“El domingo nuestros pasos por #YakiriLibre” – por @Krarman – #ColumnaRNR

Publicado el diciembre 27, 2013, Bajo Columna de opinión, ColumnaRNR, Autor @Sociologuito.

Radio la Nueva República | Columna RNR
Alejandro Ayala | @Krarman diciembre 27 de 2013

Imagine, señorita, señora, imagine que en la calle le tiran un piropo, de esos que no sonrojan, que le hacen sentir incómoda, encabronada, ahora piense que es secuestrada y toda la violencia es aplicada sobre cada centímetro de su cuerpo. Ahora usted, joven, señor, piense que contra su voluntad es despojado de su ropa, golpeado, penetrado, humillado; no importa cuánto quiera desechar la imagen después de leer esto, porque les informo que es la realidad cotidiana en nuestro país.

Para escribir las siguientes líneas me despojo de siglos de educación, desde ‘los niños no lloran’, hasta el ‘¿no que muy macho?’ de la adolescencia. Dejemos de lado, por un rato, los grandes asuntos nacionales, aunque al final, armando el rompecabezas del poder y su relación con el machismo, nos daremos cuenta de lo que hemos construido incluso desde las antípodas del poder para los que nos llamamos de izquierda; o sea que la violencia de género es uno de los pilares del sistema neoliberal injusto que combatimos.

Llama nuestra atención el caso de Yakiri. ¿Quién es ella? Podría ser tu mejor amiga, tu hermana, tu prima, tu esposa, tu hija, etcétera. Bajo cargo de homicidio calificado Yakiri enfrenta la privación de su libertad en el penal de Santa Martha Acatitla por ejercer legítima defensa en contra de su violador, los datos son como sigue: fue secuestrada por Omar y Miguel Ángel Ramírez Anaya en la colonia Doctores, conducida a un hotel de la zona y agredida sexualmente por ambos; Omar, quién no está de más informar que se encuentra en libertad a pesar de ser señalado por la víctima como agresor y cómplice en el ataque, se retira del hotel; Miguel Ángel intenta agredir con un cuchillo a Yakiri, ésta en su desesperación forcejea y logra doblar la muñeca de su agresor hiriéndolo en el cuello, el agresor escapa y cientos de metros más adelante, en su casa, fallece.

A partir de ahí comienza un entramado infame de violencia e incompetencia por parte de las autoridades capitalinas: desde las pruebas periciales, la reconstrucción de los hechos, la nula aplicación de medidas precautorias sobre el hotel Alcázar, que sigue operando con normalidad a pesar de que la víctima refiere la complicidad de los encargados del negocio; historias machistas que vician la actuación de servidores públicos, como la presunción de que la víctima sostenía una relación sentimental con su agresor; amenazas y otras tácticas de violencia emocional sobre la víctima.

Los exámenes aplicados son deficientes, ya que las pruebas de la violación fueron aportados por la abogada defensora después de que la PGJDF reconoció los ‘indicios’ del ataque varias horas después de la consignación de la víctima y, aunado a lo anterior, se autorizó la cremación del cadáver del agresor, situación que complica aún más el análisis de los hechos.

Es indignante ver los ominosos juegos de prestidigitación del procurador Rodolfo Ríos Garza y sus adláteres no menos incompetentes no sólo en este, sino en varios casos de detenciones ilegales y flagrantes violaciones al debido proceso, una nula protección a la víctima y escasas declaraciones que muestran una autoridad machista, preocupada en cubrir su incompetencia con lugares comunes antes que la búsqueda de la justicia.
La condena del silencio o la muerte marca el ritmo atroz de lo acontecido a Yakiri, la misma condena que se ejerce contra nuestras niñas y niños, la tercera edad, el campesinado, contra cualquiera que tenga la suerte de haber nacido bajo este sistema y padecer la desigualdad. Obedecer y morir, con la protesta ahogada, con el dolor adentro, con la verdad enterrada y aplicar por partida doble la injusticia a la mujer por el sólo hecho de serlo.

Para combatir la injusticia no es necesario buscar la raíz, puesto que se encuentra en cualquier punto de nuestra vida diaria, un verdadero rizoma de la ignominia, lo que se requiere es actuar en lo cotidiano, el caso de Yakiri condensa en sí mismo toda injusticia del sistema patriarcal, capitalista; es la intersección del machismo, la corrupción, el odio y la incompetencia. Por todo lo anterior es la insistencia de que este domingo a las 11 de la mañana marchemos todas y todos del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez exigiendo la libertad de Yakiri; no sólo por ella, sino también por la libertad de conciencia de quienes estamos presos en la red del patriarcado capitalista.

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