“México S.A.” – por Carlos Fernández-Vega

Publicado el noviembre 30, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor RNRTV.

“A partir de que se implementó la ‘política de ajustes’ en los combustibles, el gobierno justifica que los aumentos ‘son necesarios para equiparar los precios internos con los externos’. Sin embargo, cuando se registra el fenómeno contrario, internamente nunca funciona la Ley de Newton, porque aquí los precios que suben nunca bajan”. Foto María Meléndrez.
  • Gasolinazos: 12 de 12
  • Todo sube; nada baja
  • Chuchos y chucherías
  • Por un pelito, el arranque del último mes del año comenzará sin aumentos a los precios de los combustibles. Pero no se entusiasmen, que sólo es cuestión de calendario. El próximo domingo corresponde al primer día de diciembre, de tal suerte que los mexicanos gozarán sin los referidos incrementos una larga semana, porque, puntualmente, el sábado 7 el gobierno federal de nueva cuenta ajustará al alza dichos precios, con lo que acumulara 12 ajustes en los 12 meses de 2013. A estas alturas, el precio promedio de la gasolina mexicana está por arriba con respecto al que, para el mismo producto, se aplica en Estados Unidos. A partir de que se implementó la política de ajustes en los combustibles, el gobierno mexicano justifica que los aumentos son necesarios para equiparar los precios internos con los externos. Sin embargo, cuando se registra el fenómeno contrario, internamente nunca funciona la Ley de Newton, porque aquí los precios que suben nunca bajan. Y en este contexto, el próximo día 7 los precios de los combustibles que se venden en el país aumentarán otros 11 centavitos. Así, con la mexicanísima Ley anti Newton, los precios de los combustibles que se consumen en el país se habrán incrementado alrededor de 12 por ciento en el presente año, o lo que es lo mismo, casi cuatro veces más que la inflación general. Nada mal estaría que los salarios crecieran en la misma proporción, cuando menos, siempre bajo el criterio gubernamental de equiparar los precios internos con los externos, y el salario es un precio. Mientras los mexicanos sueñan con obtener salarios equivalentes a los que, por la misma chamba, reciben en Estados Unidos y Canadá (nuestros principales socios con los que hay que nivelar los precios internos y externos, según argumentan en el gobierno federal) y los precios de los combustibles que se consumen en México se mantienen al alza, la Cámara de Diputados detalla que el gobierno federal en México, en su función de administrar los precios de los petrolíferos, ha decidido mantener un ritmo uniforme de deslizamiento equivalente a 11 centavos mensuales por litro, independientemente del nivel de demanda, la calidad y el uso de cada uno de estos combustibles, lo que significa que el encarecimiento mensual es el mismo independiente del tipo de gasolinas y para el diesel. La Cámara de Diputados advierte que la política de deslizamiento de los precios de los petrolíferos incide negativamente en el poder de compra de los salarios de los trabajadores de nuestro país, debido a que su encarecimiento genera que una mayor proporción del ingreso monetario se destine a la compra de estos combustibles, esto sin considerar uno de los problemas de ilegalidad más recurrentes que enfrenta la población en general, y que consiste en que prácticamente todos los expendios venden litros incompletos. Esta última práctica impacta adversamente por el lado del ingreso, teniendo el efecto final de una carga impositiva adicional o de un sobreprecio por cada litro de gasolina o diesel adquirido. El análisis de San Lázaro concluye que la población está enfrentando este encarecimiento reduciendo la demanda de petrolíferos. Esta conclusión es muy importante, porque los deslizamientos de los precios han inhibido el consumo interno por automóvil de las gasolinas y el diesel, siendo éste uno de los objetivos alternos de esta política, es decir, encarecer los combustibles para desincentivar el uso del medio de transporte privado, teniendo como consecuencia final, la reducción de la demanda de combustibles. Sin embargo, el consumo se ha concentrado en los combustibles más baratos, que, son a la vez, los más contaminantes. La política de deslizamiento mensual de los precios de los combustibles “está afectando el poder de compra del ingreso monetario de nuestra población, debido a que en promedio, cada persona en México destina (cifras al primer semestre de 2013) 3.4 por ciento de su ingreso para la compra de gasolina, en tanto que en Reino Unido la relación gasto/ingreso representa únicamente 1.82 por ciento, en Alemania, 1.45; en Italia, 1.4, en Chile, 2.4; en Francia, 0.74; en España, 0.9; en Argentina, 1.89; en Brasil, 1.28, y en China, 1.76”. Aun así, en México el consumo per cápita de gasolinas resulta 22 por ciento mayor que en Alemania, 71 por ciento más que en Italia, 103 por ciento por arriba de Chile, 141 por ciento más que en España y Francia, 192 por ciento que en Argentina, 242 por ciento que en Brasil y 567 por ciento que en China. De cualquier suerte, apunta la Cámara de Diputados, se puede documentar que los mini-deslizamientos mensuales de los precios de las gasolinas y el diesel están afectando el poder de compra de la población mexicana, porque el bajo nivel del ingreso monetario per cápita acompañado por un alto consumo por habitante, hace que las personas destinen una alta proporción de su ingreso a la compra de estos combustibles, en comparación con otros países desarrollados que tienen los precios de estos petrolíferos por encima de los existentes en nuestro país. La otra cara de la moneda, de acuerdo con San Lázaro, es que “el análisis de la demanda interna de las gasolinas y el diesel permite establecer que su consumo es progresivo, porque los hogares con los ingresos más altos son los que demandan la mayor parte de estos petrolíferos. Con base en la información proporcionada por la Secretaría de Hacienda, los hogares con los ingresos más bajos del país realizaron 1.5 por ciento del consumo total de gasolina y 0.8 por ciento del consumo total del diesel, mientras que los hogares con los ingresos más altos realizaron 31.1 por ciento del consumo total de gasolina y 37.1 por ciento del diesel. Entonces, ya viene el último aumento de 2013, en espera del primero de 2014, porque esto es el cuento de nunca acabar. Las rebanadas del pastel En el nuevo capítulo de la zarzuela pactista, los Chuchos se lavan las manos, patalean, hacen como que se indignan y fingen hacerse a un lado, cuando en realidad su intención es que la reforma energética se apruebe sin problemas. Pero ya regresarán cuando las aguas se calmen y la reforma sea ley, que el negocio es lo suficientemente suculento como para desperdiciarlo por chucherías… Un fuerte abrazo para los compañeros de La Jornada Aguascalientes por su quinto aniversario. ¡Felicidades!, y muchísimas jornadas más. Twitter: @cafevega D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com FUENTE: La Jornada

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