México es un país “ojete” con los migrantes de América Central, denuncia el padre Solalinde

Publicado el diciembre 18, 2015, Bajo Noticias, Autor LluviadeCafe.

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SinEmbargo

No vino en ‘La Bestia’, montada sobre el metal que a veces hierve y bajo el sol que siempre abrasa y abraza. Ella optó por llegar a México por otra vía, a manos de transportistas. Vino de Honduras, la región que un año atrás logró el título del país sin conflicto bélico más violento del mundo; y salió, como tantos otros, en busca del sueño americano.

En el camino despertó.

“Ella dice que es complicado. Que desde el principio salir de casa provoca dolor y es un gran sacrificio. Desde el primer día que salen, si es que tienen dinero, los coyotes los traen; y si no, se vienen aventurando, escondiéndose de toda autoridad, desorientados sin saber sus derechos”, platicó a SinEmbargo Emilio, esposo de una migrante.

“En Guatemala las autoridades cobran el paso, los transportistas abusan de ellos, los espantan: les dicen que hay retenes y lucran con eso. Ella sufrió. Me decía que tenían que bajarse y caminar y caminar ranchos y potreros y caminitos, allí donde los asaltan y roban”.

“Cuando llegó aquí [a México], vio que estaba muy complicado pasar. Apenas comenzaba su viaje y ya no tenía recursos, estaba muy riesgoso. Optó por quedarse y se metió a trabajar a un comedor. Allí la conocí. Desde entonces estamos juntos”, recordó.

Hace diez años que la esposa de Emilio vive en Palenque, Chiapas. Detuvo su viaje justo en el punto en que, de acuerdo con la Misión de Observación de Defensores de los Derechos Humanos de los Migrantes (MODDHM), comienza la ruta (Palenque-Tenosique) en que más se secuestra y extorsiona a migrantes. Entonces su sueño cambió de nacionalidad: se hizo mexicano.

“México se está convirtiendo en la primera opción para quedarse para quienes vienen de Centroamérica. Así como van a Estados Unidos, también vienen con una idea de que en algún estado de la República puedan mejorar su nivel de vida, tanto en términos de seguridad como económicos”, dice a SinEmbargo Karina Ramírez, de Un Mundo Una Nación AC.
Aunque no existen cifras oficiales de la cantidad de inmigrantes centroamericanos que viven en el país con una estancia irregular, organizaciones de la sociedad civil indican de los 400 mil que ingresan al país anualmente un alto porcentaje decide permanecer en el territorio.

En 2014, un análisis realizado por el Parlamento Centroamericano (Parlacen) señaló que debido a el cambio demográfico y sociológico de los últimos cinco años, México se había convertido en un lugar atractivo para los centroamericanos, lo que habría desembocado en un nuevo fenómeno migratorio.

Y para aquel año, Gustavo Mohar Betancourt, especialista en migración y quien se desempeñara como subsecretario para Asuntos Migratorios, de Población y Religiosos para la Secretaría de Gobernación (Segob) en el sexenio pasado, dijo que la inmigración de centroamericanos a México había aumentado en un 50 por ciento; sobre todo de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos.

Según las asociaciones consultadas por SinEmbargo, los migrantes centroamericanos que deciden quedarse en México permanecen sobre todo en estados del sur por su cercanía con la frontera.

“Es cierto: existe este ‘sueño mexicano’, pero algunas veces puede convertirse en una pesadilla”, advirtió Karina Ramírez.

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