La “clase política”

Publicado el mayo 15, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor ChavaLobo.

Por: Chava Lobo

Entiendo por “clase política” a un grupo de personas que ven a la política y la gobernación como un negocio, que gobiernan o pretenden gobernar a un pueblo mediante el engaño.

En el “Arte de la guerra” de Sun Tzu se menciona que “La impostura (el engaño) es el arte de la guerra”; sin embargo, no dice que el engaño sea del gobernante al gobernado (pueblo), pues el gobernador y el pueblo forman parte de una misma entidad, de una misma familia: de un mismo Estado. El engaño, según Sun Tzu, es de un gobernante a otro gobernante que quiera apropiarse de su territorio, pero la “clase política” ha interpretado esa máxima de “El arte de la guerra” no como la guerra -el engaño- contra otra clase política, sino contra el pueblo mismo.

Desde hace un buen rato una “clase política” le ha apostado a la corrupción, a la guerra, al temor y al engaño como los medios para hacerse del poder, y a fuerza de repetir -en los medios masivos de comunicación- que “todos los políticos son iguales” se ha hecho de esa forma de ver a la política como una verdad irrebatible.

La “clase política” también se ha apropiado de la máxima maquiavélica del “mas vale ser temido que amado” para lograr sus fines y ha creado una guerra contra el pueblo mismo. Qué poca altura han tenidos esa “clase política” mexicana al no enfrentar a los verdaderos enemigos de esta nación, personajes de otras naciones que mediante la economía, la industria y el comercio dominan y tiranizan a éste país. ¿Será que la “clase política” no es de este pueblo? , ¿será que está al servicio de algún “Principe” extranjero?

Que curioso que todo mundo habla, desea y hace el amor, pero cuando un político –ajeno a la “clase política”- retoma el valor del “Amor” y menciona una “Republica amorosa”, la “clase política” se pone en guardia y de inmediato lo descalifica, se escandaliza y dice que no debe ni siquiera mencionarse eso en política, que quien llama al amor es un mentiroso y que fomenta –de no creerse- el odio.

Quiero imaginar que la “clase política” pretende ignorar que desde tiempos muy antiguos muchos pensadores y políticos han hecho alusión al amor en relación a la política, desde Platón, Sun Tzu, pasando por Maquiavelo, Rousseau, Gandhi y Martin Luther King, pero cada vez me convenzo de que en verdad lo ignoran.

Ya Sun Tzu en el “Arte de la Guerra”, aparecido hace aproximadamente 2500 años, sugiere algo parecido al amor. Decía que gobernante y pueblo deben perseguir un mismo ideal, un mismo camino, una meta conjunta y, sin temor, compartir la vida y la muerte; y Juan Jacobo Rousseau en el “Contrato social” menciona que: “la familia, si así se quiere, el primer modelo de las sociedades políticas: el jefe es la imagen del padre, y el pueblo es la imagen de los hijos; y habiendo nacido todos iguales y libres, sólo enajenan su libertad por su utilidad misma”. Como podemos apreciar, pone el acento de la política en una cuestión filial (del latín filius (hijo), y que no deja de remitirnos a la “filia” ( amor) de los griegos.

Seguramente, la “clase política”, sus “comentaristas”, sus “lideres de opinión”, sus azuzadores y representantes entienden que un gobernante que cree que a quien hay que vencer es al pueblo, que a quien hay que engañar es al pueblo, que a quien hay que atemorizar es al pueblo, es un gobernador que no está con el pueblo… por eso hacen todo lo posible por confundir al pueblo diciendo que “todos los políticos son iguales”.

Pero el pueblo se da cuenta de quien es quien. No es casual que a donde sea que vaya esa “clase política” se le repudie.

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