Gómez Morín, echado del PAN

Publicado el diciembre 18, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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SINEMBARGO
En medio de nuevos escándalos de corrupción que involucran a funcionarios panistas de la delegación Benito Juárez, en la capital del país, y de la administración de Guillermo Padrés Elías en Sonora, me encuentro con una nota que luego de sacudirme me lleva a toda una reflexión, por resultar harto significativa. “Buscan sacar del PAN a Gómez Morín”, pone la cabeza de la información firmada por mi querido y admirado colega Mayolo López en Reforma. Lo primero que pensé es que eso sería ya lo último que la faltaría a los mirreyes apoderados del partido fundado precisamente por el ilustre político chihuahuense en 1939; pero enseguida caí en la cuenta que hace rato que ello ocurrió. ¿O no?

En realidad, la información se refiere a Manuel Gómez Morín Martínez del Río, nieto del fundador. Lo conozco como un político honorable, de los que ya casi no quedan en el PAN. Tiene una trayectoria impecable, de modo que puedo afirmar que ha hecho honor a su abuelo. Es militante del PAN desde 1994 y ha sido dos veces consejero nacional de su partido. Mayolo nos recuerda que con Santiago Creel, fue director general de Radio, Televisión y Cinematografía en la Secretaría de Gobernación, y luego, con Francisco Blake y Alejandro Poiré, director de Cultura Democrática y Fomento Cívico. Actuó en consecuencia al denunciar recientemente a un militante de su partido que cometió un fraude electoral. Y entonces el comité municipal panista de Naucalpan, en el Estado de México, le abrió un procedimiento ¡para expulsarlo!

Ocurre que el nieto del fundador acusó al panista Edgar Olvera, que ganó la Alcaldía de Naucalpan en las elecciones de junio pasado, por haber comprobado de manera fraudulenta su requisito de residencia efectiva, tal y como lo plantea la Constitución mexiquense, de lo que dice tener pruebas. Pero ahora resulta que Gómez Morín fue enterado de que el comité municipal en Naucalpan abrió el proceso de expulsión en su contra por reclamar la nulidad de la elección de su correligionario. El presidente del comité municipal, Alfredo Oropeza, solicitó a la comisión de orden del comité estatal, encabezado por Óscar Sánchez, abrir el proceso respectivo.

La publicación de esa noticia en Reforma hizo reaccionar al presidente del CEN del PAN, Ricardo Anaya Cortés, que por supuesto tuvo que frenar semejante intentona. Sería ya el colmo de los colmos que no lo hiciera. Así que, mediante un comunicado, la dirigencia nacional del PAN informó que intervendrá en el proceso que el comité municipal de Naucalpan inició en contra del militante Manuel Gómez Morín Martínez del Río y que buscará “un buen arreglo” en el delicado asunto. El CEN informó que para ello pidió al comité estatal panista en el Edomex información sobre el caso. No hace mención alguna, en cambio, al supuesto ilícito cometido por el alcalde de Naucalpan que ha denunciado Gómez Morín.

Contrariamente a lo que prometió durante su campaña por la dirigencia nacional del PAN, Anaya Cortés ha sido hasta ahora absolutamente omiso ante casos de corrupción de militantes del partido a pesar de todas las evidencias. Al igual que su antecesor y padrino Gustavo Madero Muñoz, no ha movido un dedo para sancionar a infractores de los estatutos y la doctrina panistas. Madero Muñoz destituyó a Luis Alberto Villarreal como coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados cuando se probó su participación en los “moches”, pero nunca inició un procedimiento para expulsarlo. Tampoco actuó contra los autores de la adulteración del padrón interno del PAN, pese a un cúmulo de denuncias y pruebas, ni contra involucrados en casos de corrupción en Jalisco, Guanajuato y Chihuahua.

Ante el nuevo escándalo de corrupción en Benito Juárez, Anaya Cortés ordena investigar la acusación de una empresa deportiva contra el panista Luis Vizcaíno Carmona, asesor del actual Delegado; pero nada hace, salvo solaparlo, con respecto a las denuncias internas y externas contra el verdadero jefe de la mafia que controla al partido en la propia Delegación y en todo el DF, Jorge Romero Herrera.

Este singular cacique panista ha sido acusado reiteradamente como autor del inflado del padrón, de afiliaciones ilegales y de manipulación de procesos internos, además de corruptelas sin fin como jefe delegacional en el tema de construcciones irregulares, asignación de contratos y explotación del ambulantaje. Lejos de ser sancionado, goza actualmente de una diputación local plurinominal y es coordinador de la bancada del PAN en la ALDF. Al círculo íntimo de Romero Herrera, Los Ocean, pertenecen los ex funcionarios del PAN en Benito Juárez implicados en el escándalo de Brasil, Rafael Medina Pederzini y Sergio Eguren Cornejo; el racista y misógino Pedro Torreblanca Engell y el propio Vizcaíno Carmona, entre otros. ¿Pura casualidad?

En el reciente escándalo por el presunto intento de extorsión a los organizadores de una carrera, Anaya Cortés pasa por alto que Romero Herrera impuso al hoy denunciado Vizcaíno Carmona como director Jurídico y de Gobierno durante la administración de su incondicional Mario Palacios Acosta en Benito Juárez (2009-2012) y que él mismo lo ratificó en ese cargo al encabezar la delegación entre 2012 y 2015. Ha sido uno de sus principales operadores. Nada, ni una declaración, ha hecho el dirigente del CEN panista, tampoco, sobre la corrupción que ha aflorado en Sonora sobre el gobierno del panista Padrés Elías, que involucra ya penalmente a nueve ex funcionarios. Hay otras 30 denuncias administrativas en contra de diversos ex colaboradores de la administración estatal del PAN.

La verdad es que estos panistas ya echaron del PAN a Manuel Gómez Morín, el abuelo, al traicionar sus principios y cubrir con impunidad la corrupción evidente, y al repartirse descaradamente el botín. Resulta hasta ofensivo que defiendan ahora al nieto, sólo por evitar el costo mediático. Habría que recordarles estas frases del histórico discurso del fundador de su partido ante la Asamblea Nacional del PAN, el 11 de septiembre de 1944: “No fue una aventura la fundación de Acción Nacional, fue un destino. No fue arrebato de pasión ni interés transitorio; fue precisión de deber y certidumbre de un estilo de vida”. Válgame.

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