Realidad y pensamiento polìtico.

Publicado el enero 30, 2014, Bajo Política, Autor ChavaLobo.

Por Chava Lobo
asambleaA principio del siglo XIX (1807) el pensador alemán Hegel publica su célebre libro la “Fenomenología del espíritu” donde formula la idea de que la realidad se conformaba incesantemente mediante una serie de afirmaciones, negaciones y negaciones de las negaciones, la llamada dialéctica. Es sabido que Hegel reflexionó sobre los modelos de gobierno, y que se inclinaba hacia un régimen monárquico constitucionalista, que incluso dicho libro es una descipciòn velada del imperio Prusiano. Por otro lado, 19 años antes de la publicación de dicho libro, en Francia, el tipo de gobierno Monárquico llegaba a su fin. Ahí en su congreso se dividió entre derecha e izquierda, entre quienes apelaban por la monarquía y el conservadurismo (derecha) y quienes pedían un cambio a un régimen democrático (izquierda) y fue la izquierda la que se impuso sobre la derecha, por tanto, a partir de aquel momento en casi todo el orbe, se comenzará a vivir dentro de la izquierda política, dentro de la llamada Democracia. Por cierto que visto con una perspectiva hegeliana, la Izquierda negó a la derecha, pero luego la izquierda fue negada –la izquierda se convirtió en derecha- .

Haciendo una pequeña práctica de comparación entre la política de la Francia ilustrada  de finales del siglo XVIII y  el México surrealista del siglo XXI, encontramos que allà la izquierda se oponía al régimen monárquico; aquí,  la izquierda, a falta de una monarquía con la cual enfrentarse,   se opone a… la izquierda .  Pero también hay algo en común entre aquella Francia y este México:  su congreso. Son los representantes del pueblo los que se dividen  en “derecha” e “izquierda”. Subrayamos, quienes se dividen entre “derecha” o “izquierda” son los “representantes del pueblo”, pero no el pueblo mismo;  esto presupone que hay una separación aún más esencial: gobernados y gobernantes. Es pues una discusión estéril para los que gobiernan polemizar sobre izquierda y derecha pues se trata de una misma entidad: el gobierno; también es estéril, sin sentido e incluso de mal gusto,  para los gobernados decirse de izquierda o de derecha: se es gobernado, se es dominado. Por lo tanto, nos parece falsa -de origen- la polémica entre izquierda y derecha. Se  pretende hacer entrar en ese juego a todos: gobernados y gobernantes, al juego de la “democracia” pero ese juego tiene sus ya reglas prediseñadas y, sobre todo, hechas para que gane quien gane, el sistema no se altere y el sistema es minoría gobernante, mayoría gobernada.

Denominaciones como “derecha” o “Izquierda” detienen el fluir de la realidad, y en la medida en que se siga nombrando a la realidad de una determinada manera, la realidad actual se perpetúa.  ¿Es casualidad que existan tantos medios masivos de información y “comunicadores”,  escritores y periodistas que montados en un lenguaje juzguen y definan  una realidad que ya es poco creíble? No, pero mediante el lenguaje se fomenta la creencia en una realidad aparentemente inmóvil.

Si algo evidenció Hegel –y por supuesto K. Marx-con su dialèctica, es que la realidad es móvil -es y no es- que el pensamiento es real y la realidad es pensamiento, por tanto, hay que salir de esa dialéctica unidimensional interminable en la que únicamente  hay dominados y dominadores, lucha de clases, voluntad de poder y  voracidad carroñera. Hay que crear un mundo alterno, una sociedad alterna, una comunicación alterna, una política alterna,  medios  alternos. Crear, utilizar y reutilizar las físicas y metafísicas ya disponibles para otros fines, no para esclavizar ni para explotar ni para someter ni para imperar, sino para liberar, para amar, para compartir, para acompañarnos en este tiempo y espacio que nos ha tocado cohabitar.

Finalmente, no dejo de ver ilusorio y falaz el “llamado” que hacen los “políticos” mexicanos para la “unidad” de la “izquierda”. Ni son políticos ni son de izquierda ni quieren la unidad; quieren seguir imperando sobre otros, seguir cobrado tributo,  seguir parasitando.

 

 

 

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