En 3 años de Peña Nieto el salario perdió 9.65% de su poder adquisitivo, dice estudio de la UNAM

Publicado el diciembre 19, 2015, Bajo Economía, Autor LluviadeCafe.

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Es “humanamente imposible” que un trabajador pueda acceder a la Canasta Obrera Indispensable (COI), aquella que contempla alimentos y servicios, ya que para ello, tendría que laborar en jornadas de 51 horas con 44 minutos, según lo indica una investigación del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En el contexto de un debate en el que se debate la situación del salario mínimo de los trabajadores mexicanos, que es el más bajo América Latina (después de Haití) y de entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), académicos de la Universidad señalan la urgencia de incrementar el salario nominal de los trabajadores que arrastran una historia trágica desde la década de los 70.

Este escenario es resultado, dice el estudio, de las políticas económicas, salariales y sindicales de cada uno de los gobiernos en turno y a favor de grandes empresas tanto nacionales como extranjeras, “políticas con expresiones y rostros que han esclavizado a los trabajadores mexicanos en condiciones de vida y laborales cada vez más precarias, miserables, expresadas y concretadas, entre otras, mediante incrementos salariales nominales significativamente menores al aumento en el costo de vida de las familias trabajadoras”.
Desde su perspectiva, el actual salario garantiza una permanente reproducción de una vida destinada al sometimiento, que a su vez, garantiza también la reproducción de la pobreza.

El estudio se basa en la Canasta Obrera Indispensable (COI) o canasta real, que representa el precio de una canasta ponderada, de uso y consumo diario para una familia obrera de cuatro personas; es una canasta integrada por 35 bienes y servicios (27 alimentos, tres productos de aseo personal y del hogar, transporte como Metro, Metrobús o Microbús, energía eléctrica, gas y agua) para dos adultos, un joven y un infante, sin embargo, no incluye gastos como renta de vivienda, vestido y calzado, educación, salud y diversiones.

En una comparación entre el salario mínimo y el precio de la canasta real, se observa en el año 2000 una diferencia de 135 por ciento, mientras que para los siguientes años contemplados, por ejemplo, en 2012, el precio de la canasta básica supera al salario en 279.97 por ciento. Para 2015, la diferencia ya se ubica en 383.58 por ciento.

El poder adquisitivo del salario, desde el año 2000 está ubicado en números negativos y se ubica en menos 83.62 por ciento.

En consecuencia, con el salario actual se puede adquirir sólo el 15.45 por ciento de la COI y para ello, un trabajador tendría que trabajar 51 horas con 44 minutos seguidos para poder comprar la COI, ya que requiere de hasta 6.47 de sus salarios juntos para poder comprarla. “Se constata lo humanamente imposible que un trabajador labore 51 horas al día, lo cual obliga a éste a buscar un doble trabajo o que otro(s) miembro(s) de la familia trabajen para contar con un ingreso que le permita adquirir la COI”, dice el estudio.

Aunque para el año 2000, las cifras no eran distintas, ya que con el salario se podía comprar el 21.87 por ciento de ella y en 2012, el 18.21 por ciento.

LA ERA DE PEÑA NIETO

Según el CAM, sólo 2 millones 56 mil personas en México pueden comparar una canasta básica. Foto: Cuartoscuro
Según el CAM, sólo 2 millones 56 mil personas en México pueden comparar una canasta básica. Foto: Cuartoscuro

Para los investigadores del CAM, la nueva administración no trajo diferencia alguna en la aplicación de políticas económicas para la clase trabajadora y muestra de ello es que los niveles de pobreza han aumentado 58 por ciento en los últimos dos años.

Mucho de esto porque en este mismo periodo de tiempo, el incremento del salario no ha rebasado el 4.20 por ciento.

Desde ese año, 102 millones 425 mil mexicanos no pueden comprar la canasta básica constitucional, que tiene un costo de 16.04 salarios mínimos, que también ha perdido 9.65 por ciento de poder adquisitivo.

Otra investigación del CAM sostiene que sólo 2 millones 56 mil personas o el 1.7 por ciento de la población, pueden acceder a ella.

El factor central del incremento de la pobreza en México son los bajos ingresos y afecta principalmente a quienes trabajan. Así lo han indicado organizaciones de la sociedad civil, especialistas y estudios. Los bajos salarios en el país son considerados un problema estructural que crece con el tiempo a causa de un gran verdugo: la inflación.

Según el CAM, el inicio del problema se observa en 1987, año de crisis económica, política y social, y en el que se realizaron un conjunto de pactos y acuerdos para resolver diferentes problemas, entre ellos, el deterioro del salario real, pero al margen de los trabajadores.

“Políticas con expresiones y rostros que han esclavizado a los trabajadores mexicanos en condiciones de vida y laborales cada vez más precarias, miserables, expresadas y concretadas, entre otras, mediante incrementos salariales nominales significativamente menores al aumento en el costo de vida de las familias trabajadoras”, dice el estudio.
En México hay en total 63.8 millones de mexicanos en pobreza por ingresos que sirven para satisfactores básicos. Es la “población con ingreso inferior a la línea de bienestar” y conforma 53.3 por ciento o más mitad de la población. De éstos, el 46.2 por ciento pertenece a los 55.3 millones que dice el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) incluye en pobreza multidimensional, más el 7.1 por ciento u 8.5 millones de personas denominadas “vulnerables por ingreso”.

En junio pasado, estudios sobre el tema liberados por Banco Mundial (BM) y la OCDE indicaron que México se ubica en los últimos lugares de generación de empleos en América Latina y ofrece actualmente, a sus trabajadores los salarios más bajos de la región, catalogados incluso dentro del umbral de la pobreza extrema: 2.50 dólares o 37.5 pesos diarios.

De acuerdo con los Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra en 2014, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2014, diferentes industrias registraron aumentos en su productividad y en el aumento de horas trabajadas, pero esos dos incrementos contrastan con la baja de hasta 8.8 por ciento en el costo de la mano de obra.

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