El cochinero de Veracruz

Publicado el abril 24, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

Carlos Lorett de Mola / 24 abril 2013 / El Mañana

El 3 de febrero el entonces alcalde priísta de Boca del Río, Veracruz, Salvador Manzur, encabezó una reunión con operadores priístas para hablar sobre los programas sociales del gobierno federal y su uso en las próximas elecciones locales.

“(Por) la llegada del PRI al gobierno federal, ya tenemos la delegación estatal de Sedesol y también el cambio en la oficina regional de Oportunidades”, les dijo.

Manzur, hoy secretario de Finanzas del gobierno de Javier Duarte, se refirió así en otra reunión, el 7 de abril, a los programas Oportunidades y 65 y Más: “Es realmente oro molido lo que tenemos en la mano… La única instrucción: que lo hagamos con el sentido político”.

En las juntas de operadores priístas participaron Graciela Tejada, enlace operativo del programa 65 y Más; Pablo Anaya, ex secretario de Salud local (cesado por irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación) y actual delegado del PRI en Boca del Río; el ex secretario de Comunicaciones, Raúl Zarrabal, precandidato a diputado local; y los funcionarios de la delegación de Sedesol, Felipe Sosa Mora, César Perdomo Buenrostro así como el delegado mismo, Ranulfo Márquez.

En una de ellas, hasta el ex gobernador Fidel Herrera.
Todos priístas.

En las conversaciones se detallan los planes descarados para usar dinero y programas públicos para ganar elecciones.
Grabaciones de todo lo que dijeron llegaron a manos de la dirigencia nacional del PAN por la vía de su precandidato Miguel Ángel Yunes Márquez.

La bomba que estalló le generó la primera gran crisis político-partidista al gobierno de Enrique Peña Nieto.
Más que justificadamente.

La reacción fue rápida desde Sedesol.
Al día siguiente de la denuncia panista la secretaria Rosario Robles cesó al delegado en Veracruz y a cinco funcionarios más involucrados, entre ellos Tejeda, Sosa y Perdomo.

La rápida reacción inicial se descompuso horas después cuando el presidente Peña Nieto le dijo en público a su secretaria de Desarrollo Social “no te preocupes, Rosario”, y le agregó “aguanta”.

El tono de respaldo encendió los ánimos, cimbró al Pacto por México.
Robles y el gobernador Duarte, a quien se menciona en los audios como cabeza de la estructura electoral, están en la picota.

En tiempos electorales es común que los partidos intercambien acusaciones estridentes sobre tropelías de los mapaches contrarios, pero con frecuencia las pruebas son débiles.
No es el caso.
Las grabaciones contienen tal detalle que se trata de una de las tramas mejor documentadas de que se tenga memoria.

Durante su campaña presidencial, Peña Nieto mencionaba como uno de los jóvenes representantes del “nuevo PRI” a Javier Duarte.
Sólo generacionalmente, porque está claro que las viejas prácticas nomás no las sueltan.

La crisis en el Pacto por México debería propiciar que por primera vez todos los partidos se decidan a diseñar leyes electorales en las que esas prácticas sucias a las que todos recurren se castiguen con anulación de triunfos y cancelación del registro.

Porque todos lo hacen, nomás que a pocos los graban.

carlosloret@yahoo.com.mx

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