Adiós a Pemex: 2016, el año del desmantelamiento

Publicado el noviembre 25, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

Hugo sadh Peña austero
sinembargo

Ya no es un secreto para nadie que el declive de Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha acelerado y el próximo año se espera incluso la quiebra de algunas de sus importantes subsidiarias, como es el caso de Pemex Refinación.

La empresa más importante que tuvo en sus manos el Gobierno federal y que benefició no sólo las finanzas públicas nacionales sino en particular las de los estados y los gobernadores, acostumbrados a recibir cuantiosas ganancias de la entonces paraestatal incluso sin tener que comprobar en qué se gastaban esos millones de pesos, ha comenzado a resentir el proceso de privatización impulsado por el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y un desmantelamiento paulatino de su infraestructura.

Ayer, documentos consultados por la agencia de noticias Reuters confirmaron lo que muchos analistas han mencionado desde el inicio de la discusión de la Reforma Energética: que el Estado mexicano no piensa gastar más en la ahora Empresa Productiva del Estado y que, a un mediano plazo, el objetivo es reducirla a un ente administrador de contratos y no en lo que, aún con su debilidad financiera aún es: una de las productoras de hidrocarburos más importantes y experimentadas en el mundo.

Este año, dicen los documentos revelados por la agencia, Pemex procesará la menor cantidad de barriles de crudo por día ren los últimos 25 años, principalmente por paros realizados para rehabilitación de las refinerías que, hasta agosto de este año, ha registrado 73 no programados.

Según los datos, procesará en sus seis refinerías mil 092 millones de barriles por día, el número más bajo desde que se tienen registros públicos en 1990. En 1994, por el contrario, fue el año en el que Pemex procesó la mayor cantidad de crudo con mil 357 millones de barriles por día, de acuerdo con datos oficiales. La producción promedio de crudo ese año fue de 2.69 millones.

“La razón de la disminución en el proceso de crudo es principalmente que algunas plantas de las refinerías han estado paradas por la rehabilitación de las mismas para la producción del diesel de ultra bajo azufre”, expuso a la agencia el área de prensa de la firma.

Para el 2016 se estima aumentar el procesamiento a 1.15 millones de barriles diarios.

Si Pemex procesa menos petróleo, la eficiencia de sus refinerías caería a un 69 por ciento este año, calculó Reuters con base en datos de la petrolera contenidos en los documentos.

De acuerdo con la consultora Wood Mackenzie, citada por el texto de la agencia, la eficiencia de las refinerías de Pemex bajaría al 63 por ciento este año frente al 77 por ciento de hace cinco años.

Actualmente, Pemex es la única que refina petróleo e importa gasolinas en México, pero se espera que eso cambie en el futuro debido a que la Reforma Energética le quitó el monopolio en el sector de los hidrocarburos y abrió al capital privado y extranjero a la extracción.

Derivado de la reforma, a partir de 2016 empresas privadas podrán importar y distribuir gasolinas en México y desde el 2018 podrán refinar crudo y vender gasolinas a precios de mercado para competir directamente con Pemex.

El sector gasolinero mexicano se verá reducido a su mínima expresión respecto a sus compras a Pemex, pues de acuerdo con lo que han alertado los empresarios del sector de los 11 mil que hay ahora se quedarán unos mil con la Franquicia Pemex, que es la que ahora controla el rubro.

Pemex Refinación, entonces, no tendría sentido en un mercado abierto que privilegiará la compra de gasolinas extranjeras, y porque la actual administración de Petróleos Mexicanos no está dispuesta a darle más dinero a la empresa que fue el puntal del desarrollo del país por casi 80 años. Al contrario, con la aplicación de grandes cargas impositivas como las que le aplica la administración federal lo que se pretende es matarla por completo.

Así las cosas, los mexicanos veremos en los próximos meses como está industria también se nos va de las manos, para dejarla, como antes de marzo de 1938, en manos de privados mexicanos y extranjeros que, en ese entonces y ahora, poco interés tienen en el bien común.

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