¿Quién fue Lucio Cabañas Barrientos?

Publicado el diciembre 2, 2014, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

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Publicado por guerrillacmx

Lucio Cabañas Barrientos, de origen campesino, nace el 12 de diciembre de 1938 en El Porvenir, municipio de Atoyac de Álvarez. Estudia en la Normal de Ayotzinapa, en la cual es líder estudiantil y Secretario General de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México en 1962. Obtiene el título de maestro rural e inicia su labor docente en Mezcaltepec, municipio de Atoyac, Guerrero.

Ahí encabeza la protesta de los ejidatarios contra Silvicultora Industrial S. de R.L, que tala inmoderadamente los bosques sin dejar ningún beneficio a la comunidad; los madereros presionan al gobierno estatal y Cabañas es transferido a la escuela Modesto Alarcón de Atoyac, pero no se retira de la lucha agraria y funda la Delegación de la Central Campesina Independiente en esa región.

Participa con Genaro Vázquez en el Movimiento Revolucionario del Magisterio MRM encabezado por Othón Salazar, disidente del sindicalismo oficialista y en la Asociación Cívica Guerrerense ACG que provoca la caída de Raúl Caballero Aburto, gobernador de Guerrero. Asimismo, se acerca al Movimiento de Liberación Nacional y al Partido Comunista. Además, continúa asesorando y organizando la protesta campesina; trata de hacer comprender a la gente “que había maestros del pueblo que estamos dispuestos a orientar, no sólo en la educación, sino en su lucha como parte del pueblo; padres de familia, parte del pueblo contra todo el régimen, contra el gobierno, contra la clase rica”.

En 1965, por sus actividades de oposición política, el siguiente gobernador Raymundo Abarca Alarcón logra que se le transfiera a la escuela rural de Tuitán en Durango, junto con el profesor Serafín Núñez. Ahí participa en la ocupación del Cerro del Mercado, por lo cual el gobernador duranguense Alejandro Páez Urquidi, promueve y consigue de Agustín Yáñez, secretario de Educación, su regreso a Guerrero. Cabañas prosigue su lucha contra los abusos de los talamontes, terratenientes, autoridades municipales y estatales, así como de los directores de escuelas que lucran con su puesto.

El 18 de mayo de 1967, en Atoyac, la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria “Juan N. Álvarez” realiza un mitin en el que se pide la destitución de la directora de la escuela Julia Paco Pizá y de los maestros que la apoyan. Poco antes de las diez de la mañana, una comisión le solicita a Cabañas que funja como orador, porque el que iba a serlo no se presentaría. Lucio acepta, pero pide que lo esperen hasta las diez y media, para aprovechar el tiempo del “recreo” en su escuela, la “Modesto Alarcón”, cercana a la otra.

Cuando Cabañas participa en el mitin, la policía judicial del estado de Guerrero trata de impedirlo. Los agentes se abren paso entre la concentración de manifestantes para detener o eliminar a Lucio, hay forcejeos y disparos hacia la multitud. El resultado es de 11 muertos. Como se intenta culparlo de los acontecimientos, Cabañas se ve forzado a refugiarse en la sierra para defenderse de la persecución que busca eliminarlo. En la tarde invita al ejido de San Martín a la lucha armada. “¿No hay condiciones para hacer la revolución? Qué me importa que no haya condiciones… cuando matan al pueblo, hay que matar enemigos del pueblo y de ahí parte la revolución, de ahí parte toda revolución.”

A partir de esta fecha y durante los siguientes siete años, Lucio se mantiene en rebelión, lucha por la transformación de las condiciones de vida, opresión y miseria de los campesinos mediante la organización de los pueblos de la sierra del estado de Guerrero. “…lo que sí es cierto, es que con una matanza nos decidimos a no esperar otra. Y hemos dicho aquí: para que un movimiento armado empiece, necesita varias condiciones: que haya pobreza, que haya orientación revolucionaria, que haya un mal gobierno, que haya un maltrato directo de los funcionarios.

Todas esas cosas se pueden aguantar, pero lo que no se aguanta es que se haga una matanza, eso sí no se puede aguantar…La forma nuestra de lucha, es la guerra de guerrillas, nuestra manera de enfrentar a los cacique será venadeándolos, cayéndoles de repente; también para los guachos, los tiras, los traidores. Nunca presentarnos en combate frontal.”

Funda el Partido de los Pobres y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, núcleo base para la formación de su grupo. La Brigada se instala a un costado del cerro “La Patacua” en la zona de “El Porvenir”, en Atoyac de Álvarez. En dicho campamento se aprueba por primera vez un ataque a un cuartel del ejército. La Brigada se forma originalmente con trece elementos fijos y otros transitorios, que permanecen un plazo máximo de dos meses en la “Brigada” y luego regresan a su lugar de origen. Se financia mediante secuestros y robos a oficinas gubernamentales.

Al mismo tiempo, Cabañas recorre gran parte de la sierra tratando de consolidar en los ejidos y centros de población campesina formas organizativas que denomina “Comités de Autodefensa”, ó “Comités de Lucha”.

A mediados de 1969, Lucio y su brigada ajustician al Ing. Fierro en el arroyo “Las Parotas”, porque participó en los sucesos del 18 de mayo de 1967. A finales del mismo año, atacan a la policía judicial entre Atoyac y el “Rincón de las Parotas”, en donde se reportan dos bajas de la policía judicial. Realizan asaltos como el del ‘Puente del Rey’, en donde se apoderarán de 23 mil pesos. En 1970 secuestran a Juan Gallardo, un rico ganadero de San Jerónimo, en el rancho de su propiedad ubicado en la carretera Atoyac-Acapulco. El 29 de junio de 1971, 16 miembros de la ‘Brigada Campesina de Ajusticiamiento emboscan a varios elementos de la fuerza pública, pero varios de ellos pierden la vida en el enfrentamiento. Al día siguiente, en otra emboscada cerca de Atoyac de Álvarez, resultan muertos 16 soldados y varios oficiales. En junio de 1972, secuestran a Cuauhtémoc García Terán, en lugar de su hermano Ulises.

El 30 de mayo de 1974, secuestran a Rubén Figueroa Figueroa, candidato a gobernador de Guerrero por el Partido Revolucionario Institucional PRI. Durante varios meses, el ejército mexicano dirigido por el comandante Eliseo Jiménez Ruiz desata, sin éxito, una intensa campaña militar en busca del guerrillero; finalmente, el 8 de septiembre, Figueroa es liberado en un sangriento encuentro cuyo saldo es de 23 rebeldes muertos y un soldado herido.

Pero los operativos antiguerrilla no cesan, por el contrario, se intensifican para dar muerte a Cabañas. El 30 de noviembre perecen 17 rebeldes más en un enfrentamiento con el ejército, y el 2 de diciembre siguiente, el general Cuenca Díaz, secretario de la Defensa Nacional, es informado de que en Otatal, Guerrero, varios grupos militares se enfrentaron con los rebeldes, resultando muertos Lucio y los alzados “Roberto”, “Arturo” y “René”, en tanto que el ejército sufrió dos bajas.

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El 2 de diciembre de 1974 se dio el último enfrentamiento con tropas militares, iniciándose un tiroteo en la selva cafetalera El Otatal. Lucio Cabañas, al percatarse de que no había salida, gritó a sus persecutores: “¡Hasta que se les hizo! …Pero les aseguro que no les voy a dar el gusto de que me maten ustedes“, colocándose el cañón de su rifle M-2 en el cuello y disparándose, cayendo herido mortalmente. El capitán Bravo Torres corrió hasta el cuerpo y le disparó el tiro de gracia, siendo asesinado

Fue sepultado en el panteón municipal de Atoyac de Álvarez.

Tras su muerte, Cabañas y su movimiento se convierten en una leyenda. Su bandera en favor de los pobres es tomada por otros grupos armados en Guerrero, que sigue siendo una de las regiones más pobres del país y sometidas a añejos cacicazgos, como el de los Figueroa.

Para Carlos Montemayor (Guerra en el Paraíso) la guerrilla de Cabañas nació como una forma de autodefensa; el gobierno, queriendo evitar una manifestación popular, lo que consiguió fue producir una guerrilla que hoy, sin la voluntad política de transformar económica, educativa y socialmente a la sierra de Guerrero, aun perdura, avivada por otra masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas en 1995, siendo gobernador el hijo de aquel gobernador Figueroa que Lucio secuestró veinte años atrás.

En la plaza de Atoyac de Álvarez, se levantará una estatua en su memoria y se le rendirán homenajes en el aniversario de su muerte.

En 2007 se estrenará con cierto éxito la película documental sobre su vida “La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas”, del director Gerardo Tort; en la cinta se sostiene que Lucio fue traicionado por un narcotraficante amenazado por el ejército, de que violaría y mataría a sus dos hijas si no guiaba a los soldados al lugar en donde se escondía Cabañas; ahí fue sorprendido y muerto.

El 3 de julio de 2011, Isabel Anaya Nava, ex esposa de Lucio Cabañas, recién llegada de un largo exilio, será asesinada a balazos junto con su hermana Reyna, al salir de una iglesia en la comunidad de Xaltianguis, en el estado de Guerrero, por un grupo de desconocidos que desde un vehículo las acribillará. Desaparecerá así un testigo valiosísimo de la “guerra sucia” de los años sesenta y setenta del pasado siglo.

Ideario del Partido de los Pobres
PDLP El Partido de los Pobres, organismo que ha nacido de las entrañas más profundas del Pueblo mexicano y que día a día se templa, se consolida y desarrolla en la lucha y en la guerra revolucionaria armada de los explotados contra los explotadores, expone en forma general los principales objetivos esenciales que fundamentan su razón de ser, conducta y acción.

Nuestros principios y objetivos esenciales son:

1.- Luchar consecuentemente con las armas en la mano junto a todas las organizaciones revolucionarias armadas, junto a nuestro Pueblo trabajador y hacer la revolución socialista; conquistar el poder político; destruir al estado burgués explotador y opresor; construir un estado proletario y formar un gobierno de todos los trabajadores; construir una nueva sociedad, sin explotados ni explotadores, sin oprimidos ni opresores.

2.-Destruir al sistema capitalista; abolir la propiedad privada, base y esencia de la explotación del hombre por el hombre; aniquilar a la burguesía como clase privilegiada, explotadora y opresora, ya que el capital y la riqueza acumulada y concentrada en sus manos ha sido creada por el trabajo, el sudor y la sangre de la clase obrera, de los campesinos y de todos los trabajadores. En consecuencia, será reivindicada la justicia histórica de la clase obrera, del campesinado y de muchas organizaciones de trabajadores. Lo que ha sido creado por el trabajo y sacrificio del pueblo, debe pertenecer al propio Pueblo…

3.-Consecuentemente, después del triunfo armado de la Revolución Socialista y de la toma del poder político por el Pueblo, será destruida la estructura del sistema económico-social explotador y conquistado el poder económico; para ello, serán expropiadas y socializadas las empresas industriales, comerciales, agrícolas y las instituciones financieras, etc., hoy en poder de la burguesía. Al ser expropiadas y socializadas las fábricas, los medios e instrumentos de producción, los recursos naturales, los bancos, etc., serán administrados por los propios trabajadores y por el estado proletario. El comercio externo e interno estarán bajo control del estado de todos los trabajadores, y las relaciones económicas, políticas y sociales con todos los países habrán de basarse en los intereses fundamentales de los pueblos, en igualdad y ayuda mínima.

4.- Se acabará con la explotación y la opresión en el campo; los latifundios, las haciendas y todas las propiedades de los capitalistas del campo serán expropiados. La tierra será colectivizada y administrada por quienes la trabajen; el estado de todos los trabajadores dotará a todo el campesinado de maquinaria, técnica, medios y recursos suficientes para elevar la producción y el nivel de vida de los campesinos; la tierra y la producción serán de quienes la trabajen.

5.- Los grandes propietarios de viviendas serán expropiados de ellas, y sólo se les permitirá lo necesario para vivir dignamente. Las mansiones de lujo, los hoteles, moteles y centros vacacionales, hoy en poder y al servicio de la burguesía, pasarán a manos de los trabajadores.

6.- Los grandes sanatorios, consultorios y hospitales, farmacias y laboratorios; los centros de salud y hospitales, serán expropiados y puestos al servicio del pueblo para garantizar la salud y evitar la mortalidad por falta de atención médica.

7.- El transporte aéreo, marítimo y terrestre; las comunicaciones: teléfono, telégrafo y correo, serán socializados y puestos al servicio de toda la sociedad.

8.- La cultura burguesa, por ser contrarrevolucionaria e incompatible con los intereses de los trabajadores será destruida. El pueblo desarrollará y creará su propia cultura. La técnica y la ciencia que el estado capitalista utiliza para aumentar la explotación, la opresión y muerte de las masas trabajadoras, pasará al servicio del pueblo para transformar al país, elevar la producción y el nivel de vida de la sociedad. La educación, la cultura, la técnica y la ciencia, perderán el carácter comercial en la nueva sociedad. La educación será impartida y administrada gratuitamente por el estado revolucionario a todo el pueblo a fin de acabar radicalmente con el analfabetismo, la ignorancia y el atraso cultural en que lo han mantenido el régimen capitalista; la educación será científica, es decir, se basará estrictamente en la verdad, en la materialidad del universo, del mundo y de la sociedad.

9.- Serán expropiadas la prensa, la radio y la televisión, ya que constituyen un instrumento más de poder de la burguesía para someter y enajenar al pueblo, deformar la verdad, crear falsos valores morales y culturales, aumentar sus ganancias y riquezas. Al ser expropiadas la prensa, la radio y la televisión, el estado y el Gobierno revolucionarios se encargarán de transformar la orientación y el contenido de esos medios masivos de información y comunicación, cuyo fin fundamental será orientar, educar y elevar la conciencia y la moral revolucionarias del pueblo y ayudar a la formación del hombre nuevo.

10.- Las leyes y todo el sistema jurídico burgués, que garantizan la propiedad privada y legalizan la explotación de la burguesía contra los trabajadores, serán abolidos. El ejército y todas las corporaciones policíacas que forman la maquinaria represiva y criminal, defensoras y sostén fundamental del estado y del orden burgués, serán destruidos. El estado proletario creará leyes, principios y tribunales que expresen, representen y defiendan auténticamente los derechos e intereses de todos los trabajadores y de toda la sociedad, cuya base fundamental será la democracia socialista que habrá de considerar a todos los trabajadores en plenitud de derechos y obligaciones y colocar a la mujer en un plano de igualdad ante el hombre, ante el trabajo y ante la sociedad. El estado revolucionario consolidará y desarrollará a su propio ejército y armará a todo el pueblo; la casa de cada trabajador será transformada en una trinchera de combate y cada trabajador se convertirá en un soldado revolucionario para defender al país de sus explotadores internos y externos. El pueblo no depondrá las armas hasta no acabar con el último reducto de explotación y con el último enemigo de la revolución.

11.- El trabajo del hombre estará exento de toda explotación y opresión; dejará de ser una mercancía y ya no podrá ser considerado como una maldición, ni como un castigo, sino como la actividad racional y fundamental del hombre encaminada a la superación infinita, a la transformación de la naturaleza, a la creación de los valores morales y espirituales de la sociedad y a la producción de bienes materiales. La producción y la riqueza serán distribuidas justamente, tomando en cuenta los intereses y necesidades fundamentales de todos los trabajadores.

12.- La lucha del pueblo mexicano por su plena emancipación es parte integrante del movimiento revolucionario internacional por la liberación total de la humanidad. Las fronteras artificiales instauradas e impuestas por los explotadores para separar a los pueblos deben ser barridas por la lucha y por el internacionalismo revolucionario.

Por ello, estamos plenamente identificados y solidarizados con todos los pueblos explotados, con todos los hombres y mujeres que combaten consecuentemente en todo el mundo contra el enemigo común: el capitalismo. Estamos profundamente hermanados con todos los pueblos que han logrado su emancipación política, económica y social y constituyen para nosotros un ejemplo revolucionario.

Para alcanzar y lograr los objetivos señalados, los trabajadores, tienen que librar inmediatamente una guerra a muerte e irreconciliable contra la burguesía, contra los capitalistas; se hace necesario desarrollar, profundizar, y generalizar la guerra de movimientos y decisiones rápidas y extender la guerra de guerrillas a todo el país.

La guerra de guerrillas llevará a todo el pueblo a formas cada vez más superiores de lucha, hasta la insurrección general y la toma del poder, hasta destruir a la burguesía y sepultarla junto con su sistema capitalista explotador y opresor. Las condiciones históricas, económicas, políticas y sociales necesarias para organizar y desarrollar la revolución socialista en nuestro país, están dadas. La tarea inmediata de los explotadores es agruparse en organizaciones clandestinas armadas y actuar. La teoría y la práctica revolucionarias tendrán que crear y generar la organización general revolucionaria de vanguardia, política y militarmente capaz de dirigir la guerra y coordinar las acciones revolucionarias.

La práctica revolucionaria consecuentemente tendrá que definir y unir a los revolucionarios y separarlos de los oportunistas, renegados, traidores, y agentes de la burguesía en el seno del movimiento revolucionario.

Llamamos a todos los revolucionarios a unirse, a organizarse, armarse y luchar contra la burguesía y contra todos los medios e instrumentos de que se valen para explotar y mantener su dominio. Llamamos a los obreros a liquidar política y físicamente al charrismo sindical, a tomar las fábricas, transformarlas en centros insurreccionales y luchar por sus objetivos históricos.

Llamamos al campesinado pobre a tomar por la fuerza de las armas las haciendas y las tierras en poder de los capitalistas del campo e integrarse consecuentemente a la lucha armada. Llamamos al estudiantado combativo y a la intelectualidad revolucionaria a convertir las escuelas y centros de trabajo en trinchera de combate por la revolución socialista.

Llamamos a todo el pueblo a combatir a los ricos capitalistas, dondequiera que éstos se encuentren, atacar sus riquezas y sus bienes y destrozar sus fuerzas policiaco-militares y sus sistema explotador y opresor.

El deber de todo revolucionario es hacer la Revolución con las armas en la mano.

Vencer o Morir PARTIDO DE LOS POBRES Sierra del Estado de Guerrero, marzo de 1973.

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