Baños sin agua, chinches y hasta prostitución: así viven mujeres en cárceles mexicanas

Publicado el Abril 3, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Soquito.

DIA DEL NIÑO CRESET
En algunos penales de México no se permite a las internas vivir con sus hijos menores de edad. Foto: Cuartoscuro.

Ciudad de México, 3 de abril (SinEmbargo).– Las mujeres que están internas en el Centro Penitenciario de Piedras Negras, Coahuila, no tienen dónde dormir, ni dónde bañarse, lavarse o depositar agua para limpiar los sanitarios que usan. Las que están recluidas en el Centro Estatal de Reinserción Social 14 El Amate, en Chiapas, tienen que soportar el mal olor que provoca la zanja con agua sucia que hay alrededor de la cocina, mientras que las que viven en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, en el Distrito Federal, no cuentan con agua corriente, algunos de los inodoros que usan no funcionan y tienen que soportar la presencia de chinches.

No muy lejos de ahí, en el Centro Preventivo y de Readaptación Social Chalco, en el Estado de México, no sólo no tienen agua corriente sino drenaje, por lo que vierten sus desechos en fosas. Ellas también tienen que lidiar con las chinches. En otros lugares, como el Centro de Reinserción Social Duport Ostión, en Coatzacoalcos, Veracruz, además de las malas condiciones de mantenimiento e higiene del lugar, hay instalaciones eléctricas improvisadas, lo que implica el riesgo de un corto circuito o un incendio.

En el Centro de Ejecución de Sanciones Reynosa, en Tamaulipas, las internas se quejaron de que los alimentos además de insuficientes, son de mala calidad. Para los menores que viven con sus madres en espacios como el centro de Reinserciòn Social 1, en Durango, no hay alimentación especial.

En varios espacios hay hacinamientos, pero en algunos como el Centro de Reinserción Social “Lic. Jorge A. Duarte Castillo”, en Baja California, las 495 internas rebasan por mucho el espacio disponible para 360, al grado de que en una estancia para seis personas es posible encontrar a 19 mujeres.

De forma simultánea a estas precarias condiciones, en varios centros penitenciarios grupos de internas gozan de privilegios o son las que controlan las actividades del resto.

Por ejemplo, en el Centro de Reinserción Social de La Paz, en Baja California Sur, hay cuatro celdas con inodoro, regadera y lavabo funcionales. Además tienen televisión, refrigerador y horno de microondas. Las afortunadas que gozan de tales espacios son sólo dos internas, es decir que cada una de ellas tiene para sí dos celdas con las comodidades descritas.

En el Centro Preventivo y de Readaptación Social Nezahualcóyotl Bordo de Xochiaca, en el Estado de México, el grupo de reclusas que controla el penal tiene el mando para el ingreso a dormitorios, actividades escolares y deportivas, uso de teléfonos públicos, elaboración y distribución de alimentos, tareas de vigilancia, mientras que el personal de seguridad cobra por permitir el acceso a visitas, evitar las albores de limpieza y hasta para no sancionar a las internas.

En el Centro de Rehabilitación Social Venustiano Carranza, en Nayarit, el grupo de internas que controlan el lugar tienen su propio nombre: “Bastoneras”. Ellas son las encargadas de cobrar por el ingreso de familiares y para la visita íntima, así como el uso de teléfonos y la ubicación en los dormitorios. Su poder es tal que incluso permiten el ingreso al penal de objetos no permitidos.

En el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Culiacán, Sinaloa, quien ejerce el control es una reclusa. Pero no es ella la única privilegiada. El 70 por ciento de las celdas de ese lugar tienen cocineta, televisores de plasma, refrigeradores y hasta muebles, baños con canceles y paredes de azulejo. Incluso hay una celda con paredes de madera y una cámara de seguridad que las autoridades del penal no controlan.

Ahí también se usan los espacios de visita íntima y de tratamiento de adicciones como dormitorios, en donde se alojan una interna por celda o estancia. Cada espacio tiene pisos de azulejo, baños con cancel, sistema de airee acondicionado, ropero, televisor con plasma y sistema satelital, así como un servicio de cocina exclusivo. Algunas tienen perros como mascotas.

Por si fuera poco, las internas de ese centro tienen los candados de sus celdas.

También en Sinaloa, en el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito en Mazatlán, algunas internas tienen perros como mascotas, así como videojuegos y teléfonos celulares, mientras que en el Centro de Reinserción Social Duport Ostión Coatzacoalcos, en Veracruz, hay gallos de pelea.

PROSTITUCIÓN TRAS LAS REJAS.

JUAN PABLO ZAMORA
Sobrepoblación y hacinamiento; autogobierno, cobros y privilegios, y la prostitución son algunas de las problemáticas en las cárceles de mujeres del país: CNDH. Foto: Cuartoscuro.

Más en: http://www.sinembargo.mx/03-04-2015/1300519


Fuente: Sin Embargo.mx
Por Mayela Sánchez abril 3, 2015 – 00:05h

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