Jaloneo y presupuesto. El reparto de Hacienda. Cordero: urge de urgir.

Publicado el octubre 14, 2011, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

Desde la posición de ciudadano lo único que observamos cada año en el jaloneo presupuestal, es la actitud ambiciosa de políticos sanguijuelas por el dinero. RNR.


La Jornada/México SA/Carlos Fernández-Vega

Año tras año, por estas fechas y entre gritos y sombrerazos, se registran tremendos agarrones entre las distintas bancadas partidarias en San Lázaro porque, cada una a su manera, dice defender (léase jalar la cobija hacia su respectiva esquina) el “interés popular” a la hora de asignar y autorizar el presupuesto de egresos de la federación. No pocos diputados (los únicos legalmente autorizados para decidir cómo y en qué se gastan los recursos públicos) consideran que “ajustar” dicho presupuesto es una labor meticulosa, toda vez que los números deben cuadrar para “favorecer el bienestar de los mexicanos”.

Más allá de las alegóricas frases y de los encontronazos que anualmente se observan en la Cámara de Diputados por el motivo citado, lo cierto es que 90 centavos de cada peso presupuestal tiene inamovible destino, un enorme candado desde antes de que los legisladores siquiera conozcan la propuesta del inquilino de Los Pinos en turno en materia del ejercicio del gasto público, con lo que tales gritos y sombrerazos se dan en torno a los 10 centavos restantes. Pago de la nómina burocrática, puntual cobertura del servicio de la deuda, gasto corriente en general y otros renglones limitan en extremo tal ejercicio. Aun así, los muchachos de San Lázaro son entrones a la hora de repartirse el diezmo.

Una vez aprobado el presupuesto de egresos de la Federación (una vez “cuadrado”, con los cambios autorizados), los legisladores de inmediato marchan hacia algún destino de playa (con cargo a ese mismo presupuesto, desde luego) para recuperarse de tan agotadoras jornadas. Pero tardan más los inquilinos de San Lázaro en “ajustar” el gasto público, que el Ejecutivo en modificarlo por vía de los hechos, de tal suerte que la intensa labor de los diputados se va al bote de la basura, porque en la tienda de enfrente el inquilino de Los Pinos, por medio de la Secretaría de Hacienda, decide cómo y a quién se le amplía o reduce la rebanada presupuestal.

Un ejemplo de cómo se deshace lo armado por los legisladores lo aporta la propia Cámara de Diputados: en los primeros cinco meses de 2011 las “modificaciones” realizadas por la Secretaría de Hacienda se aproximaron a 12 mil millones de pesos, mismas que se traducen en un sobrejercicio presupuestal cercano a uno por ciento. Quienes en San Lázaro dan seguimiento al ejercicio del gasto público consideran que si bien dicha cantidad es relativamente menor si se la compara con el total del presupuesto de egresos de la Federación para el ejercicio en curso, es de destacar que en diversos ramos “se observan adecuaciones presupuestales significativas, como en el caso de Energía, Función Pública y Presidencia, entre otros, cuyos incrementos, en términos porcentuales, superan los dos dígitos”.

Ahora bien, para aumentar recursos en algunas dependencias se requiere recortar en otras, para que no se vea tan feo. Por ejemplo, para que Presidencia de la República, Energía y/o Función Pública cuenten con una mayor asignación presupuestal a la autorizada por el Congreso, hay que sacar la tijera y aplicarla en renglones como salud, comunicaciones y transportes, agricultura y ganadería, y/o desarrollo social. Aun así, el Ejecutivo es tan generoso a la hora de autorizar “modificaciones”, que siempre se excede con respecto al monto originalmente aprobado en San Lázaro, en el entendido de que los dineros se “reorientan” a renglones administrativos y se cancelan en los productivos o de bienestar social.

De enero a mayo de 2011, indican los analistas de San Lázaro, los ramos administrativos con ampliaciones presupuestales superiores a 5 por ciento fueron Energía (23 por ciento), Función Pública (22), Presidencia de la República (10.4), Turismo (8.1), Relaciones Exteriores (5.3) y la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal (5.1). En los ramos generales destacó el aumento en Provisiones Salariales y Económicas (15.9, casi 4 mil millones de pesos). En sentido contrario, destacan los recortes a salud (cerca de 4 mil millones) y comunicaciones y transportes (660 millones), y medio ambiente y recursos naturales (120 millones).

La siempre austera –decreto de por medio– Presidencia de la República, anotan los analistas de San Lázaro, “se ha caracterizado los últimos años por ejercer un monto superior al aprobado. A mayo de 2011 se autorizaron 186 millones de pesos adicionales, que se concentraron en actividades de seguridad y logística para garantizar la integridad del Ejecutivo federal”. Al inquilino de la residencia oficial no le resultó suficiente el monto originalmente aprobado por el Congreso, es decir, mil 800 millones de pesos, íntegramente a su servicio, lo que confirma que ha resultado nada productivo y cada día más caro.

En el periodo de referencia, la Secretaría de la Función Pública también reporta una “ampliación” cercana a 300 millones, es decir, 22 por ciento de su presupuesto, original, que se reparte entre los programas de ampliación de la cobertura, impacto y efecto preventivo de la fiscalización a la gestión pública, con 185.5 millones, en los últimos tres años este programa se ha ejercido por encima del aprobado; el modificado a mayo ya supera el presupuesto original en 61 por ciento. Otro programa beneficiado es el de mejora de la gestión y regulación de los procesos, trámites y servicios de la administración pública federal, con un aumento de 60 millones. Este programa ha presentado ejercicios menores a los aprobados en los años anteriores. Finalmente, se autorizaron 51 millones para el programa de optimización en el uso, control y aprovechamiento de los inmuebles federales, así como la valuación de bienes nacionales, mismo que en los últimos tres años ha ejercido recursos superiores a los aprobados.

Y así por el estilo. Entonces, que los diputados ahorren tiempo e hígado, porque al final de cuentas el Ejecutivo gastará lo que considere conveniente.

Las rebanadas del pastel

AAA: úrgeme participar en debates y encuentros públicos que se transmitan por la tele (de preferencia en el canal de las estrellas) para que alguien conozca mi carismática personalidad (dentadura nueva incluida), mi arrollador discurso y mi propuesta de cómo vivir feliz y a plenitud con 6 mil pesos al mes. A la brevedad, también, requiero helio o hidrógeno en cantidades industriales para que “alevante” mi gris precampaña, porque nadie sabe de su existencia. El decidido apoyo del inquilino de Los Pinos de plano no me ha servido de nada. Por favor, aunque sea un intercambio de estampitas y/o sonrisas con mis contrincantes. Atenta y encarecidamente: Ernesto Cordero.

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