En las iglesias no está Dios, ¿Pero existe? Por @despertares – Elecciones

Publicado el junio 24, 2012, Bajo Nacional, Autor MonaLisa.


Voces del Pueblo -Por Eva-María Schuster / Por Esto!

En un momento de profunda crisis religiosa, en la que incluso los propios altos cargos eclesiásticos aceptan públicamente que sus iglesias se están quedando vacías, se escuchan por aquí y por allí frases con el siguiente sentido: “Yo no creo ni en un Dios, ni en una iglesia santa, ni mucho menos en la condenación eterna. Después de la muerte se acabó todo; se acabó lo que hubo hasta hace un segundo. ¡Nada de brillo de la eternidad, nada de angelitos, que le conducen a uno a algún lugar hermoso, nada de dichas celestiales! Rígido, mudo, muerto. Se acabó”.

Esto lo ha dicho más de uno, aunque muchos de ellos años más tarde descubrieron su equivocación, es decir que Dios es el espíritu libre y que no tenía nada que ver con las instituciones de la iglesia. Las instituciones han marcado sus ideas de cómo tiene que ser Dios y cómo hay que encontrarse con El y han impuesto su idea de Dios a sus creyentes, también por medio del bautizo de los recién nacidos. Se trata por tanto de ideas religiosas externas, de la imagen de Dios que tienen las instituciones eclesiásticas, pero ésta no tiene nada que ver con el verdadero Dios.

Las religiones externas tienen sus respectivas tradiciones para la adoración de su idea de Dios, pero en el Reino de Dios no existen ni las religiones externas ni las tradiciones. Todo esto son estructuras anquilosadas, algo que se repite constantemente y que han ideado los hombres. Dios es evolución eterna. En el Reino de Dios no existe nada anquilosado, nada rígido. Dios es perfecto y único, intransformable. Pero Dios es también creador y con ello dador de una plenitud y fuerza vital infinitas. Dios da y da, a través de lo cual la totalidad de la existencia, los universos, se encuentran en constante expansión y evolución. En Dios no existe por tanto nada rígido, nada estático y tampoco tradición alguna. Las tradiciones eclesiásticas son en su mayor parte componentes residuales del paganismo. A la enseñanza de Jesús les fueron añadidos aspectos de los cultos paganos y a esto se le sumaron partes del Antiguo Testamento.

Los cargos eclesiásticos y muchos fieles de la iglesia se han entumecido en sus tradiciones. Lo que hay en ello de verdad y de ficción ya no se puede distinguir. Quien es un seguidor a ciegas, está atado a esta congregación de fe y se niega a sí mismo la posibilidad de pensar libremente. Quien contemple más de cerca las iglesias institucionales-tradicionales, con el tiempo llegará al reconocimiento de que todo eso no puede tener nada que ver con Dios, que es la igualdad, la libertad, la unidad, la fraternidad y la justicia, y aún menos con el amor universal de Dios.

El que las cosas tal como las presentan las iglesias no sean ni convincentes, ni satisfactorias no es motivo para suprimir a Dios, sobre todo porque en realidad El nunca ha vivido en un templo de piedra. Estas instituciones se han arrogado el derecho sobre Dios, constituyendo el monopolio sobre El, cuando no hay nada más lejos de la realidad. En Dios no existen las tradiciones eclesiásticas, pero Dios existe. Por este motivo comprender al verdadero Dios y lo divino es más fácil para los ateos que para los cristianos atados a la iglesia, quienes se han vuelto rígidos en sus tradiciones y sus opiniones de fe y quienes han sacrificado a la razón de la iglesia, la libertad de pensar con independencia, de reconocer y de actuar en consecuencia.

Una libertad que no se mendiga

Estamos a sólo una semana de las elecciones presidenciales, este primero de julio un pueblo decidirá conquistar su libertad o seguir mendigándola, hemos estado sumergidos en la desesperanza por tanto tiempo que a veces difícilmente vemos la luz al final del túnel, pero hay que esparcir la voz, hay esperanza y mucha; México es una nación maravillosa que solo necesita un líder que nos proporcione garantías donde la paz sea fruto de la justicia.

Hay gratas satisfacciones, muchas mujeres y hombres que antes opinaban no votar ahora están emocionados por hacerlo respetando la democracia, no permitamos que nos impidan no lograr liberarnos del yugo de la esperanza muerta, porque como escribió Aristóteles: “La esperanza, es el sueño del hombre despierto”; no creo en la suerte porque esta en mi experiencia no existe.

Estoy segura que este pueblo ya despertó y aunque muchos aun tienen miedo de expresar públicamente su preferencia electoral, les aseguramos que el voto es secreto pero que este decidirá el futuro de su descendencia, porque ya han sido casi 30 años de despojo y de empobrecimiento, y esta tierra bendita ya no puede ser utilizada como cementerio sino como pedestal. Analicen por favor su voto, piensen y decidan por el candidato presidencial más preparado, no por promesas que se las lleva el viento, no vendan su voto o su conciencia por unos cuantos pesos, es necesario que entendamos que se puede obtener una democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo que tal vez no sea la más perfecta, ni la más exacta pero que nos permita ayudar al que lo necesita porque eso es parte esencial de la felicidad, es un deber moral ayudar al próximo en desgracia. México está hambriento no solo de alimento sino de justicia y de paz.

Es una gran mentira que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, porque nosotros somos buenos, hay bondad en nuestros corazones, hay talento, hay recursos, hay voluntad para que juntos iniciemos un camino del todo nuevo. No hace falta ser religioso ni político para entender que es absurda nuestra situación actual en cualquier aspecto, ya sea política, social o económica. Así el trabajo no puede mendigarse en una nación soberana como la nuestra, hay muchos factores y circunstancias que surgirán para que no llevemos a cabo la consigna de votar libremente, sin embargo luchemos firmes en la idea de que solo organizados podremos rescatar a México de la Barbarie en que vive, démosle oportunidad al cambio verdadero, a la vida y al amor.

Después de hacer valer la democracia en unas votaciones transparentes podremos decidir en paz qué rumbo queremos seguir donde el trabajo dignifique nuestra existencia para lograr el sustento de nuestras familias y cambiar todo lo que tenga que ser cambiado para restaurar la dignidad de nuestro pueblo, ese pueblo que somos todos ustedes, todos nosotros.

Estamos en un trayecto definitorio como mexicanas y mexicanos, no desperdiciemos la oportunidad de ser parte histórica de este momento crucial. No hay caminos para la paz, por eso la paz es el camino, en las urnas se librará una de las más grandes batallas, que históricamente emprenderemos este 1 de julio del 2012, vamos todos juntos al rescate de nuestra soberanía para salvaguardar nuestro futuro, estoy segura que todos queremos un país, donde el respeto, la tolerancia y la armonía impere. El cambio verdadero está en nuestras manos.

Eva-María Schuster

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