`Sin voto no hay fiesta´. Columna de @natszendro

Publicado el enero 19, 2012, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

al pueblopanycirco.com/ Natalia Szendro/ 19 enero 2012/

► Continuando con la educación del voto, en la que fragmentamos éste en la actitud del votante y la actitud del votado, es hora de llegar a la parte que ustedes les interesará más: votar como ejercicio mental; anular, elegir o abstenerse.

► El voto nulo, en su concepto más amplio, es el resultado de una equivocación en la boleta. Se han trasgredido los límites del voto en los recuadros asignados para cada partido. Es justo decir que para las autoridades electorales el voto nulo es el error del elector; nos hemos equivocado.

► Pero dentro de las acepciones generales también existe la creencia que el voto nulo es nuestra señal de inconformidad y nuestra protesta. Ninguno de los candidatos me convence y por eso anulo, o bien, estoy harto del sistema político y los partidos políticos sólo así aprenderán.

● Revisemos el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en el capítulo tercero artículo 274, párrafo segundo:

2. Son votos nulos:

a) Aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, sin haber marcado ningún cuadro que contenga el emblema de un partido político; y

b) Cuando el elector marque dos o más cuadros sin existir coalición entre los partidos cuyos emblemas hayan sido marcados.

Artículo: 277

1. Para determinar la validez o nulidad de los votos se observarán las reglas siguientes:

a) Se contará un voto válido por la marca que haga el elector en un solo cuadro en el que se contenga el emblema de un partido político;

b) Se contará como nulo cualquier voto emitido en forma distinta a la señalada; y

c) Los votos emitidos a favor de candidatos no registrados se asentarán en el acta por separado.

Para nuestra mala suerte, no existen mecanismos dentro del código electoral que aseguren, que cuando anulemos nuestro voto éste vaya a ser tomado como señal de protesta. El mismo código dice que de existir una diferencia igual o menor a un punto porcentual entre el primer y segundo lugar, esta votación sólo se llevará a recuento de boletas por los consejeros distritales.

Lo antes mencionado significa que en México tenemos un sistema de mayoría simple, o bien, quién resulte con mayoría, resultará ganador; aunque exista diferencia de un voto entre uno y otro.

O imaginemos el siguiente escenario: Se convoca a una campaña de voto nulo masiva, la cual es adoptada por el grueso de la población – como en España – y el universo de votantes se reduce a quienes acuden a las casillas a elegir al candidato de su preferencia y quienes anulan; entonces, siendo un sistema de mayoría simple no importa si fueran sólo quince personas a votar, éstas serán las encargadas de fijar quién resultará electo, sin contar quienes anulen.

Por el otro lado tenemos el voto blanco, a menudo confundido con la acción de doblar la boleta y colocarla vacía en las urnas. Pero como ya vimos anteriormente, esta manifestación es considerada voto nulo en nuestro país, por lo que nos acercaremos mejor al tipo de voto nulo que se presenta en Colombia.

Ésta es una figura única en materia de derecho electoral, puesto que es el único país en dónde se le da el mismo valor al voto blanco que al voto de un candidato. Me explicaré: en la boleta aparecerán todas las opciones de candidatos y un recuadro extra en blanco. Si ninguna de nuestras opciones nos conviene podremos elegir la última y figurará dentro del conteo formal. Y como si esto fuera poco, al término de cada campaña según el número de votos contabilizados, a los principales promotores del movimiento, se les destina una reposición de gastos de campaña, pero también asegurando que esta manifestación sea en condiciones iguales; igualdad en derechos y obligaciones como un candidato.

Además, si el voto en blanco resultara el ganador de la elección se contempla la repetición de la jornada electoral de acuerdo a lo establecido en las leyes colombianas. Envidiable, a nivel democrático.

Todas estas medidas son sólo alternativas para nuestro voto. Es importante que antes de tomar la decisión de anular, en nuestro caso, conozcamos la plataforma completa de todos y cada uno de los contendientes. Y no se vale no ir a la elección por pensar que el voto de uno no cuenta, sí cuenta y para muestra lo que hemos mencionado anteriormente: un candidato puede ganar con la diferencia de un solo voto.

Soy de la idea que en las próximas elecciones no podemos tomarnos esta decisión a la ligera, y ciertamente anular no ayuda de mucho. No les voy a venir con el cuento de que si anulan alguien más está decidiendo por ustedes, pero ustedes no están eligiendo. O bien, si anulan no pasa nada, es estéril. Si existiesen los mecanismos formales de voto nulo – como el voto blanco – esta sería otra historia.

Mi propuesta es: infórmense, reflexionen el voto y decidan lo que creen que es mejor para el país y por su cuenta. Sin discursos del vecino o telenovelas. Seamos objetivos. Y al final de estas elecciones aboguemos por una reforma electoral que contemple el voto blanco o el carácter del voto nulo como un ente de protesta en el que sí nos veamos reflejados, sí seamos medio para que los partidos reflexionen y crezcamos en la democracia. Tenemos que tener esta opción, la usemos o no, tengamos a nuestro candidato o no.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: