#No siempre resultan chocantes, las comparaciones.

Publicado el julio 5, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor Nonoy.


César Martínez V. en su blog TIEMPS MODERNS miércoles, 4 de julio de 2012.

El anuncio de Andrés Manuel López Obrador sobre impugnar la elección y pedir un recuento total de los votos echó a volar la imaginación de comunicadores de medios afines al PRI-PAN, y de políticos y simpatizantes de ambos partidos. Y con ello, se está empezando a asustar a los sectores de la población que por lo regular sólo se enteran de política en época electoral. Se habla de que AMLO no respeta los votos ni las instituciones y que las desconocerá justo como hizo en 2006 con el plantón en Paseo de la Reforma.
No obstante, vale recordar que el candidato está haciendo pleno uso de sus derechos políticos previstos en la ley. Esto es lo que dice el artículo 72 del título sexto del capítulo IX del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE):

“Las elecciones cuyos cómputos, constancias de validez y mayoría o de asignación no sean impugnadas en tiempo y forma, se considerarán válidas, definitivas e inatacables.”

En general, se puede decir que estos comunicadores y políticos buscan confundir a la población basándose en 2 afirmaciones fabricadas: a) que el plantón del 2006 buscó romper el orden constitucional y desestabilizar la vida pública de México y b) que López Obrador está dispuesto a volver a realizar otro intento de ruptura del orden legal y desestabilización de la vida pública.
En el inciso a, se debe recordar que el plantón de Reforma fue una protesta civil pacífica en la que no se rompió un vidrio. En aquella ocasión el tabasqueño protestó porque IFE y TRIFE renunciaron a normalizar las elecciones del 2006. Como justamente ocurrió al no querer aplicar las facultades otorgadas al TRIFE por el artículo 191 de la Ley Orgánica del Poder Judicial en todas aquellas casillas con inconsistencias aritméticas: 64% del total. De haber actuado conforme a Estado de Derecho, el TRIFE debió anular la elección y convocar a nuevos comicios para darle legitimidad democrática al presidente electo.
Paradójicamente, mientras en México los medios de comunicación satanizaron una protesta civil pacífica que buscaba limpiar o reponer unas elecciones plagadas de irregularidades que dañaron el Estado de Derecho; en Ucrania un año antes una protesta civil pacífica logró que las instituciones actuasen para convocar a nuevas votaciones. Se trataba de la “Revolución Naranja”, por la que Viktor Yuschenko lograría vencer en 2005 al candidato oficialista Viktor Yanukovich y al régimen del entonces presidente Leonid Kuchma.
Citar el ejemplo de la “Revolución Naranja” viene al caso por las similitudes entre el caso ucraniano y el mexicano. Aquí lo que dice el artículo “Ukraine’s Orange Revolution” que apareció en abril del 2005 en la revista Foreign Affairs:

“Sobre los siguientes 17 días [posteriores al 22 de noviembre de 2004], sobreponiéndose al duro frío y al aguanieve, millones de ucranianos protagonizaron protestas pacíficas nacionales que serían conocidas como “la revolución naranja”. El mundo enteró observó incrédulo este torrente de voluntad popular en un país cuya imagen internacional había sido envuelta por sus gobernantes corruptos….”

“La chispa que encendió la llama en el caso ucraniano fue un fraude electoral… Durante el día de la elección, observadores independientes hicieron sonar la alarma sobre el fraude emergente. Numerosos reportes indicaban que grupos movedizos de votantes, decenas de miles, eran transportados en trenes y autobuses de casilla en casilla, cada uno armado con múltiples boletas. Si cada una de estas personas llenó 10 boletas, este “carrusel” de votantes habría “inflado” el resultado final por lo menos en medio millón de votos.”

“Durante 6 meses, la televisión nacional controlada por el gobierno atenazó a Yushchenko en un torrente de prensa negativa sin darle derecho de réplica…”

“Organizaciones no gubernamentales reclamaron con rapidez. “Es el fraude electoral más grande en la historia ucraniana”, declaró el apartidista Comité de Votantes de Ucrania, que había desplegado más de 10 mil observadores para monitorear la elección. De acuerdo al grupo, 85 mil funcionarios de los gobiernos locales ayudaron a perpetrar el fraude, y por lo menos 2.8 millones de boletas fueron manipuladas a favor de Yanukovich…”

“Sin embargo, el círculo íntimo de Yushchenko entendió que un golpe cívico exitoso [las protestas pacíficas] podrían sentar un precedente para hacer política desde las calles, lo que representaría una fuente de inestabilidad institucional. Por lo tanto, las acciones de los manifestantes debían ser reforzadas por los órganos constitucionales. La demanda popular y la presión de la comunidad internacional llevaron adelante el enfoque institucional. Pronto, diputados de la mayoría del gobierno empezaron a acercarse a Yushchenko, mientras el poder de Kuchma se reducía y la escala del fraude se hacía cada vez más inequívoca. El 27 de noviembre, tras días de protestas multitudinarias… el parlamento se reunió y votó mayoritariamente para declarar inválida la elección. Seis días después, la Suprema Corte anuló los resultados electorales aceptando la evidencia del equipo legal de Yushchenko sobre el fraude y la manipulación por los altos rangos de la burocracia oficial. La Corte convocó a nuevos comicios”.

“El 26 de diciembre, los ucranianos fueron a las casillas por 3era vez [la polémica se desató en 2da vuelta electoral] para votar en una elección que atrajo al contingente más grande de observadores de la historia: más de 12 mil observadores de Europa, Norteamérica, Rusia y Asia. Medios de comunicación más abiertos cubrieron la elección… El resultado era previsible: Yushchenko recibió el 52% de los votos y Yanukovich 44%, con un margen de 2.2 millones de votos de un total de 28 millones de votantes…”

El caso ucraniano -2 años anterior a nuestro 2006- debe ponernos a los mexicanos los pies sobre la tierra. Cada que Adela Micha, Ciro Gómez o Denise Maerker se ofenden cuando alguien critica nuestras “inmaculadas” instituciones, pareciera que esos presentadores de noticieros fueran ciudadanos de Suiza, Dinamarca o Suecia. Vivimos en México, un país que como la ex soviética Ucrania, carga la pesada losa de décadas de regímenes y medios de comunicación antidemocráticos y eso se nota.

Sin embargo, el camino para purificar nuestras instituciones no está en el hacer como que no pasa nada, que no hay irregularidades y que todo es color de rosa. Si la ley ofrece herramientas para resolver controversias entonces lo que procede es presentar pruebas y litigar. Lo que no se vale, es que si IFE y TRIFE reconocen que un determinado porcentaje de casillas presentan irregularidades y eso es causa de recuento o nulidad según la ley electoral, se queden impávidos como en 2006.

Lo que tampoco se vale es que comunicadores y medios afines al PRI-PAN presenten actos legítimos de controversia legal como si fueran actos de quiebre institucional o sedición con el fin de desinformar y asustar a la gente. Y a eso va la segunda afirmación fabricada por la prensa: que López Obrador volverá a realizar otro intento de ruptura del orden legal y desestabilización de la vida pública.

Aunque el PAN ha presentado controversias ante votaciones distorsionadas –la alcaldía de Ciudad Juárez y la gubernatura de Guanajuato en los 80s y 90s-, la izquierda partidista ha sido la más regular usando los medios institucionales para impugnar elecciones. Tras la elección del 88, el Ingeniero Cárdenas agotó todos los recursos legales pese a que debió litigar con la entonces Comisión Federal Electoral –órgano subordinado a la Segob y por ende, a Miguel de la Madrid- y con la Suprema Corte de Justicia. AMLO mismo impugnó 3 veces comicios locales en Tabasco desafiando a Roberto Madrazo sin convocar en ningún momento otra cosa distinta a la movilización pacífica.

Y sin embargo, el ejemplo más reciente de la izquierda partidista recurriendo a las instituciones es el del candidato Alejandro Encinas en las votaciones por la gubernatura del Edomex en 2011.

Encinas quedó en 2do lugar frente al priísta Eruviel Ávila a razón de 20% contra 60% de los votos. No obstante, presentó un juicio de revisión constitucional ante el TRIFE en el que el izquierdista concluyó que fue clara la intervención del gobierno estatal –encabezado por EPN- a favor de su candidato. Encinas y su equipo mencionaron sobre el caso:

“Incluye además otro peritaje de la información difundida diariamente por la Coalición Unidos por Ti [PRI-PVEM-PANAL] en su página de internet, con lo que se demostró que el gasto de esa coalición rebasó en 690% el tope de gastos de campaña, al alcanzar la cifra de mil 600 millones de pesos. Ello, sin considerar las despensas y los bultos de cemento que repartieron, el uso de helicópteros y otras erogaciones, como los honorarios de los notarios que certificaron los 6 mil compromisos del candidato del PRI, que nunca fueron acreditados como parte de sus gastos de campaña o de las aportaciones de particulares a la misma.”

La enseñanza de la Revolución Naranja ucraniana es clara: la base de la impugnación debe ser por la vía legal institucional -como siempre lo ha sido respecto a la izquierda partidista- acompañada, si se dan las condiciones, por la movilización ciudadana. Por eso, IFE y TRIFE deben estar a la altura de las circunstancias, sea cual sea su veredicto deben explicarnos basados en qué tomaron sus decisiones citando la ley en lugar de echarnos en la cara el cliché de siempre para irse por la fácil: “sí, hubo irregularidades ¿qué proceso electoral es impoluto? pero no se puede determinar qué tanto influyeron en el resultado final y por tanto éste se ratifica”. El balón está en la cancha de las instituciones.

Escuchar los argumentos de éstas requerirá lo mejor de la capacidad de comprensión de la ciudadanía. Quienes teóricamente deberían explicarnos a fondo la naturaleza de estos veredictos –los medios tradicionales- estarán ocupados cazando brujas y satanizando protestas pacíficas.

Fuente: César Martínez V Maestro en Relaciones Internacionales por la University of Bristol, Periodista por el ITESM.
@cesar19_87

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: