PERFILES: Comunicación, entendimiento, comprensión…, que la vida es corta

Publicado el Octubre 6, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

Lilia Arellano perfiles

La semana pasada ha sido de grandes experiencias, a determinada edad son pocas las sorpresas que puede uno llevarse y las que llegan están relacionadas con la muerte que, aunque nada tiene de extraña, no deja de causar sacudimiento cuando se sabe de ella con sufrimientos mayúsculos que anteceden su llegada o que ésta se hizo presente en el cuerpo de un amigo querido.

Se dice entonces que no hay que desperdiciar las horas de existencia, los minutos, los años, los días, buscar afanosamente la felicidad en la interpretación que de ella se tenga. Claro que, compañera inseparable de los años, del correr del tiempo es la reflexión y esta nos lleva a puntos en los cuales los valores y la clara definición del bien y el mal, juegan un importante papel.

Las marchas que se llevaron a cabo en el Distrito Federal protagonizadas por jóvenes estudiantes de universidades y del Politécnico, hicieron recobrar en muchos adultos que se saben culpables de este caos que se les está heredando, un aire de esperanza sobre la permanente búsqueda que debe tenerse para lograr desarrollo, crecimiento, para alcanzar metas, para hacer de todo lo que nos rodea algo mejor a lo que hoy se tiene y que se caracteriza por el consabido “no hay”. Y estas dos palabras aparecen para el pago de escuelas, para la ropa, para la comida, para los libros, para lucir a unos padres unidos por sentimientos que nada tienen que ver con el consumismo o los ceros de las cuentas bancarias.

Más de 40 mil jóvenes desfilaron por las principales avenidas en absoluto y completo orden. Sus peticiones, no más de diez, revelan la necesidad de encontrarse lo suficientemente preparados para poder ingresar al mercado laboral con ventajas y no solo para participar en el nacional, sino también en el extranjero. De ahí su negativa a convertirse en maquiladores, en robots, en seres a los cuales se les niega la capacidad de discernir, de pensar por sí mismo y tomar decisiones, de ser empresarios y no solamente obreros o empleados. A diferencia de lo que hicimos en el pasado peleando por causas muy humanas pero ajenas en tanto iban sirviéndose los gobernantes cada día con cucharas más grandes, los estudiantes de hoy pelean primero la solución a sus propios problemas.

Luego vino la concentración del dos de Octubre y después lo que se dijo en el edificio de Bucareli, en donde se hizo oficial que habrá muchos cambios que los jóvenes irán percibiendo. Muchos se alabó, se diría que exageradamente, que el responsable de la política interna saliera al templete a dirigirse a los estudiantes, que no a dialogar, porque era él quien tenía el micrófono en la mano. Lo cual nos hizo recordar lo que habíamos olvidado: son empleados, funcionarios al servicio de los ciudadanos para atender y resolver todos y cada uno de los problemas que afectan a toda una comunidad.

De ahí me llevó el paso de las horas al encuentro con la traición, con la maldad, con las distintas caras del amor y la pasión, con el engaño, con la presencia de seres humanos que se unen para el mal. No es difícil detectar que se trata de las señoras Madero y Cacho que los que acostumbran hacer todo tipo de bromas y que seguro se inspiraron en el matrimonio Madero-Pérez, nombran como el cacho de madero. Sin adentrarme en la vida familiar, Norma se caracterizaba por estar al pendiente de sus padres y más de sus hijos. La existencia al lado de quien no goza de cabal salud pero se preocupa por lo que pueda pasar con el futuro de sus vástagos, no debe ser fácil, sin embargo reunió muchos elementos para que, al quedar viuda y al frente de toda una familia, la vida transcurriera en santa paz y con la recuperación de la armonía.

¿Cuándo se produjo el cambio? No se sabe con exactitud, porque no puede culparse a terceros por las decisiones propias, ni siquiera cuando éstos, como en muchos otros casos en los que podríamos remontarnos hasta al muy respetado Vasconcelos y la faena de padrote que le ejecutó a Antonieta Díaz Mercado, pasando por muchos nombres que nos llevan a un presente ahumado por la chayito hacen aparecer al monstruo salido de las sábanas y en su calidad de hipnotizador. Fueron perdiéndose dimensiones y se acercaron las grandes ambiciones, las que hacen que se olvide que no se puede ser lo que no se es.

Norma no era periodista, era la esposa de un buen periodista. Sin embargo a nadie puede negársele aprender e intentar desarrollarse en un ámbito en el que alguna vez se intentó incursionar pero que se truncó con la llegada del matrimonio. Doña Lidya, a quien solo he visto una sola vez a bordo de un camión que nos conducía al avión de México a Cancún, tampoco se le sabía que ejercía el periodismo, se introdujo en el mundo de las letras a través de un libro sobre el caso que fue debidamente explotado para cobrar fama e intentar eliminar todo lo que rodeo en su momento a “La Casita”, el sitio en el que se decía se defendían integridades y vidas de infantes y adolescentes y en el que se pusieron al descubierto otro tipo de actividades.

Ambas mujeres y uno que otro varón, intentaron convertirse en los paladines de la libertad de expresión y del derecho a la información. Ambos están presentes en Quintana Roo, entidad a la que acusaron de no respetar estos enunciados producto de la lucha de mexicanos y plasmados debidamente en la Constitución. En un afán de desprestigio hacia el gobernador Roberto Borge no dudaron en sacar calificativos y dirigirlos hacia todos los puntos esperando el silencio como respuesta. No fue así y al recurrir al plan “B” todo se les ha complicado. En él intervinieron otras dos mujeres, éstas diputadas.

Una olvidó que mando destruir el parque emblemático de Cancún; la otra no dudo en ventilar intimidades matrimoniales de su propia hija. A partir de esto, ya ni siquiera vale la pena saber más y menos aún considerar siquiera remotamente que su filiación partidista es lo que las hace víctimas, como tampoco que los partidos que representan se hubiesen hundido por una decisión gubernamental. En otros tiempos les hubieran respondido con un simple “a ese perro con otro hueso”, pero con eso de que el Verde protege a los animales y no los quiere en el circo, es probable que les clausuren sus respectivas carpas.

Un tercer suceso se derivó de toda esta patraña ya que salieron a colación dos nombres, Pedro y Carlos y con ellos relaciones inconvenientes y aportaciones de diversa índole para sostener campañas negras, de ataque, de desprestigio. Como si en la actualidad estuviésemos ávidos de un buen chisme, de historias truculentas, cuando la inmensa mayoría se encuentra angustiada por el presente y más que nunca preocupada y ocupada en intentar salvar el futuro. Se supo también de cambios y de relaciones de hombres y nombres y de planes para hacerse del poder y de las curules y de las plurinominales y de mantener un cacicazgo que ha arruinado el desarrollo de una bellísima Isla como lo es Cozumel. Con tantos hechos descubiertos, el estómago empieza a descomponerse.

Finalmente, el saber de la muerte de la mamá del ex gobernador, del ingeniero Mario Villanueva, también produjo encogimiento. Seguramente que privado de su libertad como se encuentra, en todo momento acarició la posibilidad de regresar y ver con vida a la autora de sus días. Tal vez se conformaría con cerrarle los ojos. Ya no se pudo y es cuando nos viene a la mente que no hay que desperdiciar el tiempo albergando odios, rencores, acumulando sinsabores y enemistades. La vida no es color de rosa, las luchas tienen que ser diarias y muchas, hay que enfrentarla con un gran valor, midiendo cada paso porque entre más pequeño sea el animal, es mayor su carga de ponzoña.

Ser un buen hombre o una buena mujer radica más que ninguna otra cosa en la capacidad de comprensión, de entendimiento, de comunicación. Si los jóvenes luchan, si las traiciones se descubren, si queda exhibida la maldad y se aparece la parca recordándonos que su presencia es el futuro más seguro que tenemos, hay que reflexionar… no tenemos de otra…

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