El Imperio de Gordillo – Tercera y última parte – Todo lo que Elba Esther ha pedido… y se le ha dado

Publicado el mayo 19, 2011, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


Por Mario Gutiérrez Vega / Revista emeequis / El Mañana -18 Mayo 2011

“Elba va negociando, consigue beneficios tangibles para los maestros, lo cual la legitima al interior del sindicato, y va moviendo sus fichas de acuerdo con sus intereses personales. Sin duda, con el Partido Nueva Alianza tiene un poder adicional y Elba es querida por todos los gobernadores para hacer alianzas porque representa la capacidad de movilización de muchos maestros comisionados”, explica Carlos Ornelas, experto en política educativa y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana.

El fortalecimiento de Elba Esther en la política nacional y en las negociaciones laborales coincidió con la presencia de Reyes Tamez Guerra en la SEP durante el sexenio de Vicente Fox: los pliegos sindicales engrosaron, las exigencias crecieron y los reproches a la autoridad se intensificaron.

No es una casualidad, considera Aurora Loyo, también investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, que la cercanía de Gordillo Morales con la pareja presidencial y con el entonces secretario de Educación haya determinado las negociaciones y los logros del SNTE durante seis años.
La proximidad con la cúpula sindical de los maestros se confirmó cuando Tamez Guerra ganó en 2009 una diputación federal por Nueva Alianza.

“Parte de la estrategia de la maestra es privilegiar la relación con el Presidente, eso lo tenía claro desde el PRI.
Muchos pensábamos que iba a cambiar con la alternancia, pero Elba Esther estableció una relación personal con Vicente Fox y con Martha Sahagún”, sostiene Loyo.

Los pliegos generales de demandas no sólo son una larga lista de peticiones, también muestran rasgos de la relación creada entre los dos principales actores del sistema educativo nacional: Elba Esther Gordillo Morales y el titular de la SEP.

Sin pudor, la maestra reprueba la inoperancia gubernamental en materia educativa y en 2010, por ejemplo, reprocha al secretario Alonso Lujambio la ineptitud de los funcionarios, su falta de respuesta a los acuerdos firmados y la incapacidad de la SEP para atender sus demandas.

El SNTE se asume como el único interesado en mejorar la educación del país, pues en su contraparte no ve disposición.
“Para el magisterio y su organización sindical, en cambio, el empeño por la calidad educativa no es un ejercicio circunstancial ni se agota en el corto plazo”, escribió Gordillo en el pliego correspondiente a 2010.

En los últimos años el tono de las críticas del SNTE hacia la dependencia federal aumentó.
Si en 1993 le decía cordialmente a Ernesto Zedillo, entonces secretario de Educación, que las iniciativas del gobierno federal en materia salarial sólo quedaban en buenas intenciones, en el pliego 2002, Rafael Ochoa Guzmán, secretario general del sindicato, acusaba al gobierno federal de no tener rectoría sobre el sistema educativo.

Es más, en sus demandas de ese año el SNTE pidió a la SEP la transparencia que ni el mismo sindicato puede ofrecer hoy: “El escaso monto e inadecuada distribución de los recursos, aunado a la falta de transparencia en el manejo de los mismos, ha dado como consecuencia una infraestructura escolar deteriorada, carente de equipamiento y con escuelas colapsadas”, se puede leer en las páginas 2 y 3 del documento que Ochoa Guzmán firmó el 20 de marzo de 2002.

Para entender esta beligerancia es necesario remitirse a la relación que la maestra ha establecido con los secretarios de Educación, pero principalmente con los presidentes de la República, indican los especialistas consultados por emeequis.

Carlos Ornelas, doctor en educación por la Universidad de Stanford, considera que Vicente Fox y Felipe Calderón desperdiciaron la oportunidad de poner freno al corporativismo magisterial y, por el contrario, le entregaron más concesiones e hicieron más fuerte a su dirigencia.

“La estrategia de Gordillo se basa en el chantaje y en la amenaza.
Desde 2001, Fox cometió el error de convertirse en interlocutor directo de la dirigente sindical y ésta ya no se ha bajado de ahí.
Fue un error porque ningún presidente del PRI le concedió eso, siempre tenía que negociar con el secretario”, explica el especialista.

De los pliegos entregados a lo largo de dos décadas, el de 2010, dirigido a Felipe Calderón y con atención a Alonso Lujambio, es el más áspero y severo de los firmados por la presidenta vitalicia del SNTE.

En la introducción de 18 páginas, la maestra da una reprimenda a su contraparte oficial.
“La Secretaría de Educación Pública debe abandonar la actitud irresponsable de mirar a los problemas que aquejan al sistema educativo como ajenos, que la llevan a situarse en la cómoda posición de esperar a que otros resuelvan lo que es su obligación atender”, restriega Gordillo.

Ante las duras palabras, la SEP ni se inmutó y en 2010 otorgó un aumento de 4.
9 por ciento al sueldo base de los maestros de educación básica y accedió a entregar 350 millones de pesos para “Carrera magisterial”, 750 millones de pesos más para nuevas plazas y otros 489 millones de pesos para superación profesional, entre una larga lista de incrementos en bonos, prestaciones y compensaciones.
El sindicato volvió a ganar.

Pero más allá de victorias o derrotas, los especialistas coinciden en que la fortaleza del SNTE se debe en gran medida a la debilidad de las autoridades educativas.
“La SEP nunca ha tenido claro el asunto de cómo vincular una negociación salarial y laboral con la calidad de la educación.
Desde un principio, podía haber dicho que hay que mejorar la calidad de los maestros, vincularla y medirla con logros, pero no lo hace”, indica Miguel Ángel Raya, maestro normalista y exdirigente del SNTE que durante nueve años formó parte de la comisión negociadora de los pliegos de demandas.

Raya no recuerda que en algún momento la SEP condicionara los aumentos salariales a los resultados y acciones del sindicato.
“Nunca hubo toma y daca”, asegura.

Un hecho inusual ocurrió en las negociaciones del pliego 2007.
En el primer documento que le tocó a Josefina Vázquez Mota como secretaria de Educación, Jorge Santibáñez –cabeza de la comisión negociadora de la SEP–, llegó con un pliego de peticiones para el sindicato.

“Eso hizo enojar a Rafael Ochoa, que dijo que no era posible, que no eran las costumbres… Lo que pedía la SEP era que los maestros fueran puntuales, que no suspendieran clases; eran cosas muy razonables.
Eso hizo enojar al sindicato y fue una de las primeras broncas que se aventó Vázquez Mota”, comenta Ornelas.

Otro factor que influye para que la SEP no pueda pactar en las mismas condiciones con el sindicato es la falta de funcionarios con experiencia para hacer frente a sus contrapartes.
“Los negociadores del sindicato son profesionales, existe una gran continuidad en esos equipos; son más o menos los mismos.
En cambio, en la Secretaría de Educación no sucede así.
Entonces, se los chamaquean”, comenta Loyo.

Y aunque la negociación para el pliego 2011 fue igual a la de años anteriores y el sindicato obtuvo 4.
7 por ciento de aumento directo al salario, 400 millones de pesos para “Carrera magisterial”, 450 millones más para nuevas plazas y una partida de 524 millones de pesos para formación y capacitación, Alonso Lujambio presume que este año logró vencer las inercias del SNTE.

“Fue complejo negociarlo con el sindicato, porque no tienen una cultura del mérito, un sindicato tiene una visión de logros colectivos, pero logramos modificar esto”, comentó Lujambio el pasado 13 de abril.
Celebraba que los maestros tendrán un bono económico según su desempeño personal.

El entusiasmo de Lujambio llega dos décadas después de que Elba Esther Gordillo firmara el pliego de 1990, prometiendo una modernización educativa que transformaría al país y un año más tarde de que la maestra recordara en el pliego 2010 su compromiso con la educación de calidad.

Miles de millones de pesos de recursos públicos han pasado por las cuentas del SNTE y miles de palabras fueron firmadas por Elba Esther en 21 años.

Dinero y pactos que no han llevado a mejores resultados en los salones de clase.

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