Calderón es loquero o se hace al loco que no ve, no oye, no existe.

Publicado el mayo 30, 2011, Bajo Noticias, Autor Ocelotl.

APIA VIRTUAL/Pedro Echeverría V.

1. El presidente Felipe Calderón habla, grita, ofende, no sabe qué hacer para justificar su pésimo gobierno; a 18 meses de concluirlo no le da tiempo ya para componerlo. Haga lo que haga o diga lo que quiera, en la historia será el presidente fascistoide que durante todo su sexenio mantuvo al ejército ocupando las calles de la República provocando la muerte de 50 mil mexicanos.

No se olvidará que puso como pretexto la lucha contra el narcotráfico, pero la realidad es que buscó blindar su gobierno al asumirlo después de un fraude electoral. En los últimos meses del gobierno de Fox, ante las masivas y fuertes protestas contra el fraude electoral, “el presidente electo” Calderón se preparó para gobernar en medio de la guerra; por eso su primer acto de gobierno fue subir los salarios del ejército y ponerlo en la calle. Hoy no descansa de pedir que reconozcan lo positivo de gobierno, no solo lo negativo.

2. Dice Calderón: “Los malos son una minoría que causa mucho mal, mientras hay otra mayoría que tiene que salir a la luz. Parece concurso de demolición del ánimo nacional, a ver quién lo tira más fuerte, a ver quién apachurra más a alguien anímicamente. En el mundo hay cosas que se reconocen de México, y nosotros encontramos la manera de que se vea mal y que se arruine” “Los terapistas, los siquiatras” dicen que cuando hay una persona con un problema depresivo una de las acciones fundamentales es que “la propia persona reconozca su valía, y que asertivamente todos los días vea algo positivo de lo que es, de lo que tiene: su familia, sus hijos, ella misma, él mismo”. La clave es reconocer lo positivo… “No nos permitimos pensar que en México se hacen cosas bien; no nos permitimos a nosotros mismos descubrir la inmensa maravilla que implica toda una sociedad en movimiento haciendo bien”.

3. En el mundo sólo los gobiernos asesinos como EEUU y Colombia reconocen cosas positivas, incluso entregan medallitas al gobierno de México; sin embargo, si hoy se preguntara una opinión de los pueblos sobre México repetirían cosas negativas: narcotraficantes dominando, militares ocupando el país, inseguridad absoluta y mucha corrupción. La realidad es que cada quien opina de acuerdo a “cómo le va en la feria”; es indiscutible que a los hombres más ricos de México y a los altos funcionarios del gobierno le ha ido muy bien; hay informes de ganancias de miles de millones de pesos y como el ejemplo de Slim: “La publicación financiera (Forbes) estimó su fortuna, proveniente de empresas de telecomunicaciones, industriales y minoristas, así como inversiones, en 74 mil millones de dólares, un salto de 20 mil 500 millones de dólares con respecto a la edición pasada”.

4. Si hace 30 años no conocíamos nada de las listas de los multimillonarios de Forbes y cuando comenzamos a saber de ella es porque estaba ya un mexicanos con un capital de mil millones, al concluir en 1994 el gobierno de Carlos Salinas ya figuraban en esas listas más de 50 magnates de México; pero desafortunadamente –al mismo tiempo-nuestro país figuraba en la lista de los naciones con mayor número de ciudadanos más pobres y miserables del mundo. ¿Esto es hablar de manera negativa de México? Antes de 1982 la educación pública y la salud (IMSS, ISSSTE, Salubridad) no manifestaban muchas dificultades para ofrecer “educación para todos” ni tampoco se hablaba de carencia de médicos, enfermeras, camas, medicinas, citas largas para consultas y operaciones. Hoy –aunque se quieran dar opiniones positivas- resulta lo contrario: servicios de salud y educación pésimas.

5. Si los multimillonarios inversionistas extranjeros no invierten en México para crear empleos es porque no tienen confianza en el país. Los salarios que se pagan a los trabajadores en México son miserables, los sindicatos a mucho que no funcionan y las huelgas pareciera que están prohibidos, por eso no existen. ¿Por qué entonces no invierten en el país? Porque Calderón preparó las peores condiciones de inseguridad al no saber tratar el narcotráfico, al mandar al ejército a las calles, al provocar el mayor cierre de empresas pequeñas y micros y al permitir el crecimiento del desempleo, el trabajo informal y la emigración. Los empresarios piensan que en el momento menos pensado puede surgir un estallido social incontrolable que pondrían en peligro sus inversiones. Si el gobierno anterior de Fox no pudo, el de Calderón está mucho peor. ¿Ante esta situación de aguda crisis y pobreza que podrá decirse de positivo?

6. ¿Podría decirse acaso que la educación pública va bien, que todo es positivo, cuando los dos secretarios de Educación (Josefina Vázquez y Alonso Lujambio) demostraron ser profundamente ignorantes en el tema, no hicieron nada importante, sólo fueron repetidores de Calderón, se pusieron al servicio de la cacique del SNTE, Esther Gordillo y sólo usaron sus cargos los dos para ser precandidatos presidenciales? ¿De qué cosas positivas se puede hablar si los oaxaqueños han ocupado el centro histórico de sus ciudad, si los electricistas y los profesores de la CNTE ocupan el Zócalo de la ciudad de México, si el escritor Sicilia –para pedir justicia por su hijo asesinado junto con otros tantos muchachos- ha realizado una caminata, un gran mitin y la próxima semana hará una caravana de protesta? ¿Se puede hablar positivamente de los poderes Ejecutivo, legislativo y judicial si hay acusaciones de corrupción fundamentadas contra ellos?

7. Calderón, más que psiquiatra loquero parece haber perdido la medida de las cosas porque no quiere ver con objetividad que su desgobierno le ha provocado que el país se le haya escapando de las manos. Ha creado un país a su imagen y semejanza pensando que todo está bien, que todo es positivo y que los demás están rematadamente locos porque no quieren ver la realidad como él la ve. La locura calderoniana le permite ubicarse fuera de cualquier crítica, es decir, no oír ni ver nada de lo que le sea hostil; al contrario, ha tratado de convertir cualquier protesta negativa en una manifestación de reconocimiento positivo a su gobierno. Para su propia tranquilidad ha invertido los valores. Sería aconsejable para él un buen cultivo yucateco: “eres el más inteligente, el más bondadoso, el más bello, eres superior a todos, como tú no hay nadie”. ¿Qué tal si se enoja y ordena decretar el Estado de sitio?

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