Zona de guerra en penal de Ciudad Juárez, Chih.

Publicado el agosto 2, 2011, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


Por Patricia Dávila, Ciudad Juárez, Chih. / Proceso / El Mañana-01 Agosto 2011

Mientras en las calles de Ciudad Juárez las policías Federal y Estatal tienen desencuentros, fricciones y choques con la Municipal, el interior del reclusorio local es un campo de batalla de dos cárteles. El lunes 25 fue escenario de una ejecución masiva disfrazada de motín, luego de la cual hubo un homicidio más, el del presunto líder del ataque, quien en junio pasado había dado una prolija entrevista a Proceso. En ella El Nico habló de su pandilla, Los Artistas Asesinos, y de cómo tienen una guerra a muerte con Los Aztecas para, según dijo, limpiar la ciudad con el apoyo del cártel de Sinaloa.

Dentro del penal, ¿quiénes están más armados?
–Aquí todo mundo mete armas…

Habla Nicolás Frías Salas, El Nico, preso en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de este municipio.
Aquí él era líder de Los Artistas Asesinos (AA) y fue el único de esa pandilla –que opera bajo las órdenes del cártel de Sinaloa– que murió la noche del lunes 25 poco después de un ataque en el que su grupo asesinó a 16 integrantes de Los Aztecas.

Con motivo de una edición especial que se prepara sobre Ciudad Juárez, El Nico había dado una amplia entrevista a Proceso el viernes 17 de junio…
***
Para ingresar al área de Los AA es necesario pasar por dos corredores y tres puertas custodiadas cada una por un celador.
Al final está un interno que conduce a la reportera al lugar de la entrevista.
Para llegar avanza por un pasillo entre dos dormitorios.
El lugar es sórdido, no apesta pero el olor acumulado de muchos cuerpos hacinados permea el ambiente; es oscuro y pequeño para los cerca de 300 reclusos.
De los barrotes de las celdas y de los barandales cuelga ropa.
Los muros derruidos ayudan a deprimir el ambiente.

El guía pregunta el objetivo de la visita.
Se le explica que se trata de conocer el área, ver cómo viven los reos y recabar sus testimonios, sus historias.

La entrevista tiene lugar en el área de lavandería.

Está limpia; la luz del sol da de lleno aquí.
El Nico recibe a la reportera; está sonriente, tiene 35 años, camiseta blanca y el pelo muy corto.
De cuerpo “amarrado”, es decir, marcado por el ejercicio.
En la lavandería hay dos presos.
Ahí viven.
El Nico les pide que salgan y ellos se retiran de inmediato.

–¿Algo de tomar? –ofrece sonriente cuando se da cuenta de que la reportera nota un refrigerador con el logo de Modelo hasta el tope de latas de cerveza, pero se interrumpe cuando ve que la grabadora ya está encendida.
Al principio protesta pero finalmente accede a que quede prendida.

“Pero no digan nada de eso, por favor”, pide señalando el refrigerador.

–No es un secreto, igual que las drogas –se le hace notar.

Acepta y ríe: “La sociedad no lo entiende.
.
pero esto es necesario para tener un penal tranquilo y estable, para tener control de los internos”.

Y empieza a narrar la vida en el penal: “Algunos se levantan a las cinco o seis de la mañana, hacen ejercicio, arreglan su celda, limpian su sección.
Se alistan para vigilar.
Hay vigilancia las 24 horas, interna y externa.
La interna consiste en que todos estamos listos”.

–¿Qué temen?
–Que ataquen Los Aztecas –responde e inmediatamente corrige–: ¿Miedo? ¿Temor? No.
Pero sí es lo que más esperamos y estamos preparados.
Antes esta área era de las más pequeñas, éramos como 50; aun así hicimos correr a 400 bueyes (aztecas).
Ahora que somos cerca de 300 los hacemos correr porque somos los más perrones.

–¿Lo que pasa en la callees reflejo de lo que pasa dentro de un penal?
–No.
Hace un año que no hay ningún motín, cuando fuimos reconocidos mundialmente por ser el penal más violento y sangriento en 2005, 2006, 2007 y 2008.
En el de 2009 no hubo muertos.
El último lo realizamos nosotros; fue cuando sacamos a Los Aztecas de esta área.
Eso fue en 2008.
Luego dividieron el penal con muros.

–¿Tienen una alianza con Los Mexicles?
–Una alianza no.
Sólo que el objetivo que perseguimos es el mismo.

–¿Cuándo nacen Los AA?
–No sé.
Los que iniciaron este movimiento ya están muertos.
A diferencia de la ganga (pandilla) de Los Aztecas, que es muy grande, nosotros somos muy pequeños.
Es más fácil ver una multitud que a un grupito.
A esos bueyes por donde caminen los miras.

–¿Cuál es la esencia de AA?
–¿Que por qué peleamos? Por las injusticias, los abusos.
Nosotros llegamos cuando ellos (Los Aztecas) tenían el control del penal.
A todos nos quitaban el dinero, a mí me golpearon horrible.
.
vivo de milagro.
Yo conocí a Los Aztecas en el penal.
Llevo aquí seis años y medio, ingresé por homicidio de dos personas y tentativa de homicidio contra otra.
No me pregunte cómo murieron.
Lo que le puedo decir es que policías municipales intentaron quitarme el dinero y me agarré a balazos con ellos.

Suena su celular.

–¡Hable! –ordena a su interlocutor.

Mientras contesta el teléfono la reportera lo apremia para que reanude la entrevista, porque es poco el tiempo que se le concedió.

–¿Le dijeron que 15 minutos…? No se preocupe, el tiempo lo decidimos nosotros –responde y corta la llamada.

“Desde el momento en que uno llega al penal, si quiere estar con nosotros está hasta donde quiere y hasta cuando quiere.
Nosotros necesitamos que nos apoye aquí.
Si el día de mañana sale y quiere hacer su vida normal, tener su familia.
.
adelante.
Si vuelve a delinquir está faltando a su palabra.
.
y el día de mañana va a aparecer por ahí tirado”.

–¿Salen y continúan con su pandilla allá afuera?
–No.
Allá no somos nada; frente a ellos somos pocos.

–¿Entonces por qué se habla de asesinatos que se cometen en busca de Los Doble A, como el caso de Villas de Salvárcar?
–Existe un barrio afuera que se llama AA, pero nada que ver con nosotros.
Eso es algo que ellos ignoran.

Suena nuevamente el teléfono.
Al colgar, a manera de disculpa, aclara que se trata de su novia, de 15 años, que acude a visitarlo.
No le preocupa la grabadora encendida.

Reanuda: “El que sale aquí tiene que comprometerse a portarse bien y tiene que cumplirlo, porque si reincide y vuelve a caer aquí lo castigamos.
¿Cómo? Lo recluimos en un cuarto sin visitas, sin nada…
“Si es un asesinato tenemos que ver las causas, el motivo por el que se cometió.
Pero aquí no puede llegar por extorsión, secuestro, abusos de ese tipo.
Nosotros no secuestramos ni extorsionamos ni hacemos carjacking (robo de auto con violencia).
De dos años a la fecha no ha caído ningún doble A por esos delitos.
Ningún delito del fuero común porque está prohibido.
El que entre nosotros nos estemos matando, a la gente (ciudadanos) le vale madre; lo que le está afectando es que le roben su vehículo, que asalten su tienda, secuestren y extorsionen.
Lo que estamos haciendo no nos corresponde a nosotros, es trabajo de la policía”.

–¿Una limpia?
–Sí.
La policía lo que tiene que hacer es arrestar a esos delincuentes.
Lo que hacemos es quitarlos de en medio.
Nosotros trabajamos derecho.

–¿Matando?
–Como sea.
El orden de los factores no altera el producto, el fin justifica los medios.
Nosotros intencionalmente, aunque la sociedad no lo vea, estamos ayudando a quitar la escoria.
Como ordenan los señores.

–¿El cártel de Sinaloa?
–Sí, el cártel de Sinaloa.

–¿En qué momento empieza la descomposición, las extorsiones, los secuestros?
–Empezaron aquellos (Los Aztecas).
Nosotros los combatimos desde 2007.

–¿Cómo empiezan a pelear Los Doble A para los de Sinaloa? ¿Los llaman? ¿Les dieron una consigna?
–Los Doble A solos empezaron a pelear contra ellos.
Doble A contra Los Aztecas.
Cuando la gente (cártel de Sinaloa) que andaba peleando miró que AA combatía sus marranadas, empezaron a darnos su apoyo.

–¿Cuánta gente conforma la pandilla en Juárez?
–No sé.
Es la célula más pequeña, sí, pero también la más dañina.
Es que cuando uno se mete tiene que ser el más cabrón, el más sanguinario; si no, no tiene caso estar ahí, porque estamos peleando contra una banda de miles de gentes, cuando la nuestra nada más son cientos.
Si uno solo no se considera como cinco personas, mejor no se meta.

Otra llamada de su joven novia interrumpe la entrevista: “Ya voy”, responde al tiempo que se pone de pie.

Al despedirse comenta que acaba de ver la película Salvando al soldado Pérez.
Lo compara con Guzmán Loera.
“Es magnífica”, dice riendo.

La reportera interrumpe su salida:
–Espere, profundice en cómo empiezan a limpiar la zona.

Aclara: “¡No!, ¿cuál zona? ¡El estado! Vea los periódicos, las cifras”.

–¿Su versión? –se le insiste.

–Vamos ganando.
De los 10 mil muertos en Juárez, más de la mitad son de ellos.

–Pero el cártel de Juárez se queja de que en esta limpia el Ejército y la Policía Federal ayudan al de Sinaloa.

–Si estuvieran ayudando no caeríamos nosotros presos.

–Tienen que caer algunos…
–No.
Si a mí me dicen: ‘Tienes que caer’, ¡caigo madres! Agárrenme.
Los rumores, lo que escucha la gente son mentiras.
Aquí no nos ayuda ninguna ley.
La ley la hacemos nosotros.
Aquí no se ve al Ejército ni nada.
Si tengo que hacer un trabajo y se me atraviesa un militar o un policía, lo tirotambién al buey.
Somos autosuficientes.

–¿Dentro del penal quienes están más armados?
–Aquí todo mundo mete armas… –contesta prácticamente desde la puerta.

Mes y medio después de la entrevista, El Nico apareció muerto en su propia sección, la de Los AA.

Ejecución
Versiones obtenidas por Proceso indican que el ataque después del cual murió El Nico no fue producto de un intento de fuga ni de una riña entre bandas rivales sino una ejecución.
Dos fuentes consultadas que solicitaron el anonimato se basan en primera instancia en el video de los hechos, transmitido por la Fiscalía General del Estado.

El video muestra cómo dos encapuchados de Los AA, con chamarra blanca y pantalón oscuro, conducen a uno de los custodios hasta la puerta del área de Prisión Preventiva, donde había 16 personas relacionadas con Los Aztecas, entre ellas una mujer.
Un segundo celador permanece recargado en algo que parece un mostrador.

Ahí uno de los internos se dirige a un tercer custodio que no es captado por la cámara.
Al regresar le entrega unas llaves a su compañero, quien abre la puerta de Prisión Preventiva.
Por otra puerta su cómplice facilita la entrada de cuatro encapuchados más que portan armas largas.
En ese momento los tres custodios abandonan el lugar.

Al salir los celadores uno de los encapuchados corre a asegurar la puerta.
Al abrir Prisión Preventiva los encapuchados entran y empiezan a disparar.
El video no alcanza el interior del área atacada, pero sí muestra que los encapuchados regresan unos instantes al pasillo y luego vuelven a ingresar disparando.

Internos consultados aseguran que después de la ejecución, los doble A regresaron a su área.
No intentaron ir a otra parte.
Se habla de que tenían francotiradores como refuerzo quienes –de acuerdo con las versiones oficiales– impidieron que entrara en acción el grupo antimotines del penal.

Horas después fue hallado el cuerpo sin vida de El Nico.
No se ha precisado cómo murió ni quién lo asesinó.

Un reo entrevistado por Proceso afirma que la supuesta orgía –El Diario de Juárez habló de ella– tuvo lugar una noche antes de la matanza y que no fue precisamente una fiesta, sino una reunión convocada por Los AA para afinar los detalles de la matanza.

Al cierre de esta edición el fiscal de la Zona Norte, Jorge González Nicolás, sin dar nombres informó que dos de los agresores ya habían sido identificados, que al director del penal no se le ha imputado ningún delito y que dos de seis custodios que rindieron su declaración pueden resultar responsables.

González Nicolás insiste en que el móvil del supuesto motín fue un intento de fuga.
Varios mexicles aprovecharon la confusión para introducirse a dos túneles que los habrían llevado al área administrativa del penal, la más cercana a la calle.

Agregó que se pudo determinar que en la matanza primero fueron fusilados 10 reos, luego tres y que otros cuatro probablemente murieron en el posterior fuego que intercambiaron los internos con los agentes federales.
Dijo que hasta el momento no se ha determinado qué estaba haciendo la mujer que murió en esa área.

Complicidades
Por las grandes cantidades de droga que circulan ahí, al penal de Juárez se le conoce como “el picadero más grande” de Chihuahua.
Durante la primera presidencia municipal de Héctor Murguía (2004-2007) ocurrieron en esa cárcel dos revueltas, dos choques entre Los Aztecas y Los Mexicles.

En la primera, el 17 de diciembre de 2005, murieron seis reos.
En la segunda, el 20 de junio de 2007, hubo dos muertos.
Dos meses después el entonces director del reclusorio, Fernando Romero Magaña, ante las acusaciones de los custodios del penal de que recibía dinero de Los Aztecas les gritó: “¿Por qué no dicen que a ustedes también les dan?” Molestos, los celadores lo insultaron y le lanzaron botellazos.

Como las disputas continuaron en el penal, en enero de 2008 el entonces alcalde José Reyes Ferriz mandó levantar bardas de más de 10 metros de alto para dividir a las bandas.
De un lado quedaron las habitaciones 1, 2, 3 y 4, donde se concentró a Los Mexicles; del otro lado quedaron las habitaciones 5, 6, 7, 8, 9 y 10, donde están Los Aztecas.

Luego se redistribuyeron las habitaciones: la 11 y la 12 para reos de baja peligrosidad; la 13 para expolicías y exceladores acusados de proteger a un grupo criminal; la 14 y la 15 para no imputados y los llamados “cristianos” (reos de diversos delitos que se agrupan en torno a sus creencias religiosas); la 16 y la 17 para La Doble A.

En el recorrido de Proceso por el penal, el 14 y el 17 de junio, se constató que Los Aztecas, Los Mexicles y los cristianos ocupan las áreas más grandes y Los AA la más pequeña.

Los recintos que alojan a las tres pandillas se caracterizan por sus altares: los tres honran a la Santa Muerte.
En el penal hay 17 habitaciones, cada una con 38 dormitorios con cupo para entre seis y ocho reos cada uno.
Todas tienen área de lavado, comedores, talleres, escuela y salas de billar.

En el área de Los Aztecas, a la que no se permitió el acceso a este semanario, hay una capilla dedicada a San Judas Tadeo, edificada por los mismos pandilleros.

Los AA administran dos pequeños terrenos.
En uno tienen un chapoteadero, dos gallinas y un perro.
Antes tenían un caballo pero por falta de espacio lo cedieron a Los Mexicles.

Para llegar a la zona de Los Mexicles hay que pasar tres puertas custodiadas por celadores y por internos.
Ahí cada habitación tiene grandes altares a la Virgen de Guadalupe y banderas de México.
Administran un amplio terreno con cancha de futbol y una granja con el caballo que era de Los AA, conejos, gallinas y gallos de pelea.
Su chapoteadero tiene una tortuga.

En los techos de las habitaciones de Los Mexicles son visibles las varillas de alambrón.
Es fácil desprenderlas para fabricar las puntas que tan frecuentemente se decomisan en los penales.

El área de las mujeres es la más apartada.
Ellas no están separadas sin importar si pertenecen o no a alguna pandilla.
Ahí hay tres bebés de brazos que nacieron aquí.
Cada viernes va un sacerdote a oficiar misa.

Otra zona es la destinada a los cristianos y una más a los no imputados.
Son las secciones más tranquilas.

Este centro de readaptación social es dirigido actualmente por el abogado Lucio Cuevas Sánchez, exsubinspector segundo de la Policía Federal (PF) con reconocimiento público de la DEA.

El Cereso tiene ahora casi 2 mil 355 internos.
De ellos poco unos mil 35 son aztecas, 300 de Los AA, 500 mexicles, 250 mujeres, 20 no imputados y 250 cristianos.

El 9 de junio trasladaron 275 internos a las Islas Marías.
—CONTEXTO—

Desencuentros policiacos

La matanza de reos en la cárcel evidenció los desencuentros de la PF y la Policía Estatal (PE) con la municipal.
En cartulinas y mantas las dos primeras han sido acusadas por el cártel de Juárez de proteger al de Sinaloa, mientras que la Policía Municipal, encabezada por Julián Leyzaola, es señalada por el de Sinaloa de apoyar a la mafia local.

Los desencuentros se sumaron desde enero de este año, cuando el alcalde Murguía acusó a un agente federal de asesinar a uno de sus escoltas, a pesar de que éste se identificó.
La PF negó esta versión.
En mayo de este año se suscitó un nuevo altercado entre escoltas del alcalde y federales.

El incidente más grave ocurrió el día de la ejecución en el penal.
Leyzaola intentaba llegar al Cereso pero la PF disparó contra su vehículo a pesar de que –según la versión del jefe de la policía municipal– iba escoltado por varias patrullas.
Sin embargo el Canal 56 de la televisión local transmitió un video que mostró cómo el vehículo de Leyzaola ignoraba el retén, iba con las luces apagadas y no llevaba ninguna escolta.

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