Inversión extranjera cae 66%. Alud, por factores atípicos. Aguirre se va; los chuchos no.

Publicado el octubre 24, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

Verde, blanco y rojo sangreLa Jornada / El Fisgon.

La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

A mediados de 2013 muy contento se mostraba el inquilino de Los Pinos, cuente y cuente billetes, porque en el primer semestre de ese año la inversión extranjera directa (IED) captada por México registró un nivel histórico, producto, según dijo, de la confianza creciente en nuestro país, y porque hay condiciones macroeconómicas favorables, hay fortaleza institucional y hay consenso político y social para impulsar las grandes transformaciones del país.

Si esa lectura fuera correcta, entonces dicho personaje estaría obligado a tomar el micrófono para reconocer que un año después –concretamente en el primer semestre de 2014–, y en el mismo orden, la desconfianza creciente, las condiciones macroeconómicas débiles, la fragilidad institucional y la ausencia de consenso político y social motivaron que en la primera mitad del presente año la IED se desplomara 66 por ciento con respecto al monto histórico cacareado en julio de 2013 (de 28 mil 784 millones de dólares a sólo 9 mil 733 millones).

El problema es que al de la residencia oficial aparentemente nadie le explicó que el monto histórico de la primera mitad de 2013 fue resultado, simple y llanamente, de una transacción entre particulares (la compra-venta del grupo cervecero Modelo a la trasnacional belga-brasileña Anheuser-Busch InBev) que involucró cerca de 14 mil millones de dólares, es decir, más de la mitad de la IED registrada en el primer semestre del año pasado.

Pero el inquilino de Los Pinos no se enteró de qué se trataba, y, por lo mismo, atribuyó ese río de dinero a la confianza creciente en nuestro país, y porque hay condiciones macroeconómicas favorables, hay fortaleza institucional y hay consenso político y social para impulsar las grandes transformaciones del país. Nadie le detalló que la citada trasnacional vino a México no a invertir para generar nueva riqueza, sino a comprar la existente, con clientela interna cautiva y mercado foráneo garantizado. De hecho, el primer beneficio que la nueva propietaria aportó al país fue el de cancelar un buen número de empleos formales.

Dado lo anterior, el más reciente reporte de la Cepal no muestra sorpresa cuando documenta que en el primer semestre de 2014 la inversión extranjera directa captada por México se desplomó 66 por ciento, lo que ubica al país en el antepenúltimo lugar latinoamericano, sólo por arriba de El Salvador y Argentina.

El problema se hace más grande cuando el propio organismo regional explica que en la primera mitad de 2014 lejos de captar nuevas inversiones extranjeras, la confianza en México y sus instituciones supuesta por Enrique Peña Nietro se tradujo una salida cercana a 5 mil millones de dólares, producto de la retirada de (la trasnacional) ATT del accionariado de América Móvil.

Lo histórico no se ve por ninguna puerta, porque en cualquiera de los casos (fenómenos atípicos, como los califica la Cepal), México continúa captando flujos de IED similares a los de los cinco años anteriores, con un alto nivel de entradas en la industria exportadora (la mayoría de ella reexportadora, en realidad) y en particular en el sector automotriz (ídem).

En aquello de la confianza, la fortaleza de las instituciones y demás frases de ocasión, algo similar le ocurrió al ahora promotor de inversiones en petróleo y mariguana, el mismísimo Vicente Fox, cuando en 2001 se concretó la compra-venta de Banamex a Citigroup por 12 mil 500 millones de dólares (libres de impuesto, obviamente). En ese entonces, el de las ideas cortas y la lengua larga estaba loco de contento porque la IED alcanzó niveles históricos.

Y lo mismo en los desastrosos tiempos del Felipillo, cuando este personaje también cacareó niveles históricos de IED tras la venta del segmento cervecero de Femsa (la otra parte del oligopolio sectorial) a la trasnacional holandesa Heineken, en una operación que involucró algo así como 7 mil 500 millones de dólares.

Así, el actual inquilino de Los Pinos repite el numerito propagandístico: con bombo y platillos a mediados de 2013 celebró la captación histórica, que atribuyó a la confianza y etcétera, etcétera. Pero, ¡oh, sorpresa!, en el primer semestre de 2014 sucedió exactamente lo contrario y la inversión extranjera se desfondó, producto, es de suponer, de la desconfianza y etcétera, etcétera, aunque tal caída ahora la justifican, oficialmente, como transacciones atípicas, como la de América Móvil.

Ya en el detalle, y según cifras de la Secretaría de Economía, en el primer semestre de 2014 lejos de captar nueva IED, contante y sonante, se registró una disminución cercana a mil millones de dólares; lo demás fue reinversión de utilidades (es decir, ganancias generadas en México) y cuentas entre las propias compañías foráneas.

Sin embargo, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados sostiene que la IED realizada y notificada entre el primero de enero y el 30 de junio de 2014 ascendió a 9 mil 732.5 millones de dólares, que representó una caída de 59.2 por ciento respecto al monto reportado en el mismo periodo de 2013. Por tipo de inversión, 87.4 por ciento correspondió a reinversión de utilidades y 22.4 por ciento a cuentas entre compañías. La estructura supera el 100 por ciento, porque las nuevas inversiones registraron una salida de recursos por 956.1 millones (-9.8 por ciento). Eso sí, repite la justificación de la transacción atípica, calificativo que ninguna de las partes utilizó en 2013, cuando se concretó la venta del Grupo Modelo.

Entonces, cuando las cosas aparentemente caminan bien, todo es producto de la confianza en el régimen, especialmente en el mágico y genial inquilino de Los Pinos, y de la fortaleza de las instituciones; pero cuando sucede exactamente lo contrario entran en acción los factores atípicos, todo el mundo se lava las manos y a saber de quién es la responsabilidad. Y el problema para el país es que en todos los renglones de la actividad política, económica y social los gloriosos dirigentes proceden de la misma forma, y allí están los resultados concretos.

Las rebanadas del pastel

En Guerrero todo cambia para no cambiar nada. Se va Ángel Aguirre (sin que le finquen delito alguno), pero los chuchos mantienen el negocio boyante. ¿Y los muchachos?

Twitter: @cafevega

D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: