Moreira y Duarte: ¿qué les debe Peña Nieto? Por @_martinmoreno

Publicado el febrero 24, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


Duarte y Moreira Foto: Cuartoscuro.

*Manto presidencial cubre a priistas
*¿El fondo es 2012?

Para intentar comprender la protección, apoyo y solapamiento –ya de escándalo-, del Presidente Peña Nieto hacia Humberto Moreira y Javier Duarte, debemos arrancar la historia con dos hechos duros e irrebatibles.

Por Martín Moreno, http://www.sinembargo.mx/ febrero 24, 2016

Primero, la deuda atroz que cuando era Gobernador de Coahuila heredó Humberto Moreira: de 300 millones a 32 mil millones de pesos, una parte, mediante una serie de transacciones financieras a través de financiamientos apócrifos para obtener créditos y realizar fideicomisos. ¿A dónde se fueron esos miles de millones de pesos, o al menos una parte de ellos?

Segundo, cuando en enero de 2012, en el Aeropuerto Internacional de Toluca, una avioneta perteneciente al Gobierno de Veracruz, encabezado ya por el priista Javier Duarte, fue interceptada por agentes federales con 25 millones de pesos en efectivo. “Es para el pago de las fiestas de La Candelaria, el Carnaval y la Cumbre Tajín”, dijo el entonces secretario de Finanzas, Tomás Ruiz. (ADN Político 30/Enero/2012). ¿Ah, sí? Pues qué demonios hacían entonces en la capital del Edomex. Peña Nieto ya tenía mes y medio de ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Dos hechos. Dos realidades que van de la mano con las siguientes dos preguntas:

¿Parte del dinero de la deuda coahuilense fue a parar a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto?

¿Los 25 millones de pesos del gobierno de Duarte eran también para la campaña del mexiquense?

Por supuesto que la mayoría de los priistas no son tontos a la hora de tranzar: no firman un papel o documento en el que se especifique el destino de sus apoyos financieros, sobre todo cuando se trata de algo tan importante como una campaña presidencial. Para eso utilizan a otros personajes, como el caso de Coahuila. Sin embargo, allí están dos escenarios que hoy por hoy, cuando Moreira y Duarte están entre tormentas de corrupción y son protegidos desde Los Pinos, retoman fuerza y actualidad: el presunto apoyo de ambos a la campaña peñista.

No se explica de otra manera.

*****

Moreira, Peña Nieto y España, son los ingredientes de otra historia –sí, otra más-, de vergüenza a la mexicana. De pena y de sospechas ante el mundo.

El diario El País reveló la trama:

El gobierno de Peña Nieto “puso a su disposición (de Moreira) toda la maquinaria diplomática y legal de su Embajada en España, para intentar conocer su situación hasta el más mínimo detalle, atender a su familia y sacarle de la cárcel.

“Incluso, la Procuradora y ex Senadora del PRI (Arely Gómez) telefoneó a su homóloga española, Consuelo Madrigal, para conocer la posición de los fiscales en el caso sobre lavado de dinero y malversación de fondos públicos en el que se vio involucrado el ex gobernador de Coahuila”.

Y más: el un chofer de la Embajada (de México) habría recogido en el Aeropuerto, en un Mercedes con placas diplomáticas (CD52003) a Ulrich Richter, el abogado mexicano de Moreira.

Hasta aquí lo publicado en El País.

Es una burla: el Gobierno mexicano asumiéndose como bufete jurídico y de logística de un presunto criminal; la Procuradora de Justicia convirtiéndose –desde su oficina en la PGR-, en abogada personal de un ex Gobernador acusado de delitos graves, y la figura de un presidente priista aliado a otro priista, obstruyendo así, a querer o no, que la justicia alcanzara a Moreira. Una trama vergonzante.

Porque a la luz de lo revelado por el diario español, hoy queda claro que hubo presión de gobierno a gobierno: el mexicano hacia el español. El mensaje desde Los Pinos a la justicia española raya en la amenaza: estamos con el priista Moreira y lo vamos a defender. ¿O acaso el gobierno peñista actúa de esa manera con todos los compatriotas detenidos en España?

Es el miedo a que Moreira hablara y confesara cosas. ¿Qué tanto le sabe Moreira a Peña Nieto?

La pregunta corre de boca en boca entre millones de mexicanos:

¿Qué le debe Peña Nieto a Humberto Moreira que hasta le pone a su servicio a un gobierno para sacarlo de la cárcel?

Huele a dinero. Huele a campaña presidencial en 2012.

Sólo así se explicaría el encubrimiento a Moreira.

(Nota: si bien Moreira dejó la gubernatura de Coahuila en marzo de 2011, fue para ser nombrado dirigente del PRI y en su lugar quedó uno de sus hombres de mayor confianza: Jorge Juan Torres López, cuya ficha fue difundida por la DEA en junio de 2014 bajo la acusación de lavado de dinero en EU (Leopoldo Ramos/ La Jornada/ 24-VI-2014). Moreira salió del partido en diciembre de 2011, ya con Peña Nieto candidato presidencial, y en el estado tomó posesión su hermano Rubén).

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Cuando en el último año del gobierno de Felipe Calderón agentes federales, dependientes de la PGR, – a cargo estaba Marisela Morales-, detuvieron una avioneta, en Toluca, con 25 millones de pesos encima, se despertaron suspicacias y todas las miradas se dirigieron a la casa de campaña del candidato presidencial priista: Enrique Peña Nieto.

¿Era dinero, el confiscado en Toluca, destinado a la campaña presidencial del PRI?

“Es para carnavales…”, alegó Tomás Ruiz. ¡Pues qué jarochos tan fiesteros y despilfarradores!

“Estamos, con toda seguridad, ante un desvío de recursos del gobierno del estado a favor del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. ¿O acaso testificamos el hecho de dinero sucio proveniente del narcotráfico a favor de Peña Nieto?”, advirtió el entonces presidente del PRD, Jesús Zambrano.

Hoy, cuatro años después de aquel evento, Javier Duarte ha llevado a Veracruz a la ingobernabilidad.

Veracruz no solamente es tierra donde florece el narcotráfico, la pobreza se extiende, la violencia es cotidiana, hay desaparecidos, secuestros, y se asesina a periodistas con suma facilidad. Da para más: el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, reportó un faltante de 13 mil millones de pesos en las cuentas públicas veracruzanas. Duarte ha reconocido deuda en Veracruz por 44 mil millones de pesos. 12 mil millones más que en el Coahuila de Moreira.

En Los Pinos saben que el 5 de junio próximo, el desastre de Javier Duarte le puede costar la gubernatura al PRI por primera vez en la historia. Eso es lo de menos. Lo grave es el daño que se le ha hecho a la entidad, a los habitantes, a su presente y futuro.

La pregunta corre también, de boca en boca, entre millones de mexicanos:

¿Qué le debe Peña Nieto a Javier Duarte para mantenerlo en la gubernatura, cuando una orden de Los Pinos bastaría para removerlo?

Huele a dinero. Huele a campaña presidencial en 2012.

Sólo así se explicaría el soportar a Duarte.

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Es posible que cuando usted lea esta columna, Javier Duarte ya haya sido removido de la gubernatura de Veracruz. Demasiado tarde. El daño al estado, al país, ya está hecho.

Y es poco probable que Humberto Moreira pague sus abusos. No, al menos en este sexenio.

¿Qué le debe Peña Nieto a Duarte y a Moreira?

Es todavía una pregunta sin respuesta, pero sí con alto grado de suspicacia.

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