Respalda EPN a productoras de acero extranjeras y olvida mercado nacional; se perderán empleos

Publicado el Abril 5, 2015, Bajo Noticias, Autor LluviadeCafe.

Por: Redacción Revolución

peña craneo

(05 de abril, 2015).- La empresa ArcelorMittal, la más grande de México, que produce el 6% de acero en el mundo, anuncio recientemente el cierre temporal. Según fuentes sindicales el paro de labores estaría afectando a aproximadamente a 3 mil de los 13 mil empleos que genera.

Francisco Rivera, presidente de la Asociación de periodistas de la Costa, comenta, “lo que ha hecho la empresa es anunciar las consecuencias alarmantes”, esto debido a que el Gobierno Federal respalda la imposición de aranceles a empresas extranjeras, especialmente chinas, que exportan el metal al país a precios con los que es imposible competir.

Las razones del cierre de ArcelorMittal, en números, indica que para finales de 2015, la transnacional espera ganancias de 6.500 millones de dólares, por debajo de los 7.200 que facturó en 2014. Los empresarios explican que la empresa, de por sí afectada por la sobreoferta de acero en el mundo, se enfrenta en el mercado local a competidores chinos, rusos y turcos que entran al mercado en condiciones mucho más favorables que los de compañías locales, gracias al apoyo del ejecutivo.

Con relación al tema, también existe el caso de la planta de Lázaro Cárdenas en la costa del Pacífico, en donde la caída fue más pronunciada. Sicartsa facturó durante el último trimestre de 2014 un 70% menos de lo que había ganado en el mismo periodo en el año anterior, según datos de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación.

“El asunto es que no solo ArcelorMittal, sino las productoras de acero, se enfrentan a precios de compañías principalmente chinas y rusas que compiten en el mercado a precios muy bajos. Mientras el Gobierno mexicano no ponga un arancel, no tenemos cómo defendernos”, explica Benjamín Rodríguez, empresario local y miembro del Comité Ciudadano para restablecer la seguridad en Michoacán en 2014.

Benjamín Rodríguez coincide: “Hemos tenido un enorme avance en el puerto y esta situación, (el paro de ArcelorMittal) pone en riesgo empleos y, por tanto, la estabilidad económica”. Y agrega “existe preocupación por la posible pérdida de empleos en una región golpeada, que además es limítrofe con los municipios más violentos de Guerrero (otra de las regiones más peligrosas del país), responde a que esta crisis entorpezca su avance”, declara.

Sobre el tema, el presidente y secretario general el sindicato de trabajadores mineros, pidió a Enrique Peña Nieto proteger a la industria mexicana del acero y las fuentes de empleo. “La preocupación fundamental del sindicato es que ante la oleada de importaciones de acero con precios castigados, el gobierno actual debe actuar de tal manera que no se afecten los derechos de los trabajadores ni las fuentes de empleo, al mismo tiempo que se proteja a la industria nacional y no la extranjera”.

Hoy China produce la misma cantidad de acero que el resto del mundo, teniendo dicha situación un fuerte impacto en el mercado siderúrgico mundial. El acero que China no destina a su mercado interno es exportado al mundo.

Rafael Rubio, presidente de Alacero, indicó que esta situación está desequilibrando el mercado. “Hay un exceso de producción respecto al consumo mundial. China es el principal responsable porque está compitiendo con precios artificiales para colocar la producción que no usa a nivel doméstico”.

Desde inicios de año las exportaciones de China crecieron un 63% en comparación con enero de 2014, y se encaminan a superar las 82 millones de toneladas despachadas el año pasado, la mayor cantidad de acero exportada por un país en este siglo XXI.

En la actualidad, mientras el gobierno de Peña Nieto importa acero al país, en el resto de América Latina existen 12 demandas en curso contra China por el precio del acero. Según Rafael Rubio, se necesita un acuerdo político. “La actual situación es un tormenta perfecta que convendría detener ya. Necesitamos un acuerdo con China”, asegura.

Y comenta “no se trata simplemente de medir la sobrecapacidad de producción de un país y ya está. Hay que llevar el diálogo a un nivel político. Si se logra hacer esto, entonces sí tendremos un avance a nivel mundial”.

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