Se desinfla la ronda uno. Mezcla mexicana: -11%. Diputados: sólo un dólar.

Publicado el Octubre 17, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

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La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

Lejana aún la primera tanda de licitaciones de la llamada ronda uno (producto de la reforma energética), y ya desde ahora sus promotores advierten el riesgo que se corre, pues la caída de los precios petroleros podría contaminar el escenario y hacer menos atractiva la entrega del oro negro a particulares, especialmente las áreas con mayores costos de extracción, como las del Golfo de México.

La ronda uno es uno de los mecanismos ideados por el gobierno federal, aprobado por el Congreso, para la entrega del oro negro nacional a manos particulares. Pero antes de que formalmente arranque el procedimiento, sus propios inventores comienzan a ponerle peros al asunto, y no por falta de voluntad sino de la contundencia de una realidad nunca considerada en sus planes privatizadores, que es la de la caída de los petroprecios.

Los focos amarillos, con tinte naranja, no los encendieron los clásicos enemigos de la nación y del progreso, sino el mismísimo secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell (en declaraciones a El Universal), quien entiende –o cuando menos eso se supone– que si el capital trasnacional viene a meter la mano al oro negro nacional no es precisamente por razones caritativas. Entonces, si la ronda uno no le garantiza pingües ganancias, pues simplemente mueve sus dineros a otras partes de la geografía internacional.

El problema se agudiza, porque alegremente el gobierno federal centró sus planes de mover a México en la entrega del oro negro a manos particulares, en la creencia de que con esa acción lograría el objetivo de aumentar la plataforma de producción petrolera tanto a corto como a largo plazos, y garantizar la maximización de la renta petrolera en favor de la nación.

Sin embargo, el escenario nada de alegre tiene, pues los precios internacionales del petróleo, con el de la mezcla mexicana en los primeros lugares, caen en picada y se restringe la demanda de oro negro ante el oscuro panorama económico. Así, las trasnacionales que (versión oficial) vendrían a salvar al país comienzan a ponerle peros al asunto porque lo único que les interesa es la tasa de ganancia a obtener, de tal suerte que si el gobierno federal pretende convencerlas de que este es el paraíso deberá ceder aún más territorio y concederles mayores canonjías, lo que sin lugar a dudas cancelaría la idea alegre de maximizar la renta petrolera a favor de la nación.

Como bien advirtió el director de Petróleos de Venezuela, Eugenio del Pino, entramos en una guerra de precios, y quién sabe cuándo y en qué condiciones concluirá, por lo que en nombre de su gobierno solicitó, y no obtuvo, una reunión urgente de la OPEP para tomar las medidas necesarias. Pero nada, el encuentro se realizaría el 27 de noviembre, de acuerdo con lo calendarizado. De hecho, algunas trasnacionales ya anunciaron que la caída internacional de los precios del oro negro pone bajo fuerte presión sus decisiones sobre y buen número de proyectos petroleros en el mundo.

Para más precisión, la presidenta de la petrolera noruega Statoil en Venezuela dejó en claro que los actuales precios ponen bajo observación más de la mitad de megaproyectos petroleros a nivel mundial; hoy hay 163 megaproyectos de petróleo en el mundo, de los cuales más de la mitad requiere un precio del petróleo de 120 dólares por barril. Estos proyectos no serán factibles si el precio del petróleo baja. Y ahora tal precio ronda los 80 dólares.

Si a lo anterior se suma el inestable panorama económico internacional (séptimo año consecutivo de una crisis que, con altibajos, llegó para quedarse, según todo indica) y las manifestaciones de pánico en el sector financiero mundial, entonces la maximización de la renta petrolera mexicana apunta para ser otro pésimo chiste del neoliberalismo a la mexicana, y el país está hasta el tope de ese tipo de chascarrillos.

Donde parece que no se han dado cuenta del escenario descrito es en la Cámara de Diputados, porque a pesar de la caída en el precio del crudo mexicano de exportación (la que, sólo en lo que va del mes, ronda los 11 dólares) los inquilinos de San Lázaro anunciaron un tímido recorte de apenas un dólar a la estimación del Ejecutivo sobre el promedio de la mezcla nacional para 2015 (incluida en los Criterios Generales de Política Económica para el próximo año), sin considerar el peso específico que en las finanzas nacionales tiene el descalabro real.

El coctel puede ser explosivo: la economía se zarandea, cae el precio de exportación, desciende el volumen de producción, a la baja se mantienen los envíos de oro negro al mercado internacional y la ronda uno (léase la tabla de salvación, porque maximiza la renta petrolera) desde ahora no pinta como la habían supuesto y corre el riesgo de no ser atractiva. A pesar de ello, los diputados aseguran que con un dólar para abajo en la estimación promedio de la mezcla (1.2 por ciento menos que el cálculo inicial) todo está resuelto.

Un dólar menos por barril, proponen los diputados, pero en otras latitudes y con mayor seriedad advierten que los petroprecios internacionales han caído a niveles no registrados desde hace cuatro años, y que en esa tendencia el barril de crudo caería a 70 dólares, o menos, en los próximos meses, como estima el gigante energético de Rusia Gazprom, el cual, por si hubiera dudas, advierte que las inversiones en energía y petróleo se ven afectadas cuando el precio baja; el retorno de inversión es menor en todas partes del mundo.

Los inquilinos de San Lázaro no tuvieron empacho en ratificar –mediante trucos contables, como el tipo de cambio– el monto previsto en la Ley de Ingresos para el próximo año, de tal suerte que los no pocos huecos que abrirá un menor ingreso petrolero deberán cubrirse con deuda interna y externa, cuyo monto de por sí se ha incrementado sustancialmente durante el gobierno peñanietista.

Las rebanadas del pastel

En los hechos, la despetrolización de las finanzas públicas y la superación del problema de la deuda (ambas cortesías de Carlos Salinas de Gortari) nunca trascendieron el discurso, que es el clásico método gubernamental, de antes y de ahora, para resolver los problemas nacionales. Si el Ejecutivo y el Legislativo no ponen atención al riesgo que corre el erario por la caída de los precios petroleros, especialmente en medio del zarandeo económico doméstico e internacional, entonces prepárense para la segunda parte del catarrito.

Twitter: @cafevega

D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com

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