Pemex, ¿igual que Petrobras?. Brasil modernizó y perdió. Trasnacionales, las ganadoras.

Publicado el marzo 20, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.


La Jornada/México SA/Carlos Fernández-Vega

En materia de hidrocarburos, México debe seguir el modelo brasileño, el de Petrobras, gritan a coro los sempiternos modernizadores de Petróleos Mexicanos. Esta recomendación es obligada cada que el gobierno en turno –privatizador vergonzante– y el gran capital –promotor de la desnacionalización del oro negro– creen estar en el momento político idóneo para concretar su viejo sueño.

Desde 1997, cuando comenzó su modernización, entre los anuncios publicitarios más utilizados por Petrobras destaca aquel que presume que somos una empresa de origen brasileño, que se hizo global (como se lee nunca utilizan la palabra privatización), y esa es la ruta que pretenden transitar el gobierno mexicano y sus amigos del gran capital, interno y externo, con vías de ampliarla. Desde tiempos de Ernesto Zedillo se promueve aquello de seguir el modelo brasileño, el cual, según sus promotores, ha sido rotundamente exitoso para la empresa, el país sudamericano y los inversionistas que desinteresadamente se acercaron.

Eso es lo que pregona el aparato propagandístico de la citada mancuerna público-privada (que ha llegado al verdaderamente ridículo exceso de asegurar que el petróleo mexicano se privatiza todos los días, porque vende sus barriles de crudo a empresas privadas de otros países), pero en la práctica ¿cómo le ha ido a Petrobras, en particular, y a Brasil, en general, con aquello de que somos una empresa de origen brasileño, que se hizo global?

Va una relación de hechos ofrecida por el vicepresidente de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, Fernando Siqueira, quien participó en el foro Mitos y realidades de Petrobras; tras un futuro patriótico para Pemex, celebrado en el Senado de la República: “los países desarrollados y las compañías petroleras trasnacionales están en una situación de gran inseguridad energética, por lo que existe una estrategia internacional para que la industria se desnacionalice y se abra al mercado. Una de las estrategias del Departamento de Defensa de Estados Unidos es evitar que países potencialmente hegemónicos se desarrollen y agrupen en regiones ‘hostiles’, como el Mercosur.

“Es una falacia el discurso de que Petrobras fue exitosa a partir de su apertura en 1997, con el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, porque las compañías extranjeras pasaron a ser propietarias de 100 por ciento del petróleo (brasileño) producido por ellas, y sólo pagaban 10 por ciento de impuestos. Por ello, el presidente Lula tuvo que modificar la legislación para liberar a Brasil de este absurdo.

Hay una idea de frenar nuestro desarrollo, una estrategia para desnacionalizar nuestras compañías y una serie de providencias para que nuestro desarrollo sea interrumpido. Está sucumbiendo el cártel internacional del petróleo (que agrupa a las grandes trasnacionales del ramo), porque en el pasado controlaba 90 por ciento de los yacimientos mundiales y ahora se estima que tiene sólo el 3 por ciento, y en estas condiciones no pueden sobrevivir y necesitan nuestras reservas.

Posteriormente, en entrevista con Carmen Aristegui en CNN, Fernando Siqueira advirtió: Petrobras “pasó a ser controlada por leyes estadunidenses voraces, que fueron hechas después de la quiebra de compañías importantes de Estados Unidos. Entonces, Petrobras perdió su independencia nacional e internacional.

“Ahora, Petrobras tiene que hacer sus planeaciones escuchando la opinión de los accionistas extranjeros. Pasamos a tener interferencia de accionistas extranjeros en nuestra producción más estratégica para el país, que es el petróleo. (Tras la modernización) La propiedad (del Estado) cayó a 32 por ciento. Lula recompró algunas acciones para el Estado brasileño y ahora tiene el 48 por ciento. Estados Unidos tiene 31 por ciento, y el resto bancos privados brasileños (52 por ciento en total, es decir, el control sobre la empresa).

Para Petrobras la apertura a la iniciativa privada fue mala, porque pasó a ser controlada y sus acciones fueron vendidas en la bolsa de Nueva York. Así, Petrobras no se hizo global, sino que simple y llanamente se privatizó y el control quedó en manos privadas foráneas, justo cuando en territorio brasileño comenzaron a descubrir, uno tras otro, enormes yacimientos petrolíferos, o si se prefiere multimillonarios tesoritos en el fondo del mar y en tierra firme.

Lo dicho por Siqueira en el foro del Senado de la República retoma lo que él mismo advirtió en entrevista con La Jornada (Roberto González Amador e Israel Rodríguez) en marzo de 2008 (versión íntegra), en plena efervescencia por la reforma petrolera propuesta por Calderón. En ese entonces, el especialista brasileño advirtió que en la discusión sobre el tema energético, México no debe ver el proceso de apertura en Petrobras como un ejemplo. En Brasil estamos en plena campaña para recuperar el control sobre el petróleo, y Brasil tiene que copiar a México el marco constitucional de control del Estado sobre sus recursos, y ahora más que nunca Petróleos Mexicanos es un paradigma. Es necesario que Brasil recupere el control de su riqueza.

Sobre el proceso privatizador del petróleo en Brasil, Siqueira explicó: “las empresas extranjeras penetraron los órganos de dirección de la Agencia Nacional del Petróleo, creada por el gobierno después de la apertura para coordinar la política petrolera, e incluso del intento –ya en el gobierno de Lula– de cambiar el nombre de la empresa por Petrobrax, bajo el argumento de que era más fácil de pronunciar para los inversionistas extranjeros. También, la manera en que los promotores de la privatización invirtieron millones de dólares en pagar a periodistas y ‘analistas independientes’ para que influyeran en la opinión pública en crear un clima favorable a la privatización”.

Así, la experiencia de Petrobras no fue buena ni para el país ni para la petrolera; se abrió a las compañías extranjeras que se convirtieron en propietarias del recurso natural. Las empresas participan en las licitaciones para explotar campos petroleros y se convierten en dueñas del terreno y del petróleo que encuentren, el cual pueden vender a quien deseen. La privatización de Petrobras no llevó nuevas inversiones a Brasil. Tampoco aportó tecnología. Las empresas extranjeras vinieron a Brasil a aprender, porque Petrobras era un líder tecnológico. De ese tamaño.

Las rebanadas del pastel

Entonces, ¿sigamos el modelo brasileño? ¿Pemex como Petrobras? ¿En serio? No, gracias.

cfvmexico_sa@hotmail.com

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