El mundo rosa del narco

Publicado el Marzo 3, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

gil olmos
PROCESO
El narco o la mafia tienen su lado trendy o fashion como cualquier grupo de poder. Y ese mundo de modas, tendencias, chismes, preferencias, bodas, infidelidades y compra de autos y residencias ha atraído a mucha gente, incluidos escritores y periodistas quienes, en su intención de retratar esta atmósfera, quedan fascinados reproduciendo un modo de vida que ha sido alimentado por la corrupción, las adicciones, la violencia y la muerte.

El sociólogo alemán Hans Magnus Enzesberger en su ensayo “La balada de Al Capone” hace un análisis interesante de cómo el jefe de la mafia en Chicago se convirtió en un símbolo con su forma de vestir y vivir, la cual fue repetida por generaciones que vieron en el migrante italiano un modelo a seguir en el mundo del narco.

Dicho estilo de vida ha sido reproducido por el cine, la televisión y la literatura generando una idea o un icono del gangster americano que persiste hasta nuestros días, como es la lujosa residencia en una isla exclusiva de Miami Beach en la que vivió sus últimos días el famoso personaje y que apenas fue vendida por ocho millones 45 mil dólares.

Por un tiempo, el estilo de vida de los capos colombianos, con sus mansiones con zoológicos privados, sus mujeres, sus gustos, su música y su lenguaje se puso de moda. Pablo Escobar se convirtió en un prototipo del crimen organizado y los carteles de ese país impusieron una forma de vida que varios escritores de Colombia retomaron para hacer sus novelas que luego convirtieron en series de televisión (“Sin Tetas no hay Paraíso”, “El Cartel de los Sapos”, etc.) y los hizo famosos a nivel internacional.

Desde hace tiempo en México ocurre un fenómeno similar. Lo que podríamos llamar “cultura narca” (música, ropa, autos, lenguaje, casas, calzado, santos, lentes, poses, etc.,) se ha puesto de moda y en las redes sociales se reproducen hasta convertirse en trending topic.

La entrevista de El Chapo Guzmán con el actor Sean Penn fue vista por millones y la camisa del jefe del cártel de Sinaloa que viste mientras saluda al actor se puso de inmediato de moda. Incluso, se retomó su forma de hablar con la frase: “el señor chaun pen como se dice en Badiraguato”, el pueblo de Joaquín Guzmán.

La llamada literatura narca también se ha puesto de moda entre los escritores y periodistas mexicanos, algunos de los cuales incluso han querido adoptar la forma de hablar de Sinaloa al decir “morra” en lugar de mujer, “bato” en lugar de hombre, “levantón” en lugar de secuestro, “tirar piso” en lugar de asesinar y “troca” en vez de camioneta.
En esa metamorfosis también han optado por escuchar música de banda norteña con el último corrido dedicado aEl Chapo Guzmán en sus fiestas.

“El Señor de los Cielos”, como se le llamaba al jefe del cártel del Golfo, Amado Carrillo Fuentes, es la serie de moda en televisión por internet y los guapos actores y actrices mexicanos y colombianos son tomados como si fueran los verdaderos capos, cuyos nombres son sustituidos por otros parecidos.

Así, la entrevista con Emma Coronel, la guapa y joven esposa de El Chapo Guzmán, que dio a la cadena estadunidense Telemundo, contando las cuitas del jefe del Cártel de Sinaloa en prisión y las propias en su casa en Culiacán, ha sido la información más importante para algunos medios.

Las aventuras amorosas de Guzmán Loera se convirtieron en la información más buscada en las redes sociales, haciendo de esta parte de la vida de uno de los jefes del crimen organizado mexicano más violento la más importante, el chisme más actual.

En este surrealismo mexicano en el que lo más inverosímil sucede, el mundo rosa del narco mexicano es lo que se está poniendo de moda. El Chapo Guzmán es lo fashion, lo trendy, y así se difunde en las pasarelas de moda, en los medios y en las redes sociales. Así, se deja lado el lado oscuro de la corrupción y los negocios que tienen con los políticos, empresarios, banqueros e inversionistas del sistema financiero internacional que siguen nutriendo su vida de lujos con la plusvalía que genera la industria criminal.

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