El acarreo y los tacos de desprecio

Publicado el febrero 13, 2012, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

SDP Noticias/ Joel Sánchez Rodríguez/ 13 febrero 2012

► La Intoxicación masiva que sufrieron casi 800 personas por haber consumido tacos de arroz con huevo, que les dieron tras haber asistido a un mitin priista en el estado de Guerrero, es una muestra más de lo dañino y ahora hasta peligroso que resulta el acarreo por parte de los partidos políticos, sin que ningún instituto se salve de esta práctica que es perversa y simuladora.

► Se sabe que los cientos de intoxicados, todos ellos habitantes de 16 comunidades indígenas del municipio de Chilapa de Álvarez, fueron llevados al acto de registro de un candidato a diputado federal, Sergio Dolores Flores, -aunque su nombre es lo que menos importa- y que al término, les dieron los tacos infectados con estafilococo paratifi e.coli o salmonella.

■ Y hay que destacar, que no se los dieron como una atención, sino como un pago por ir a vitorear al priista, porque la gente –hay que reconocerlo- que acude de esas zonas de alta marginación como Chilapa y Zitlala, está ahí por lo que les den, para nada les importa el partido y mucho menos sus candidatos; a veces ni saben a qué van, pero van acarreados por sus “líderes”, porque les van a pagar, aunque sea con lonches de pésima calidad y, como se aprecia en este caso, hasta pútridos.

● Lo ocurrido en Guerrero no es exclusivo de ese estado, ni el acarreo es práctica solo del PRI; igualmente PAN, PRD, PT, PANAL o el que Usted quiera, lleva a la gente por la fuerza, obligación o condición, pero rara vez lo logran por decisión, voluntad ó convicción. Y así montan escenarios y escenografías impactantes e impresionantes, pero tan artificiales como increíble sería que todos los que fueron al mitin fueran a votar por el candidato, al que muchos no conocen o conocían y al que la mayoría no lo volverá a ver.

Y esa mayoría, no vota, por que hombres, mujeres, niños y ancianos son acarreados horas en camiones desvencijados y camionetas destartaladas, sin importar si tienen o no credencial de elector o por lo menos edad para votar, porque lo que a los partidos interesa es llenar, atiborrar auditorios y saturar plazas; simular ante el candidato un apoyo que no existe, un arrastre ficticio, un liderazgo que no es real y un arraigo que no tiene.

Gane o pierda el candidato, la realidad de pueblos como Chilapa -de población indígena y artesana- no cambiará, lo que deben cambiar son esas viejas prácticas como el acarreo, tan inútiles como antidemocráticas y que en este caso reflejan además el desprecio que los acarreados representan para los organizadores, que les dan de comer “lo que sea”, aunque esté echado a perder, pero con chile y refresco.

Los tacos de arroz podrido y con sabor a desprecio, podrán constituir una “anécdota” para los políticos, pero es una infamia hacia la gente a la que quieren representar. Una historia de intoxicación que no es única, que fue de cientos esta vez, pero que quizás es de miles en la pervertida “tradición” del acarreo, práctica de la política y falacia de la que hay expertos en cada entidad y en cada partido.

Es tiempo de que ya se acabe el acarreo, de que si los partidos y organizaciones políticas en realidad quieren democracia, entonces dejen ir a la gente a sus mítines cuando ellos quieran; es seguro que no llenarán plazas, auditorios ni estadios, pero es muy posible que los pocos que acudan a escuchar sus desabridos discursos y que –esos si- representarán la fuerza real de cada quien y cada instituto, igual les den su voto, pero que no se repitan más estas desgracias, auspiciadas por el falso liderazgo y engendradas en el hambre.

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