¿Y para qué ir a la escuela?

Publicado el Marzo 22, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

esc

Nota de pulso-ciudadano

Fuente: Lado B

Fotografía: Acnur

Aclaro, con este título, no me refiero ni a la “calidad de la educación”, ni temas como la “educación para pobres y educación para ricos” sin duda importantes; hoy, en este texto breve me refiero una pregunta más que básica ¿Para qué ir a la escuela?, pregunta que de seguro a más de uno le sonará impertinente, pues ¿Quién en su sano juicio no desea que todos los niños y todos los jóvenes asistan a la escuela?

Dirán que es un derecho, que de esta manera se hace justicia, que la educación es el vehículo que les garantizará una mejor vida, pero en sentido práctico ¿Para qué ir a la escuela? Tampoco me refiero solo al medio rural, sino también al urbano, pues la diferencia establecida por el parámetro de la riqueza material deja perfectamente claro que está presente en ambos contextos, aunque con diferentes manifestaciones.

Me refiero más bien a la promoción permanente de un “deseable aspiracional” que se publica como el estándar a desempeñar y como perfil a lograr para ser exitoso. Práctica que tiene sus “asegunes” dependiendo del cristal con que se mire; por ejemplo: ¿Qué pasa con el niño – joven que recibe el beneficio de una escuela que le dice que su vida no es vida, que su cultura no es la deseable, que sus padres y familia representan aquello que justamente están llamados a dejar atrás? Por ejemplo: a un niño de una comunidad “le damos” primaria junto a la idea de que debe seguir estudiando, pero en su pueblo no hay secundaría, ante esto, tendrá que emigrar hacia donde si exista la escuela de ese nivel, ¿Y después? Pues simplemente buscará en donde existan los niveles educativos deseados, reproduciendo el esquema que además de garantizar zonas densamente pobladas, garantiza el intercambio desigual de esas comunidades rurales o urbanas pobres, a favor de las ciudades ya de por si favorecidas. Adicional a esto, se puede decir que “se van” de sus lugares de origen aquellos que podrían convertirse en promotores de un mejor nivel de vida entre los suyos ¿En dónde está la ganancia?

“La escuela me ha hecho más inútil” expresión de una joven de bachillerato que teniendo nulas esperanzas de continuar estudiando, se resigna a realizar su vida en la comunidad y descubre que ya no pertenece a su medio, que en su mente tiene fijada otras metas y que además “su gente” la ve como extraña por no saber realizar las tareas que de ella se esperarían ¿Y todo para qué? Se genera la ruptura de la sintonía entre su realidad contextual y la nueva visión adquirida a través de la escuela y adoptada como la meta a lograr ¿Con qué derecho se les anima a otra vida cuando las oportunidades reales no solo son inalcanzables en un País como el nuestro, sino que además, los convierte en “ánimas en pena” pues su identidad de origen es quebrantada y se convierte en indeseable para ellos mismos? y no me vengan con historias “de éxito” como la de Benito Juárez y similares ¡por favor!

¿Entonces estoy en contra de la escuela? Por supuesto que no, pero preferiría una escuela en un contexto en donde las personas y las comunidades de pertenencia, fueran valorados en sus propias peculiaridades, para qué a partir de esto, se recuperaran su saberes, se fortaleciera su identidad y orgullo por su cultura, que se partiera de las necesidades de cada contexto en la definición de la educación que se habría de promover ¿Difícil verdad? Pues sí, pero ¿Acaso no se cuenta con la vía de la reforma educativa como recurso para modificar y reorientar el modelo educativo que soporta a nuestro proyecto de nación? Por supuesto estoy hablando de una reforma educativa que vaya más allá del “avance” que hoy anuncian las “autoridades” educativas del País, haciendo referencia al hecho de regalar tabletas. Me refiero a una educación que efectivamente se constituya al desarrollo de las personas, pero a partir de lo que ya son, y no que tengan que “borrar” de su mente y corazón su identidad, para lograr “ser” quien se supone que tiene que llegar a “ser”.

Fuente: Lado B

Fotografía: Acnur

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: