No podía ser peor el comienzo del tercer año del sexenio de Peña Nieto

Publicado el Enero 18, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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No podía ser peor el comienzo del tercer año del sexenio de Enrique Peña Nieto. Todo apunta a que la vida del país se complique como nunca antes, sin que la clase política en el poder se dé por enterada. La violencia y la inseguridad van en aumento, como se puede comprobar a pesar de que la mayoría de los medios noticiosos no den información completa sobre hechos que trascienden a la opinión pública.

También continúa su carrera ascendente la voracidad de los prohombres que controlan la economía, como se advierte por los negocios inmobiliarios que crecen como hongos en el territorio nacional. En contrapartida, el peso pierde su exiguo valor de compra y el petróleo está dejando de ser el “oro negro” que iba a garantizarnos un futuro más promisorio.

​México se está suicidando, sin que haya nada ni nadie que lo evite, porque quienes tienen el poder político y económico no les importa el futuro de la nación, como lo patentiza la terca realidad. A ver si las advertencias de los principales organismos internacionales, como el Banco Mundial y la OCDE, sobre los terribles riesgos que corre nuestro país por seguir los lineamientos que nos imponen,tienen la virtud de hacer abrir los ojos a las cúpulas del poder. Aunque podría asegurarse que las cosas seguirán igual y que las quejas de dichos organismos no tienen otra función que zafarse de la responsabilidad que tienen en la hecatombe que están sufriendo los pueblos de las naciones subdesarrolladas.

​El Banco Mundial aseguró el martes que debido a la violencia que priva en México, el crecimiento será menor al previsto, aunque para consolarnos dijo que tal panorama no es privativo de nuestro país sino de la mayor parte de América Latina, región que se mantiene como una de las más violentas del orbe, lo que es mucho decir teniendo en cuenta lo que sucede en el Medio Oriente. En su análisis titulado Perspectivas económicas mundiales, puntualiza que el PIB latinoamericano apenas repuntará, en el mejor de los casos, 1.7 por ciento. O sea que no obstante el absurdo optimismo de la alta burocracia, de nada servirá la disciplina con la que los sucesivos gobiernos neoliberales han seguido las consignas de los grandes grupos de poder trasnacional: el colapso es inminente.

​Esto no interesa a la élite en el poder, como lo demuestran sus hechos y su comportamiento antisocial. Lo fundamental para sus miembros es aprovechar al máximo la oportunidad que les ofrece estar en la punta de la pirámide social, controlar las instituciones del Estado y asegurar así no sólo información privilegiada, sino todo tipo de facilidades para lucrar con absoluta impunidad en caso de cometer ilícitos, como lo prueban múltiples hechos de sobra conocidos y muchos más que no han trascendido a la opinión pública. ¿Acaso es una falsedad que Gastón Azcárraga disfruta de la vida en Nueva York con dinero que defraudó a la extinta empresa Mexicana de Aviación?

​Cabe suponer que los defraudados por la empresa de servicios financieros Ficrea perderán la mayor parte de sus ahorros y que los defraudadores seguirán haciendo de las suyas en otros sectores de negocios. ¿Cómo no esperar que la vida del país tome cauces violentos, si quienes deberían garantizar el cumplimiento de las leyes forman parte de las mafias del poder? Por eso no debe sorprendernos que nuestro país sea uno de los principales aportadores de jóvenes que ni estudian ni trabajan, como lo reconoce la OCDE en su informe Panorama de la educación 2014. En éste señala que 20 por ciento de los jóvenes de 15 a 29 años en el país, no estudia ni trabaja, y que pueden pasar hasta más de tres años en esta situación.

​Puntualiza el organismo, cuyo secretario, José Ángel Gurría, es uno de los principales causantes de nuestros males como responsable que fue de aplicar las recetas iniciales del Consenso de Washington, que “existe gran riesgo de que estos jóvenes se desvinculen tanto de la educación como del mercado laboral”. Somos testigos de que tal riesgo es un hecho, como lo patentiza la composición mayoritaria de las bandas del crimen organizado. Sin embargo, a las élites en el poder les tiene sin cuidado tan dramática realidad… mientras siga habiendo amplias oportunidades de negocios lucrativos de corto plazo.

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