La “conciliación” que pide Peña Nieto es para favorecer a las grandes trasnacionales

Publicado el Enero 11, 2015, Bajo Noticias, Autor LluviadeCafe.

Por: Guillermo Fabela Quiñones

peña-nieto

El anuncio del embajador en Estados Unidos, Eduardo Medina Mora, sobre la posible importación de hasta 100,000 barriles diarios de petróleo ligero causó controversia en algunos políticos y expertos en materia de hidrocarburos.

Mientras que el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría, celebró que México y Estados Unidos mantengan un intercambio de petróleo ligero, el maestro Favio Barbosa Cano, especialista en economía del sector energético, aseveró que “la importación de crudo es una propaganda en el marco de la guerra de petróleo que estamos viviendo y que puede afectar a México”.

Al respecto explicó que Estados Unidos, siendo un importador neto, consume en este momento 18 millones de barriles de petróleo diarios y produce en el mejor de los casos 9.5 millones. Por lo tanto, los 100 mil barriles que, se dice, se pueden enviar a México, no lo convierten en una nueva potencia exportadora; pues de los 18 millones que consume, la mitad es para surtir a su parque vehicular y la otra para mantener el negocio de la refinación y poder exportar ese mismo crudo como gasolina.

Sin embargo, desde el punto de vista regional, el país del norte tiene algunos excedentes, lo que también se conoce como “problemas de logística” en algunas zonas; por ejemplo, en la región del Golfo de México, en donde está instalado, aproximadamente el 40% del parque refinero de los Estados Unidos, existe un problema de congestionamiento y de insuficiencia de capacidad de refino. Esto significa que Estados Unidos, por el momento, tiene un déficit para refinación de petróleo pesado y un excedente en producción de ligeros, éstos últimos son los que planean importar a México.

Barbosa Cano señaló que “nuestro país no obtendrá beneficio alguno de realizar dicha importación, lo que realmente sucede es que se está ayudando a los Estados Unidos a resolver su problema transitorio de excedentes. Lo que hoy está en marcha es un proceso de integración energética del bloque de América del Norte, con los Estados Unidos como potencia hegemónica y nuestra República como una pieza subordinada, vendedora de crudo en bruto y compradora de refinados”.

Lo anterior se puede ejemplificar con el hecho de que más de la mitad de las gasolinas que se consumen en México son importadas fundamentalmente de los Estados Unidos, así como en la compra de refinados, gas doméstico y gas natural. Para Barbosa Cano, “si existiera un gobierno realmente representativo de los intereses nacionales haríamos un esfuerzo por romper esa dependencia, pero con el actual sistema político y el modelo económico esa dependencia se va a profundizar”.

Sobre el tema, el senador Manuel Bartlett comentó que “no tiene lógica afirmar que con importaciones vamos a tener ventajas en las refinerías, no existen fundamentos sobre cómo mejorará la calidad del petróleo en las refinerías de Tula, Salina Cruz y Salamanca. No existen pruebas. No es que se vaya a optimizar nuestro mercado, como lo dijo Medina Mora, están haciendo a México dependiente de un circuito del petróleo que no necesitamos, porque existe suficiente crudo para las necesidades, la realidad es que Estados Unidos tiene la preocupación de que México no ha cumplido con la importación de millón y medio de barriles diarios”.

Para Bartlett, uno de los primeros pasos hacia la dependencia petrolera fue la entrada de extranjeros al manejo del crudo en México, bajo la justificación de que no se tenía experiencia en el mar profundo. Aunque, el gobierno quedó en proteger el territorio mexicano, esto quedó invalidado cuando se comenzaron a dar concesiones para permitir explotaciones en aguas someras (no profundas), siendo México un excelente explotador de ese terreno. Dicho proceso tiene un efecto político, pero no productivo. Son pasos que están dando para ir integrando el sistema petrolero a Estados Unidos y con ello, la importación, producción y desarrollo, agregó.

En este sentido, sostiene: “es difícil comprender cómo México, teniendo uno de los sistema energéticos más importantes del mundo, necesite importar petróleo. En definitiva el objetivo, esencia y estrategia, es integrar toda nuestra capacidad energética a los intereses de América del Norte, porque Estados Unidos jamás será autosuficiente”.

Ésta no es la primera vez que México externa su interés por importar crudo, ya en 2014 el director general de Petróleos Mexicanos (PEMEX), Emilio Losoya Austin informó la intención de hacerlo. Suceso que se dio, sólo meses después de que Estados Unidos autorizara, por primera vez en 40 años, la exportación ante la presión por parte de la industria, debido a un aumento de la producción de esquisto en zonas como Dakota del Norte y Texas, en donde se generaron excedentes regionales.

Gráfico: Alejandra Alanís

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: