Migrantes y juntas auxiliares: criminalización y control desde el Estado.

Publicado el Abril 4, 2015, Bajo Investigación, Autor Soquito.

Un acta de nacimiento falsa, o una credencial de elector mexicana cuestan 300 pesos, según un “pollero” de Veracruz.

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El gobernador Rafael Moreno Valle culpó a los presidentes auxiliares y a los migrantes centroamericanos de ser los responsables de poner a Puebla como un lugar vulnerable en materia de seguridad, por la emisión indebida de actas de nacimiento falsas, las cuales les han convertido en mexicanos. Bajo esa justificación, el año pasado se aprobó en el Congreso retirar a las juntas auxiliares las facultades de Registro Civil.

Para el Instituto Ignacio Ellacuría y el padre Gustavo Rodríguez Zárate, con la medida “quisieron resolver el problema visible del crimen organizado que explotaba migrantes en las esquinas y al mismo tiempo controlar a sus opositores desde los pueblos indígenas que componen las juntas auxiliares. El resultado fue el retiro del Registro Civil, ligando a unos con otros cuando nada tienen que ver y donde el único responsable es la autoridad”.

I. México, tierra fértil para cambiar de identidad

Jairo Javier Cruz nació el 20 de febrero de 1991 en un pueblo productor de café en los límites de Puerto Cortés, Honduras. Las monedas que ahora mendiga en los cruceros de Apizaco, Tlaxcala, servirán para mitigar su hambre, comprar un documento que le acredite como mexicano y pagar las cuotas de su viaje hacia los Estados Unidos de Norteamérica.

Cuenta que un “pollero” en Tierra Blanca, Veracruz, le dijo que un acta de nacimiento falsa, o una credencial de elector mexicana cuestan 300 pesos; incluso se atrevió a ofrecerle más: comprar una nueva identidad, abandonar “La Bestia”, el tren en el que los migrantes transitan de manera clandestina en busca del “sueño americano”, y viajar seguro en autobús hasta Nogales, en la frontera norte de México.

“Parece fácil. Voy a buscar ahorro y ver qué pasa”, dice Jairo en entrevista.

Jairo y Johan, otro hondureño de apenas 17 años, se conocieron arriba del tren que abordaron en Tenosique, Tabasco, con rumbo a Tlaxcala. Johan llegó hasta Guadalajara en agosto de 2014, donde fue aprehendido por autoridades migratorias; días más tarde lo deportaron a su país. En ese primer y fallido intento los “polleros” de Lechería, la estación de tren ubicada en el Estado de México, le ofrecieron los documentos mexicanos falsos a “buen precio”, sin embargo, al no contar con el dinero suficiente no pudo adquirir ni acta de nacimiento ni una identificación con fotografía.

“No quiero deportación. Si me agarran otra vez voy a enseñar mi papel de mexicano (que dice no tener aún), pero no regreso a Honduras”, advierte Johan, que no dudó en abandonar por segunda ocasión San Pedro Sula el primer día de enero de 2015, a unas horas de haber velado a un tío que asesinaron afuera de su casa, después de la celebración familiar de Año Nuevo.

En respuesta, presidentes auxiliares exigieron la reintegración del servicio en sus comunidades, y solicitaron al gobierno que sancionara a quienes incurrieron en la emisión de actas de nacimiento de forma irregular; sin embargo, no se ha documentado ni un solo caso de la presunta corrupción.

Más en: http://aristeguinoticias.com/0404/mexico/migrantes-y-juntas-auxiliares-criminalizacion-y-control-desde-el-estado/

Fuente: Redacción AN
abril 4, 2015 11:57 am
Foto: Caminata Migrante.
Fernando Carranza/ Archivo Cuartoscuro.com

Foto: Fernando Carranza/ Archivo Cuartoscuro.com

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