Sedena ve riesgos a estabilidad por cambio climático, seguridad cibernética y crisis energética

Publicado el enero 9, 2012, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

Noticias MVS/ 09 enero 2012/

* Aunado al crimen organizado, una crisis energética provocada por el agotamiento de las reservas petrolíferas o actos terroristas, la escasez alimentaria derivada del cambio climático y la vulnerabilidad cibernética, representan amenazas trasnacionales a la seguridad del Estado Mexicano que se deben prever, advierte la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

A través de un artículo publicado este mes en la revista institucional “La Gran Fuerza de México”, la Sedena afirma que con el fin de la guerra fría y el derrumbe de la estructura bipolar a nivel global, las posibilidades de que otra nación agreda a nuestro país “son remotas”, pero en cambio destaca que han aparecido nuevas amenazas trasnacionales que podrían afectar la estabilidad nacional.

En el artículo titulado “¿Qué representan para México las nuevas amenazas trasnacionales”, la Secretaría de la Defensa agrega que esa dependencia ha identificado al crimen organizado trasnacional como una de las principales amenazas para la seguridad nacional y explica que en ese rubro deben incluirse el tráfico de armas, tráfico de personas, lavado de dinero y el tráfico ilícito de mercancías provenientes del contrabando y la piratería.

La Sedena considera que todas las actividades derivadas del crimen organizado representan un peligro para la economía mexicana, ya que pueden generar una falsa idea de prosperidad financiera, misma que podría desaparecer en caso de que surja “un escenario de inestabilidad económica o inseguridad social para el crecimiento”.

En el texto se afirma que sumado a los altos niveles de violencia que han provocado el tráfico de drogas y armas en nuestro país, el Estado Mexicano debe prever amenazas futuras para la seguridad nacional, las cuales obligan a la revisión y al fortalecimiento de las instalaciones vitales y estratégicas.

La Sedena añade que entre los nuevos riesgos para la seguridad nacional se encuentran la posibilidad de que el mundo viva una crisis energética, misma que podría ser provocada por el agotamiento de las reservas petrolíferas o por ataques terroristas y sabotajes a los principales centros de producción de hidrocarburos.

Frente a dicha amenaza, la revista castrense plantea “el desarrollo de energías alternativas” que permitan prevenir y enfrentar la falta de combustible tradicional.

De igual forma, en “La Gran Fuerza de México” se advierte que la dependencia alimentaria y la escasez de productos del campo” derivados del cambio climático, la desertificación, el agotamiento de las tierras productivas y el crecimiento demográfico mundial, “representan otra amenaza trasnacional” que debe anticiparse con políticas de producción alimentaria que permitan cubrir las necesidades básicas de la población.

Un tercer peligro para la estabilidad de México, a juicio de la Sedena, es “la vulnerabilidad cibernética” derivada de la globalización de las comunicaciones y la influencia de las redes sociales, a las cuales califica como un nuevo “factor de penetración social que ha demostrado poseer una fuerza de movilización real”, misma que demostró su capacidad de incidir “en el derrocamiento de regímenes establecidos” en algunos países de África del Norte y del Medio Oriente.

La Sedena concluye que estos nuevos riesgos, a los que se debe añadir el terrorismo de grupos extremistas, representan para México un reto y una oportunidad para revisar y fortalecer la defensa de su infraestructura y de sus instalaciones estratégicas, así como para fortalecer la política de defensa nacional con el aval del Poder Legislativo.

Además, se afirma que ante dichos escenarios de peligro, se deben renovar los pactos de apoyo con países vecinos, particularmente con aquellos como Estados Unidos, Guatemala y Belice, con los que se comparten fronteras y responsabilidades regionales”.

El texto finaliza señalando que las amenazas trasnacionales deben atenderse “con voluntad política, con acciones basadas en la cooperación multilateral, responsabilidad compartida, confianza mutua y pleno respeto a la soberanía de los estados, con una agenda que desarrolle la seguridad humana” y una disuasión efectiva ante estos escenarios que podrían minar la estabilidad nacional.

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