Gandhi: La Resistencia Civil Activa

Publicado el noviembre 19, 2013, Bajo Internacional, Política, Autor Gloriamlo.

Por Dr. Armando Rendón Corona*

El artículo se ocupa de la concepción de Gandhi de la resistencia activa conforme a los principios de su ética política que regulan las formas de acción: resistencia y verdad. Postula la acción individual y colectiva de resistencia a la injusticia y la opresión, asumiendo la responsabilidad que ello implica. Los ejes de su estrategia son el deber de desobediencia y la no-cooperación con el Estado por medios no violentos, tales como el boicot, la suspensión de actividades y las movilizaciones de masas. Combina el rechazo a un sistema de dominación con la construcción de un nuevo orden social, para lo cual son indispensables una conciencia de la propia dignidad y la autonomía frente al sistema, pasando por el autogobierno.

Indice

La actualidad del método de Gandhi.
La concepción ético-política del satyagraha.
Conciencia y autonomía.
Resistencia activa y pasiva.
La no-cooperación.
Las campañas.
La escalada del conflicto.
Objetivos específicos y estrategia gradualista.
El autogobierno (swaraj) o el antipoder.
La resistencia civil como movilización social general.

Epílogo.

La actualidad del método de Gandhi.

La obra escrita de Gandhi es prolija en artículos escritos a lo largo de casi medio siglo, donde trata de un gran número de cuestiones coyunturales y filosóficas. Es de lamentar la ausencia de tratados sistemáticos que hubiera hecho sobre todas esas materias, pero no olvidemos que fue un guía caminante de las luchas de los pueblos de la India por su emancipación humana y nacional. No obstante, una serie de temas fundamentales fueron reiterados a lo largo de décadas sin ser modificados en su esencia, lo que muestra al mismo tiempo la coherencia de su praxis y la distancia que a veces tuvo Gandhi con las exigencias del movimiento independentista. Bien se sabe que tiene una profunda raíz religiosa y que se preocupó por encontrar elementos comunes a varias teologías, concepciones que impregnan su moral, el cuidado del cuerpo y del alma, la vida cotidiana y la naturaleza, dimensiones de la praxis gandhiana de las que no se ocupa este ensayo. Tampoco es nuestra intención hacer una reconstrucción histórica ni biográfica del concepto de resistencia civil activa, sólo nos ocupamos del método de la resistencia civil.

Nuestro interés se centra en sus concepciones políticas acerca del método de la resistencia civil activa contra la injusticia en todos los órdenes y en su proyecto constructivo de una nueva sociedad y un nuevo Estado nacional. Este escrito pretende llamar la atención sobre un paradigma que no estaba presente en las estrategias de la izquierda social y política en México, hasta que en la primera década del siglo XXI cobró carta de naturaleza en un amplio movimiento ciudadano identificado como de resistencia civil. Por supuesto que la historia no se repite, pero hay enseñanzas del gandhismo que obligan a reflexionar cuando ese movimiento enfrenta problemas de similar calado: vencer injusticias ancestrales, resistir a un capitalismo neoliberal que no se hundirá solo, y crear un proyecto constructivo que dé un viraje profundo al curso de la historia que nos rescate de la caída en la destrucción de la sociedad y del Estado.. La cuestión no es repetir una experiencia originalísima, sino inspirarse, reinterpretar principios fundamentales que orienten la participación ciudadana y a los horizontes de los luchadores sociales, a veces desesperados, y también enderezar a los que ya no luchan, las víctimas exhaustas ante un sistema de dominación aparentemente invencible.

Gandhi ha sido interpretado de muchas maneras, se le presenta a veces más como exponente de la resistencia pasiva a la manera inglesa, o como ejemplo de autosacrificio cristiano. El pensamiento de Gandhi tiene el doble significado de humanismo universal y guía intelectual en una situación histórica concreta, una dualidad pedagógica militante o, dicho a la manera de T. Merton, “fue la conciencia espiritual de un pueblo la que despertó en el espíritu de una persona”, se expresó “en los símbolos y en el lenguaje filosófico de su propio pueblo y podía emplearse inmediatamente para despertar a aquel pueblo dormido y esclavizado a una conciencia de su propia identidad y de su vocación histórica”.

La praxis en ocasiones contradictoria de Gandhi ha merecido juicios críticos, por ejemplo entre sus creencias religiosas personales y el hombre político, él mismo consideraba su método de lucha como político y no como religión. Pero no es eso lo que nos interesa en esta exposición, sino el método de la resistencia abstraído de su circunstancia para mejor atender a las preocupaciones del movimiento mexicano de resistencia civil pacífica. Con ese ánimo orientamos la selección y la organización de los temas.

La concepción ético-política del satyagraha

La síntesis gandhiana de la cultura hindú une dos principios: la resistencia a la opresión y la no-violencia, el satyagraha y el ahimsa. Unidos significan actuar directamente y transformar. Ahimsa significa “no-violencia, no hacer el mal, no dañar a ningún ser viviente”, cuya connotación pasiva le viene de no hacer daño a nadie, o el deseo de hacer el bien aun a quien comete un mal. El primer deber de la no-violencia es respetar la justicia en todos los dominios. También significa verdad, armonía, fraternidad. Gandhi complementó el ahimsa con el concepto de satyagraha, que tiene un acento activo en el que caben todas las formas de confrontación que se mencionarán enseguida; el satyagraha obliga a la no-tolerancia a las acciones inmorales, resistencia a quien comete el mal. Para revertir la injusticia, la no-violencia dispone de las armas del satyagraha y la no-cooperación, a condición de hacer un uso honesto y moderado de estas.

La concepción ética de Gandhi gira en torno a una relación humana regulada por la fuerza del amor, un principio ético que se objetiva en la noción de dignidad, entendida como igualdad ante el otro. Esa fuerza es la que anima la resistencia a la desigualdad cuyo fin es que prevalezca el estado moral, como lo definió Tolstoy. El método de la lucha contra la opresión encontró su nombre en el Satyagraha, que significa verdad y firmeza, ambos atributos del espíritu: sat: verdad o amor, agraha: firmeza o fuerza. También puede significar “atenerse a la verdad y a la justicia”.

La nueva forma de lucha que puso en práctica desde 1906 en Sudáfrica, se distingue de la resistencia pasiva tradicional aunque comparten una base ética. Construye una forma de vida a partir de tres conceptos: una mística, la reflexión y posterior acción; en este último se encuentra la diferencia con la resistencia pasiva.. La acción es algo complejo, una de sus manifestaciones es el rechazo y la resistencia, siempre limitada por principios morales, es la resistencia no-violencia. Ante todo recurre al propio sacrificio y apela a la conciencia del adversario. “El satyagraha (…) es un método para defender los derechos a través del sufrimiento personal; lo contrario de la resistencia armada”. El sacrificio personal, antes que sacrificar al adversario, sacrificio meritorio porque supone arriesgar hasta la propia vida, siendo que la vida debe de ser protegida, comenzando por la propia, No se trata de hacerse castigar, ese no es el fin, el resistente sabe que hay riesgo y aún así actúa, de esa manera se pierde el miedo a la tiranía.

Leer completo en: http://regeneracion.mx/desobediencia-civil/documentos-dcp/gandhi-la-resistencia-civil-activa/

Post: Gloriamlo

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