Cuento Quincenal: Vocación de Maestro @JoseCruz777

Publicado el noviembre 14, 2015, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

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Vocación de Maestro
Historia verídica
14 noviembre 2015

La carrera de la docencia cuando es ejercida con un inequívoco afán de educar a la niñez, de transformar positivamente a esa arcilla dúctil que son los niños y adolescentes, es una de las profesiones más dignas y estimulantes. Esa clase de Maestros son sembradores de futuro, forjadores de sueños, promotores del cambio.

Infortunadamente no todos son así -aunque deberían serlo-, sucediendo que malos maestros -sin mayúscula- se amparan en un poderoso sindicato para cometer todo tipo de faltas, tropelías e incluso delitos. Ignoran lo clave que es el trabajo del mentor, para el desarrollo del país. Les gana la ambición por lograr enormes prestaciones laborales y empuercan lo noble y humanitaria que es esa carrera. Hoy, relataré la historia verídica de un esforzado Maestro.

Fernando desde pequeño, supo que algún día llegaría a ser profesor como su admirado Teófilo y la dulce aunque enérgica Maestra Tolita -Eustolia-, ellos fueron sus ejemplos a seguir. Desde la secundaria auxiliaba a los compañeros que lo requerían, explicándoles en forma paciente y ayudándoles a comprender las materias que se les dificultaban.

Con muchas estrecheces económicas, Fernando termina su preparatoria e ingresa en la escuela normal, satisfecho de haber llegado al último y más importante escalón en la consecución de su ambicionado título de profesor, antes de que se lo solicitaran como servicio social. Fernando asistía a escuelas de la periferia que operaban con muchas carencias. era un trabajo que realizaba gratuitamente, siempre fue -y es- un Maestro por convicción.

Cuando finalmente egresa de la normal -con altas calificaciones-, la injusta realidad le golpea el rostro, no hay plazas disponibles. Pero si las hubo para algunos de sus compañeros que tenían parientes en el magisterio o amigos con poder y relaciones. No comprendía que en este país, raramente triunfa el más capaz y preparado, ¡raro país el nuestro!

Asistió a cuanto concurso hubo para conseguir una plaza de Maestro, con resultados negativos, su nombre no aparecía en las listas de los admitidos. Llegó a sospechar que no había honestidad en la aplicación e esos exámenes ni en la calificación de los mismos, en su candidez, ignoraba que se siguen criterios políticos, que las palancas y no los conocimientos, determinan quien se queda con los espacios de trabajo.

Duró más de un año sin conseguir empleo, hasta que al fin algunos de sus Maestros de la normal sabiendo de lo injusto de su situación por haber sido Fernando un excelente estudiante, lo recomendaron y así obtiene su ambicionada plaza. Sólo, hay un pequeño inconveniente, su lugar de trabajo fue una pequeña y retirada escuela rural de organización incompleta, donde atendería a todos los grupos de primero a sexto grado.

La escuela estaba -está- ubicada en una peligrosa región donde confluyen los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, llamado también “El triángulo dorado” -región productora de estupefacientes-. La familia de Fernando -el padre, amigo mio-, se espanta ante el peligro inminente a que estaría expuesto su hijo, pero, Fernando los convence, no puede dejar escapar la oportunidad de realizar su sueño acariciado por tantos años, desde pequeño.

Niños rarámur

La comunidad serrana lo recibió con recelo, habían tenido otros profesores que se coludían con la delincuencia, desatendiendo su obligación primordial para con los alumnos. Fernando en poco tiempo, logró ganarse su confianza, hizo mejoras sustantivas a la escuela con la colaboración entusiasta de los padres de familia.

Había dos grandes inconvenientes, el primero de ellos era que mensualmente debía de trasladarse a la ciudad de Guadalupe y Calvo a cobrar su miserable salario, y debía de hacerlo porque corría el peligro de perder su plaza si lo omitía. Es incomprensible para una mente racional, entender que se obligue a profesores de regiones muy aisladas, a gastar mas en el traslado que lo que van a devengar de salario.

El segundo y más grave problema de Fernando, fue la violencia extrema y enfermiza en que viven esas comunidades serranas. Fue asaltado en varias ocasiones, golpeado, desnudado, vejado y encañonado con armas de alto poder. Todo un viacrucis, y él estoico, no comunicaba nada a sus padres, sabiendo que les causaría una pena enorme.

Hernando su padre, fue finalmente informado de lo que estaba pasando con su hijo. Como el buen padre que es, Hernando acompañó a Fernando cuando este tomó posesión de su lugar de trabajo, encargándoles a los lugareños que le informaran cualquier tipo de problemas que el joven llegara a tener. Una de esas familias finalmente le informó al atribulado padre con estas crudas palabras, “Venga rápido por su hijo, esta gente perversa se lo va a matar”.

Loco de desesperación, Hernando se trasladó de inmediato a ese agreste lugar y rescató a Fernando. Las autoridades educativas de Chihuahua supieron del caso. Lo trasladaron a Cd. Juárez, para que ejerciera su vocación por el magisterio, misma que Fernando realiza como si de un apostolado se tratara.

En Cd. Juárez conoce a una buena Maestra -como él-, casualmente de la misma ciudad de donde es originario, se casan y actualmente Marisela está esperando felizmente a su primer hijo.
Necesitamos muchos Maestros como Fernando, que tengan pasión por la enseñanza, que abracen esa bendita carrera los mejores, los más capacitados. Esa profesión no debe de ser refugio de malvados, no deberían caber ahí, por sentido común, por… ¡la dignificación del magisterio!

Autor: José Cruz Pérez Rucobo.

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