 mil pesos, hasta el cierre de 2013, de acuerdo con el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), en un informe al Senado de la República. El Informe de Avance 2013 de Ferronales en liquidación, precisa que después de gastos de administración de liquidación, el resultado es una pérdida de dos mil 102.9 millones de pesos; gastos financieros por 544 millones de pesos; gastos netos de 10 mil 761.3 millones de pesos; pérdidas por previsión para reserva de juicios laborales por mil 602.3 millones de pesos; pérdidas por previsión de reservas de juicios contenciosos por 340.8 millones de pesos.

Asimismo, pérdidas por mil 336.8 millones de pesos por provisiones para la reserva de remediación de suelos; otros dos mil 867.7 millones por provisión para reserva de nuevos jubilados; la pérdida de liquidación sumó 19 mil 55 millones 800 mil pesos; la modificación a resultado de ejercicios anteriores por dos mil 200 millones, más las transferencias del gobierno por 16.3 millones de pesos, llevan a una pérdida de 21 mil 639.5 millones de pesos, hasta el cierre de 2013. Tan sólo en los años 2013 y 2014 las pensiones de los jubilados de Ferronales implicaron un gasto total de cuatro mil millones de pesos. En 2014 se solicitó a la SCT recursos por dos mil 832 millones de pesos para cubrir los pagos de pensiones de ese año; y en 2013 se realizó una erogación de mil 400 millones de pesos.

OPACIDAD Y CORRUPCIÓN

A principios del pasado mes de febrero, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) reservó por un periodo de 10 años el informe de Avance y Estado que guarda el Proceso de Liquidación de Ferrocarriles Nacionales de México. Era la tercera ocasión que se ocultaban los resultados del informe.

La información correspondiente al manejo del fideicomiso millonario, entre julio y diciembre de 2015, “no tiene carácter público”, determinó el director general de Transporte Ferroviario y Multimodal de la SCT, Guillermo Nevárez Elizondo, en un oficio publicado en la Gaceta Parlamentaria del Senado, publicado el 4 de febrero, donde señala: “dicho informe se encuentra reservado por un periodo de 10 años de conformidad con lo establecido en la ley”.

El año pasado, también en el mes de febrero, la Secretaría de Hacienda turnó al Senado el reporte correspondiente al segundo semestre de 2014, pero no fue publicado. En noviembre de 2015, el gobierno recurrió por primera vez a la reserva para no publicar la información.

VISIBLE CORRUPCIÓN DE VÍCTOR FLORES

Senadores del PAN y PRD han denunciado irregularidades y opacidad en el manejo del fideicomiso, y acusaron a las autoridades de proteger al líder sindical priísta, Víctor Flores, quien mantiene el cobro de cuotas a los jubilados a pesar de la inexistencia de una relación laboral. Trabajadores acusan que tan sólo en el descuento de las cuotas de los jubilados, el sindicato ha recibido cerca de 600 millones de pesos, aunque ya no existe dicha relación laboral.

Mientras maneja con opacidad el fondo de pensiones y el fideicomiso para el pago de seguro de vida, a Víctor Flores Morales le gusta llamar la atención. No oculta su afición al automovilismo y se caracteriza por contratar edecanes para los eventos que encabeza. Incluso, ha organizado un certamen propio de belleza.

El fideicomiso 5012-6 FerronalesJub, que se creó en 1997, contaba con 19 mil 568 millones de pesos y estaba proyectado para cubrir los pagos de los jubilados hasta 2038. Por orden de la Tercera Comisión de la Permanente del Congreso de la Unión, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) debía acatar la determinación del Poder Judicial para que se suspenda el descuento de cuotas a los jubilados de Ferrocarriles Nacionales.

Desde el 1995, Flores Morales se ha desempeñado como secretario general del Sindicato de Trabajadores Ferrocarriles de la República Mexicana (STFRM), en sustitución de Antonio Castellanos Tovar.

ESFUMAN RECURSOS EN LIQUIDACIÓN

Una semana después, ante las críticas y amenazas de litigios, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) se desdijo e informó al Senado que el documento sobre la liquidación de Ferronales, del segundo semestre de 2015, no es información reservada.  La desincorporación debió hacer concluido en octubre de 2015, pero el Plan de Liquidación fue ajustado y terminará hasta 2017. “Se trata de un proceso de liquidación deficitario que presenta problemas de liquidez. La ejecución del Plan de Liquidación implica la necesidad de recursos y, por lo tanto, está sujeta a disponibilidad presupuestal”.

Tras levantarse la reserva de 10 años que había impuesto la SCT al informe del segundo semestre de 2015, se reveló que en ese año, los mexicanos pagaron más de 3 mil 700 millones de pesos para financiar la liquidación de Ferronales, y seguirán pagando. El año pasado se destinaron 576 millones de pesos para “gastos inherentes al proceso”, que involucra a 30 mil 670 jubilados, de acuerdo con el Sistema de Administración y Enajenación de Bienes (SAE). Aún  existe un trato institucional con el sindicato ferrocarrilero, encabezado por Víctor Flores, pese a que los trabajadores han peleado en tribunales que ya no exista relación laboral.

HASTA QUE MUERA EL ÚLTIMO

Todavía existe Ferrocarriles Nacionales de México, pues a quince años de la privatización de este sector, no se termina con la liquidación de la empresa que durante varias décadas manejó el servicio ferroviario de pasajeros y carga como monopolios del Estado mexicano y al servicio del pueblo.

Como se observa líneas arriba, Ferronales sobrevive con recursos presupuestales de la Secretaría de Hacienda y se mantiene en liquidación, bajo la administración del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE).

Ferronales seguirá formando parte del listado de dependencias públicas por mucho tiempo más, por lo menos, hasta que muera y deje de pagársele el monto de su pensión al último de sus trabajadores jubilados, 30 mil 670, entre los que se encuentran algunos de sus ex empleados de cincuenta años de edad y una expectativa de vida de varios años más. Por lo menos, durante los próximos 20 años el gobierno deberá seguir pagando a los jubilados y saldando los montos de las resoluciones y laudos que pierda Ferronales ante autoridades judiciales.

El gobierno debe seguir cumpliendo con sus obligaciones con más 30 mil trabajadores jubilados; miles de demandas jurídicas de todo tipo, pero principalmente laborales; asuntos de remediación ecológica; y la administración de los bienes que aún forman su patrimonio, y que por Ley, requieren de servicio de vigilancia y de aseguramiento, por lo menos.

Durante las próximas década, Ferronales requiere por los menos 2 mil millones de pesos, del Presupuesto de Egresos de la Federación cada año, sin considerar los recursos que se involucran en todas y cada una de las demandas jurídicas. Se estima que sólo para resolver el total de demandas que enfrenta Ferronales requerirá de más de 42 mil millones de pesos, según cálculos actuariales.

CULPABLES: INEFICIENCIA Y CORRUPCION

Durante la dirección de Felipe Calderón, quien tuvo el control de la liquidación fue el director Jurídico y Fiduciario de Banobras, Marco Antonio de la Peña, a quien se le acusa de convertir a Ferronales en caja chica de líderes sindicales y funcionarios gubernamentales.

El Fideicomiso “FerronalesJub”, que se constituyó para solventar las obligaciones pensionarias de más de 50 mil trabajadores jubilados, y que de acuerdo con cálculos actuariales realizados hace diez años alcanzaría para pagar pensiones hasta el año 2038, se quedó sin fondos desde el año 2011. En total impunidad están los principales responsables de haber agotado un monto de dinero destinado al pago de jubilados, que se había estimado se agotaría hasta el 2038.

En 2011, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tuvo que destinar mil quinientos millones de pesos al fortalecimiento del Fideicomiso FerronalesJub, para que estuviera en posibilidad de pagar las pensiones y otro tipo de prestaciones, a los trabajadores ferrocarrileros jubilados o pensionados.

Para administrar el Fideicomiso “FerronalesJub” se constituyó un Comité con representación del Congreso de la Unión, el Poder Ejecutivo y el Sindicato, pero las decisiones sobre la liquidación de Ferronales siempre fueron tomadas a espaldas de los trabajadores y el pueblo de México.

TENEMOS MALAS NOTICIAS: BANXICO

El Banco de México (Banxico) recortó este jueves, por tercer vez, el pronóstico de crecimiento económico para este año a un rango de entre 2 y 3 por ciento, desde uno de entre 2.5 y 3.5 por ciento, y con ello desmintió al secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray.

También adelantó otras malas noticias: habrá menos empleo formal, alrededor de 20 mil puestos nuevos menos; se duplicará el déficit de balanza comercial y cuenta corriente. El primero, al terminar el año será de 12 mil millones de dólares, es decir, 1.2 por ciento del PIB. El déficit de cuenta corriente alcanzará 30 mil millones de dólares (2.9% del PIB); son riesgos una mayor desaceleración de la actividad industrial de EU, la volatilidad financiera y la desaceleración de la economía mundial.

DE LOS PASILLOS

Inversionistas extranjeros retiraron del mercado de valores 6 mil 173.5 millones de dólares durante la segunda quincena de enero pasado, una cifra equivalente a 4.6 por ciento del saldo total que había de capital foráneo en la Bolsa Mexicana de Valores… Dicha salida de capitales coincidió con una fuerte demanda de divisas en el mercado de cambios del país que llevó al gobierno federal a inyectar en una sola jornada 2 mil millones de dólares de la reserva internacional para atajar la tendencia devaluatoria del peso frente al dólar.

 

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