Sufragio efectivo, no imposición. De: @epigmenioibarra

Publicado el Junio 29, 2012, Bajo Nacional, Autor Molotov.

Sufragio efectivo, no imposición
Epigmenio Ibarra
2012-06-29 • ACENTOS

Ha llegado el momento. Millones de mexicanas y mexicanos, muchos más de los esperados por los partidos, las encuestadoras y los medios, saldrán a votar este domingo.

El primer derrotado será, a juzgar por lo que se siente en las calles, el hasta ahora tradicional ganador de los comicios: el abstencionismo.

Volver a fallarle a esos millones de ciudadanas y ciudadanos, como se les falló en 2006, sería además de intolerable sumamente peligroso.

No podemos, no pueden más bien, esos que, aferrados al poder, no saben ganar a la buena, darse el lujo de hacernos vivir unas elecciones plagadas de trampas e irregularidades.

No resiste el país otro gobierno que carezca, como el actual, de legitimidad de origen.

Muy caro hemos pagado los mexicanos la gestión de Felipe Calderón Hinojosa; su ineficiencia criminal en esa guerra desatada, sin estrategia, ni conocimiento del enemigo, con el solo propósito de validar su gestión y de alcanzar consensos que, de otra manera, no podía conseguir.

No resiste el país otro gobierno cuya cabeza deba tomar posesión entrando al Congreso por la puerta trasera y que se vea severamente cuestionado por millones de mexicanos, que, en los hechos, no lo reconocemos.

No resiste el país la parálisis provocada por la falta de legitimidad de origen de un gobierno emanado de una elección plagada de irregularidades.

De un gobierno resultado de una elección en la que muchos actores externos, empezando por el entonces presidente de la República, Vicente Fox Quesada, metieron ilegalmente las manos.

Repetir la historia, más todavía teniendo en cuenta el legado de muerte, miedo y discordia de Felipe Calderón, sería trágico.

No llegan, desgraciadamente, al momento de las votaciones, las fuerzas políticas con las manos limpias.

Abundan por un lado las denuncias de excesos en los gastos de campaña por parte de Enrique Peña Nieto y de operaciones de gran envergadura para comprar votos y torcer, a la mala, el rumbo de la elección.

No pudo el PAN, por otro lado, dejar de usar sus ya tradicionales métodos de guerra sucia electoral. Fueron la mentira, el odio y el miedo sus principales vehículos de promoción.

Habida cuenta del estado en que el país se encuentra; de la crispación general que vivimos, volver a la guerra sucia no solo es irresponsable sino además suicida.

Otros actores políticos, impedidos de actuar en materia electoral, tampoco han resistido la tentación de meter las manos al proceso.

Con más inteligencia pero de manera igualmente perniciosa han actuado la Iglesia y los barones del dinero.

Prelados, curas y empresarios han hecho esfuerzos para inclinar la balanza a favor de las fuerzas políticas por las que sienten simpatía. Desde el púlpito y a través de sus cuentas de banco han intervenido en estas elecciones.

Otro tanto ha sucedido con el gobierno federal.

Con poca fortuna, por cierto, trató Felipe Calderón de usar la guerra contra el narco como arma electoral.

Acotado por la ley se vio obligado a un repliegue propagandístico luego de haber gastado, eso sí, casi 7 mil millones de pesos del erario público en “imagen” de su gobierno.

Lo mismo ha sucedido con los medios de comunicación y especialmente con la tv.

El manejo de las encuestas, como arma propagandística, hizo a muchos sentir que la elección estaba ya decidida y parecía, al menos hasta hace unos días, restarle interés a los comicios y fomentar el abstencionismo.

Por otro lado, en lo que podría considerarse una repetición de la trágica historia de Globo Tv y Collor de Mello en Brasil, la tv privada mexicana parece haber decidido dejar de ser medio para convertirse en poder.

El IFE, por su parte, se ha presentado ante la población como un árbitro de pocas luces y menos energía. Omiso, ineficiente, deslucido, por decir lo menos, ha permitido que, entre la población crezca la desconfianza.

Todo esto, que pesa en el ánimo de millones de mexicanas y mexicanos, ha sido convertido en bandera de lucha del movimiento estudiantil #YoSoy132.

Se han vuelto los jóvenes voceros de amplias capas de la población que reclaman respeto a las reglas del juego democrático y se disponen a defender su voto.

Son los jóvenes los que han producido un enérgico, saludable y necesario despertar democrático en el país.

Son ellos la voz y el espíritu de quienes ya no están dispuestos a tolerar, otra vez, que su voluntad sea burlada y son ellos quienes han hecho que mucha gente decida salir a votar a pesar de todo.

Las demandas que los jóvenes enarbolan son claras, razonables y posibles.

No quieren trampas. No quieren que la tv intervenga en el proceso y piden equidad y transparencia informativa.

No llaman a la insurrección armada sino al respeto irrestricto de la legalidad. Esgrimen como única arma el voto y quieren emitirlo, como lo queremos todos, de manera consciente y libre.

Es el suyo el reclamo fundacional del México moderno. La exigencia de sufragio efectivo acompañada ahora de la demanda de la no imposición.

Que nuestros votos se cuenten y cuenten para elegir a quien habrá de gobernarnos. Que esa decisión sea nuestra y de nadie más.

Sufragio efectivo, no imposición. Eso queremos, eso exigimos, eso merecemos quienes vamos a votar este domingo.

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