No es sólo París, es la pregunta de Putin ante la ONU: ¿Se dan cuenta de lo que han hecho? – por Rubén Luengas

Publicado el diciembre 1, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Por Rubén Luengas

Fue el presidente ruso, Vladimir Putin, quien hizo la pregunta clave en septiembre pasado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU): “Quiero dirigirme a todos aquellos que ayudaron desde fuera a avivar los conflictos en Oriente Medio y en África: ¿Se dan cuenta de lo que han hecho?”

El ataque aterrador del viernes pasado contra la vida cotidiana de la querida capital francesa, provocó que mucha gente se indignara explícitamente por primera vez ante las acciones abominables del autodenominado Estado Islámico (EI).

“Parece que en el mundo las muertes de mi pueblo en Beirut no importan tanto como las muertes de París”, escribió un bloguero libanés criticando a Facebook por activar la función Safety Check tras el ataque terrorista del EI en París, y no así después del ataque perpetrado por la misma organización terrorista en Beirut, la capital libanesa que antes de tanto conflicto bélico era reconocida como “el París del Medio Oriente”.

Me he topado con personas ignorantes casi por completo de que un día antes del ataque a París, 44 personas hayan perdido la vida y resultaran heridas otras 239 en el ataque a Beirut. Los libaneses sintieron con razón que Occidente y sus medios de comunicación les habían abandonado. Los reflectores hegemónicos globales apuntaron hacia Francia, mientras autoridades de varios países ordenaban iluminar monumentos y edificios públicos con los colores de la bandera francesa.

El ataque suicida realizado en un concurrido mercado al sur de Beirut, pretendía quitarle la vida al mayor número posible de civiles, ya fueran hombres, mujeres y niños, dentro de una comunidad diversa, no como quisieron presentarlo muchos de los medios de hegemonía global ,haciéndolo ver como sólo una venganza del EI en contra de Hezbolá por apoyar al gobierno de Bashar al-Assad en la su lucha contra la organización terrorista.

Pero la filosa y oportuna pregunta de Putin sigue vigente en espera de respuestas: “¿Se dan cuenta de lo que han hecho?”

Entre las decenas de muertos de la sala Le Bataclan y el resto en otros puntos de París; entre las decenas de muertos en el distrito de Bourj al-Barajneh al sur de Beirut; entre los no se cuántos muertos en Irak y Siria víctimas del terrorismo, la pregunta de Putin interpela con fuerza y de manera muy particular a “todos aquellos que ayudaron desde fuera a avivar los conflictos en Oriente Medio”. A aquellos que mintieron descaradamente sobre inexistentes armas de destrucción masiva en Irak y que, 12 años más tarde, caso del ex primer ministro británico Tony Blair, vienen a decirnos que piden perdón porque la información de inteligencia que recibieron “estaba equivocada”, admitiendo a regañadientes que la invasión a Irak en 2003 ha sido la principal causa del ascenso del Estado Islámico: “Hay elementos de verdad en esa consideración”, dijo Tony Blair.

Para el presidente Barack Obama, los atentados de París no fueron únicamente un ataque contra los franceses, sino “un ataque contra la humanidad”. Cierto, pero el ataque del día anterior en Beirut también fue un ataque contra la humanidad; la invasión de George W Bush a Afganistán e Irak también resultaron ser un ataque contra la humanidad; la “limpieza étnica en Palestina” denunciada por el escritor israelí Ilan Pappé, también es un ataque contra la humanidad; la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, entre muchas otras atrocidades que se cometen en México, también es un ataque contra la humanidad. Las torturas y los abusos contra prisioneros en Abu Ghraib, en Guantánamo y en los centros clandestinos de detención de la CIA ( Black Sites), también son un ataque contra la humanidad. La muerte de niños inocentes provocadas por ataques desde aviones no tripulados (drones), también son un ataque contra la humanidad. La muerte de personas inocentes de la raza que sea, del país que sea, de la religión que sea, por los motivos que sean, es un ataque contra la humanidad. Excelente momento este de nuestro trágico y deshumanizado presente en todo el mundo, para recordar el poema de John Donne: “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Esto no es sólo acerca de los horrores más reciente: Beirut y París. Es acerca de las masacres de todos los días que se quedan fuera de los radares de interés y cobertura de los medios masivos de comunicación. Es acerca de las voces que fueron ignoradas, acosadas y muchas veces calumniadas cuando advertíamos desde los medios, desde la televisión en mi caso, que lo que se estaba haciendo en la invasión de Irak era una verdadera fábrica de terrorismo en la que se estaban creando almas y cerebros descompuestos, dispuestos a inmolarse como venganza por las atrocidades sufridas en sus núcleos familiares que fueron desmembrados por las bombas y que siguen enfrentando hasta la fecha malformaciones congénitas en zonas donde los soldados estadounidenses, británicos y otras fuerzas de la coalición lanzaron municiones altamente tóxicas.

No es que quienes hablamos contra la guerra en 2003 y denunciamos públicamente frente a las cámaras de la televisión las mentiras de Bush, Blair o el repugnante Aznar, fuéramos unos románticos soñadores o unos “antiestadounidenses” mal agradecidos con el país que “nos daba de comer”, como decían nuestros detractores, sino que veíamos con claridad las nefastas consecuencias que aquella perversa podredumbre podría traer para el mundo. Siendo lo que ahora Tony Blair reconoce a regañadientes como “elementos de verdad”.

Los acontecimientos actuales nos rebasan, ocurren de manera vertiginosa en capas sobreexpuestas que dificultan mucho hacer conexiones racionales sin meterse al resbaladizo terreno de las conspiraciones, pero lo que sí me queda claro, es que la pornografía de la violencia que nos abruma globalmente tiene responsables que andan por ahí gozando de su impunidad.

¿Se dan cuenta de lo que han hecho?

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