Violan derechos de trabajadores mexicanos en Canadá; “se ha instalado contexto de terror para que no denuncien”: UFCW

Publicado el noviembre 18, 2015, Bajo Internacional, Autor LluviadeCafe.

canada
revoluciontrespuntocero
Los trabajadores agrícolas mexicanos que se desempeñan en los campos de Canadá son víctimas de abusos laborales y violaciones a los derechos humanos, a pesar que se encuentran legalmente establecidos gracias a un acuerdo entre México y aquel país de “la hoja de maple”.

Lo anterior fue denunciado por el sindicato The United Food & Commercial Workers (UFCW), el cual a grupa a miles de empleados que se encuentran dentro del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT).

De acuerdo a las cifras, este Programa recluta por año cerca de 19 mil trabajadores, mismos que se desempañan en una industria donde la mano de obra es de “las peores pagadas” y donde los riesgos de sufrir accidentes son elevados.

De acuerdo con Andrea Gálvez, enlace del UFCW en México, los trabajadores agrícolas mexicanos en Canadá se enfrentan a dificultades en rubros como: el acceso a servicios de salud, los mecanismos de justicia, a la protección social en un clima “caracterizado por el miedo y la dependencia extrema al empleador”.

Al presentar el informe que da cuenta de las condiciones en las que trabajan los mexicanos en Canadá, dijo que a pesar de que los trabajadores son víctimas de abusos como el retraso en el pago o descuentos a sus salarios sin motivo, no denuncian debido al miedo de ser repatriados, pues “prefieren esas condiciones a regresar a México” y perder una fuente de trabajo “estable”.

“Los trabajadores están ligados contractualmente a un sólo empleador, en caso de problemas no pueden cambiar de empleador, y esto crea un clima de miedo a las represalias (por lo que no denuncian los abusos), porque la evaluación que hacen es muy sencilla: ‘si me bajan el salario, o la opción es regresar a México, pues mejor me quedó aquí con este salario; si no me están pagando todas las horas y la opción es regresar a México, mejor me quedó aquí aunque no me pague’.”

“Y esto crea un desbalance en el poder de negociación en la relación laboral, que se ve amplificado por este sistema en que los empleadores tienen acceso a una mano de obra ilimitada, o sea no se acaba el número de candidatos del PTAT, pero el trabajador en cambio sí sólo tiene derecho a un solo empleador”, señaló.

Gálvez detalló que a pesar que en el acuerdo signado entre México y Canadá se estipula que los trabajadores agrícolas mexicanos tendrán los mismos derechos que los trabajadores canadienses, en la práctica no se ejecuta. Señaló como ejemplo las problemáticas de los connacionales para tener acceso a los servicios de salud.

“El memorándum de entendimiento firmado entre Canadá y México garantiza a los trabajadores agrícolas temporales los mismos derechos de los trabajadores canadienses. En teoría un trabajador tendría derecho a la salud, a los mecanismos de justicia, a las prestaciones sociales y a la protección de las instituciones canadienses, pero en la práctica no es así.”

“Las instituciones canadienses siguen sin estar adaptadas a los trabajadores agrícolas. Por ejemplo las instituciones de salud no dan servicio en español y su personal no está capacitado para atender los problemas específicos de los trabajadores, y así nos encontramos con personal que decide no tatar a los trabajadores, que recomiendan que se regresen a su país a curarse o que simplemente piensa que no tienen el acceso legal a estos servicio y se les niega de entrada.”, detalló.

En este sentido, añadió que en materia de justicia laboral, los trabajadores agrícolas se encuentran en desventaja, pues si se enfrentan a algún conflicto, no tienen acceso a las instituciones canadienses. “Si soy trabajador canadiense, voy y presento una queja ante la junta laboral, se me asigna un abogado de oficio, se tiene un arbitraje, una conciliación, una decisión y puedo apelar esa decisión. Sin embargo, dentro del PTAT si a mí me despiden, el que decide si tuve o no la razón es el agente consular el cual no tiene dependencia para tomar la decisión”, declaró.

Además, dijo, los trabajadores pueden ser despedidos sin mayor problema porque no tienen acceso a tribunales laborales.

“Dentro de este esquema de migración circular se supone que la migración documentada equivale a migración justa, y queremos anotar que no es cierto, que alguien a quien se le utiliza durante dos, tres u ocho años y después se le desecha sin tener acceso a ningún tribuna laboral, sin tener acceso a la justicia transnacional y sin tener acceso a un arbitraje que sea neutro, que no esté en manos de gobierno, vulnera los derechos de los trabajadores.”

“Tenemos casos de trabajadores que demandaron al empleador, fueron repatriados a México y que no pudieron continuar su caso porque los tribunales consideraron que si ellos no estaban presentes, el empleador no tenía derecho a una audiencia justa, pero a la hora de pedir la visa en Canadá para asistir al juicio, el gobierno canadiense negaba la visa porque esta gente no tenía perfil de turista sino de trabajador”, señaló.

La representante del sindicato de los trabajadores agrícolas dijo que a pesar que los connacionales pagan impuestos y aportan para mantener el fondo de prestaciones sociales en Canadá, éstos nos tienen acceso a elementos como el seguro de desempleo o el sistema de pensiones.

“El segundo tema es el problema de las desventajas en términos de beneficios sociales. Los trabajadores contribuyen con 90.5 millones de dólares anuales a las cajas de prestaciones sociales canadienses. Eso incluye pensión, seguro de desempleo, impuestos y con esto están financiando en realidad el desempleo y la vejez canadiense, pero definitivamente no la mexicana.”

“Si juntamos todos los descuentos que se le hacen al trabajador durante un año, suman alrededor de 32 mil pesos y esto estaría muy bien, si como afirma el memorándum de entendimiento entre México y Canadá, los trabajadores tuvieran un tipo de protección social. El tema es que, por ejemplo, en el tema de la pensión se afirma que los trabajadores del PTAT tienen derecho a la pensión sólo después de 10 años de trabajo que se juntan las condiciones necesarias para acceder a ella, pero el promedio del programa es de 8.5 años. Entonces están contribuyendo por 8 años y después los retiran y no hay ningún acceso a la pensión”, explicó.

En cuestión al seguro de desempleo, detalló que a pesar que los trabajadores han aportado desde el inicio del PTAT en 1973, fue hasta 2003 cuando tuvieron acceso a este beneficio, no por obra del gobierno canadiense, sino por la acción de organizaciones de la sociedad civil. Añadió que desde el 2013 “el gobierno de Canadá cortó los accesos de manera que los trabajadores contribuyen con 20.5 millones de dólares anuales dentro del PTAT a este esquema de seguro de desempleo y no tienen ningún derecho a él”.

Aunado a lo anterior criticó que los impuestos cobrados a los trabajadores agrícolas mexicanos lejos de beneficiarlos, sólo están fhnanciando el crecimiento de Canadá.

“En el tema de los impuestos, se calcula que el descuento por impuestos anuales es de dos mil dólares, más o menos, y esto está financiando hospitales, escuelas, infraestructura, proyectos productivos, a los que ni los trabajadores ni sus familias van a tener acceso. Lo que están haciendo es financiando Canadá con su bolsillo y hablamos de la mano de obra peor pagada, las más vulnerable, la que se encuentra en el sector más peligroso y más precario.”

“Lo que se solicita, lo que urge es un reacomodo de este costo de la migración diciendo que por supuesto hay ventajas para todos, pero deberíamos presentarlo de una manera en que los costos se repartiera un poco más equitativamente, porque en este momento la sociedad canadiense, la agricultura canadiense se está beneficiando enormemente. Se calcula que el impacto de su trabajo (de los mexicanos), su contribución es de 4.5 billones de dólares canadienses y en cambio los trabajadores y las comunidades de donde son sus familias no tienen ningún beneficio”, apuntó.

Señaló la necesidad de reformar el Programa. Dijo que será tarea del gobierno mexicano asegurar que los trabajadores partan con suficiente capacitación y con la posibilidad de reintegrarse al programa en caso de que haya una denuncia, pues lo que ha limitado el número de denuncias por parte de los trabajadores es el temor a represalias y las posibilidad de que al denunciar se le regrese a México sin posibilidad de formar parte del PTAT de nueva cuenta por falta de empleador. “Se necesita que desde México se asegure que todos los trabajadores que tuvieron la valentía de denunciar una situación abuso pueda regresar al PTAT”.

El caso de Andrés Rosas

Andrés Rosas Salazar fue un trabajador agrícola contemplado dentro del PTAT. Sin embargo luego de tener problemas de salud, y de que le negaran el acceso a atención médica en Canadá, fue repatriado sin la posibilidad de que pueda volver a trabajar en aquel país.

En 2007 le fue detectada una hernia umbilical, pero durante un mes le negaron la atención médica. El empleador al saber de la dolencia de Andrés, llevó al mexicano a una clínica en donde el doctor que lo atendió dijo que su dolor sólo era un dolor de estómago, aunque el galeno sabia de la hernia.

“Le dijeron que se tomara un laxante y cuando decía que se sentía mal que lo llevaran al médico, le contestaban que no, que descansara, aunque esos días que no laborara no se le iban a pagar. Estuvo un mes así. Cuando hablaba al consulado le decían que si ya había ido al doctor y éste decía que no tenía nada pues no tenía nada. Cuando intervino el sindicato, se abrió una investigación en la comisión de DD.HH. local, y se detectó que el empleador y las autoridades consulares habían negado su derecho a la salud e integridad” relató Andrea Gálvez.

La representante del sindicato dijo que luego de los problemas, Rosas Salazar fue retornado a México, en donde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) le dijo que si quería regresar a Canadá tendría que encontrar a su propio empleador.

“Le dijeron que tenía que encontrar a su propio empleador, que si ya no iba a regresar con ese pues no había un número ilimitado de empleadores y que era su responsabilidad encontrarlo. Y es algo muy común en la gente que denuncia, lo que le dicen es: ‘pues está bien, ya no regresas con ese porque ese es un mal empleador, pero búscate un buen empleador’ y la posibilidad de buscar un buen empleador desde México es nula. Lo que equivale esto es a crear un clima de miedo para que la gente no denuncie ni problemas de salud ni problemas laborales”, señaló.

En este sentido, Andrés Rosas demandó la violación a sus derechos. Externó su preocupación de no poder regresar a Canadá.

“Perdí el trabajo, el apoyo con el patrón, el apoyo con el consulado. Me cerraron las puertas. Tuve que buscar apoyo porque lo que tenía era algo serio. Acudí a este sindicato y ellos me apoyaron para que me operaran. El consulado mexicano aparte de negarme la atención, me discriminó, me decía que lo que tenía era una cosa que no valía la pena de atenderse, que lo que tenía era un juego. Sin embargo cuando fui atendido en el hospital la cosa era seria.

“Yo digo que las coas no deben ser así. Si nosotros pagamos impuestos allá, nos descuentan bastante dinero, es para que al menos nos brinden apoyo médico. Año con año, día con día hay trabajadores que los tratan igual”, denunció.

UFCW demandó que los casos de abusos laborales van en aumento. Señaló que de acuerdo a estudios realizado, por lo menos el 75% de los empleadores canadienses se encuentran violando derechos de los trabajadores. Además, denunció que el PTAT opera en un entorno empresarial que favorece la mano de obra barata “debido a que los canadienses no están dispuestos a hacer el trabajo agrícola por los salarios ofrecidos, por lo que buscan en el extranjero sus necesidades de mano de obra. Por eso vienen a países de origen como México”.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: