#Puebla: La pobreza evidenciada por el Coneval, producto de la corrupción: SEDESOL estatal

Publicado el diciembre 23, 2011, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

Martín Hernández Alcántara/ La Jornada de Oriente/ 23 diciembre 2011/

* Luego de que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reveló que el municipio de Puebla ocupa el primer lugar nacional con el mayor número de personas pobres en el país, al existir 732 mil 154 personas en esta situación, la delegada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en la entidad, Myriam Arabian Couttolenc, refirió que el problema se debe en mucho a la falta de planeación urbana y la corrupción.

La medición del Coneval abrió el debate entre las causas de la miseria y sus mediciones desde el aparato oficial.

En una entrevista, la funcionaria también advirtió a las carencias en desarrollo e infraestructura como algunas de las causas por las cuales el municipio de Puebla es considerado como uno de los más pobres del país.

Arabian Couttolenc indicó que “la pobreza se debe a la corrupción, permisos de construcción en zonas irregulares, que en consecuencia no tienen acceso a los servicios públicos”.

Además, advirtió el grave contraste existente en la Angelópolis, donde se cobra uno de los salaros mínimos más bajos del país y al mismo tiempo se posee el mayor número de instituciones de educación superior del país.

Destacó que en el municipio de Puebla la pobreza es multidimensional, y es el más afectado por el nivel de ingreso de las personas que habitan en él, pues el mayor número de trabajadores tiene percepciones por debajo de 940 pesos al mes.

“Las autoridades municipales deben vigilar que cuando alguien se va a vivir a un lugar en ese sitio tengan los servicios básicos, esto ayudará a generar mayor inversión”, expuso.

Manifestó que “el rezago en viviendas e infraestructura es muy grande en Puebla y ese es un trabajo en el que nos debemos de coordinar los tres niveles de gobierno”.

La funcionaria federal destacó que los programas sociales han probado que tienen un buen resultado cuando se aplican bien, y “la Sedesol ayudará a Puebla a salir de los lugares tan penosos en los que se ubica, porque ningún niño poblano merece nacer en la pobreza”.

Resaltó que con programas federales en el municipio de Coyomeapan se tiene un trabajo integral con las autoridades municipales y padres de familia, donde los niños cuentan con apoyos de alimentación, nutrición, vivienda y capacitación a sus madres.

Refirió que con este programa, a un mes de haber iniciado, varios niños entre 0 y 5 años de edad ya habían subido un kilo de peso, por lo que lo replicarán en los municipios con el mayor número de pobreza en el estado, como Eloxochitlan, Zoquitlán y San Sebastián Tlacotepec.

* Hay más pobres: Chávez Palma

Por su parte, Alejandro Chávez Palma, profesor investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), expresó:

“Es inevitable que cada vez que organismos nacionales como el Coneval da conocer las cifras de la pobreza se tengan que subrayar las inexactitudes en las que incurre el organismo como resultado de sus deficiencias metodológicas de lo multidimensional; la cual lleva a una reducción amañada del nivel de pobreza con tal de presentar a los programas focalizados oficiales como exitosos, especialmente la estrella de la corona: Oportunidades”.

Advirtió que el Coneval evalúa en acceso de los mexicanos a servicios como salud, vivienda, seguridad social, educación y, sobre todo, alimentación e ingresos.

Según el organismo, la pobreza multidimensional pasó en el estado de 64.7 a 61.0 por ciento del total de la población entre 2008 y 2010, y la pobreza extrema multidimensional se redujo ligeramente de 18.3 a 14.9 por ciento del total de la población.

“Los gobiernos federal y estatal se sintieron satisfechos con los datos que salieron a congratularse de los ‘logros’ de sus administraciones, olvidando que durante éstas a nivel federal ha aumentado en más de 12.2 millones de pobres patrimoniales a nivel nacional –cuatro años del último sexenio– y más de 1.5 millones de pobres extremos –inseguridad alimentaria– en el estado de Puebla”, advierte Chávez Palma en un estudio que fue entregado a esta casa editorial.

“Como ya es costumbre, los medidores oficiales de la pobreza lograron lo imposible, un aumento muy bajo del total y una ligera reducción de la extrema, aun cuando el país padeció un severo catarrito, es decir una de sus peores catástrofes o crisis y el desempleo continúa en niveles muy elevados”, añade.

Hay varios aspectos que habría que aclarar sobre la metodología del Coneval, a fin de entender cómo se llega al dato de pobreza y por qué se mantiene casi sin cambio. Una de “las aberraciones del método”, apunta el investigador, “es que para ser pobre multidimensional se tiene que ser pobre dos veces; es decir, por las dos dimensiones que constituyen el indicador: por ingreso y en algún indicador de carencia social: vivienda, acceso a los servicios de salud, a la seguridad social, a la alimentación, a los servicios de la vivienda y cubrir un mínimo educativo.

Es tan restrictivo el método del Coneval que, aun cuando con sus mediciones el porcentaje de personas con carencia por acceso a la alimentación pasó de 21.7 a 23.8 por ciento de la población, es decir pasó hambre en 2010 en el país y en Puebla un millón 589 mil no cuentan con lo suficiente para poder comer, se incrementó en tres décimas de punto para ubicarse en 27.4 por ciento de la población total. “Este es justamente el problema que está en el más básico de los rubros: el de la alimentación que es la verdadera tragedia de la crisis económica y social que atraviesa el país”, agrega Chávez Palma.

“Vale la pena decir que la crisis sigue, y estos datos no hacen sino confirmar que a pesar de lo que nos pueda decir el IGAE o la degradación de deuda estadounidense, y las percepciones de los tecnócratas que buscan empleo; la inflación controlada del gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, y sus apresuradas compras de 100 toneladas de oro, con reservas históricas de 136 mil millones de dólares con todo y eso hay una severa crisis alimentaria en México”, dice el también vocal de Estudios de Coyuntura del Colegio de Economistas del estado de Puebla.

“Esos porcentajes a nivel nacional: 21.7 y 24.9, puestos en números de personas arrojan un dato escalofriante: en 2008, 23.8 millones de personas no tenían ni para comer. Dos años después la cifra alcanzó los 28 millones de personas”, señala Chávez Palma.
“Ya es suficiente razón para llamar la atención de todos, menos para la clase política, un aumento de más de 4.2 millones de personas en esa condición, pero lo es más el hecho de que esta crisis (la de los alimentos) está muy lejos de superarse. Mientras tanto las elucubraciones ininteligibles del Coneval en 2010 sólo reconocen como pobre extremo a poco más de 10 por ciento de la población (11.7 millones de mexicanos), y en Puebla a menos de 15 por ciento (864 mil poblanos) menos del millón reconocido. (Este es un milagro que no tiene credibilidad ni evidencia empírica”, asevera el economista.

El académico cuestiona: “la pregunta necesaria a este problema de carácter de método de análisis socioeconómico administrativo y político es ¿puede haber algo más extremo que padecer hambre? Es tan retorcido el que aun cuando 75 por ciento de la población padece al menos una carencia en los indicadores sociales, sólo se reconoce como pobre a 46.2 por ciento de la población”.

En el caso del estado de Puebla 83 por ciento de la población padece al menos una carencia en los indicadores sociales y sólo se reconoce en Puebla como pobre 61 por ciento de la población:

“¡Increíble! Les hace mucha falta la definición de carencias, pues estas se minimizan sobre todo en el segundo rubro llamado ‘Vulnerables por Ingreso’, que más bien debería ser: vulnerables por pobreza y que evidentemente sube a nivel nacional y estado.

Una de las contradicciones en la metodología del Coneval fue recalcada por Chávez Palma mediante un ejemplo: “algún jefe del hogar del municipio de Juan Galindo, en Nuevo Necaxa, que ahora es un pueblo fantasma por el cierre de Luz y Fuerza del Centro (LFC) desde 2009 en medio de una crisis atroz, con más de 10 mil habitantes y 4 mil familias u hogares, sus jefes se quedaron sin trabajo y por tanto sin ingreso, pero conservaron su casa y mantenían al momento de ser entrevistados en 2010 cobertura de salud, por lo que su familia no fue considerada como pobre, aun cuando todos sus miembro hayan pasado hambre, como ocurre hoy”.

Otra forma de subestimar y soslayar la pobreza fue la forma de cómo se calculó la carencia en el acceso a la salud y la seguridad social, indicadores que avanzaron en forma galopante en plena crisis, sobre todo en estados como Puebla, Guerrero o Michoacán, apuntó.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: